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¿vuelve El Zapaterismo?

10/09/2014 08:20 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

image José Luis Rodríguez Zapatero fue elegido Secretario General en el XXXV Congreso Federal del PSOE de junio de 2000, tras la dimisión de Joaquín Almunia. Para optar a cargo tan importante, Zapatero se comprometió, entre otras cosas, a impulsar una democracia más real, una vida política más limpia y, sobre todo, anteponer escrupulosamente los valores tradicionales por encima de cualquier interés coyuntural. Sus promesas llegaron aún más lejos, con la puesta en marcha de llamada "Nueva Vía", imitando los pasos del entonces premier británico, Tony Blair y del canciller socialdemócrata alemán Gerhard Schröder.

Pero Rodríguez Zapatero, una vez proclamado Secretario General, se olvidó inmediatamente de sus promesas y su "Nueva Vía" fue tan nueva que, para darse importancia y adquirir rápidamente cierta dosis de notoriedad, ignoró sin más las decisiones y los compromisos adquiridos por sus antecesores. Su actitud no encaja en absoluto con las propuestas realizadas en la "Tercera Vía" de Tony Blair y en el "nuevo Centro" de Schröder. Su postura se radicalizó tanto, que le llevó a romper compromisos estatales nada más ser investido presidente del Gobierno español. Y como era de esperar, su gestión posterior fue tremendamente nefasta para España y, como era de esperar, para el propio PSOE.

Todo parece indicar que Pedro Sánchez, el nuevo secretario general de los socialistas, está dispuesto a seguir lamentablemente los pasos de José Luis Rodríguez Zapatero. Sin esperar a ser confirmado en el cargo, ordenó a los eurodiputados socialistas españoles romper el acuerdo, alcanzado en Europa entre populares y socialistas, para apoyarse mutuamente a la hora de repartir los cargos comunitarios. Se trataba de no desperdigar los votos y llevar, con el mayor consenso posible, al socialista alemán Martin Schulz a la presidencia del Parlamento Europeo y a Jean-Claude Juncker, miembro y líder del Partido Popular Social Cristiano, a la presidencia de la Comisión.

De acuerdo con esa inoportuna exigencia de Pedro Sánchez, los catorce eurodiputados socialistas españoles, a pesar del acuerdo alcanzado previamente, votaron de manera sumisa contra la candidatura pactada del luxemburgués Juncker. Aunque todos ellos acataron disciplinadamente la decisión de su futuro secretario general, no es menos cierto que hubo algunas reticencias. El eurodiputado Ramón Jáuregui, por ejemplo, calificó públicamente de incongruente el hecho de votar en contra del popular Juncker.

Es evidente que, al actuar así, el actual secretario general del PSOE, cometió un error de bulto prácticamente antes de estrenarse en el cargo. Y como le ocurrió en su día al propio Zapatero, terminará pagándolo, ya que en política los errores nunca quedan impunes. Nada más asumir la presidencia del Gobierno, Rodríguez Zapatero retira precipitada y unilateralmente las tropas españolas de Irak. Esa decisión incomodó gravemente a nuestros aliados tradicionales. Y esto supuso para él un largo y penoso calvario. Hasta los intereses de España se vieron seriamente afectados por ese capricho absurdo y pueril de Zapatero.

Y Pedro Sánchez, con esa precipitada decisión, molestó profundamente, entre otros, a Martin Schulz, líder de los socialistas europeos. No olvidemos que, según todos los indicios, fue Martin Schulz, el alma mater de dicho acuerdo, juntamente con la alemana Ángela Merkel. También se dio por aludido, cómo no, Sigmar Gabriel, el dirigente máximo del SPD alemán, partido en el que milita el socialista Schulz.

Al actuar tan a la ligera, Pedro Sánchez dilapidó tontamente toda su credibilidad en el momento menos oportuno. Y sin credibilidad, no podrá mantener una relación fluida y prolongada ni con sus propios correligionarios europeos, pues quien rompe con tanta facilidad ese tipo de acuerdos, no inspira confianza alguna. Y las consecuencias no tardaron en llegar. Los dirigentes socialistas europeos, Sigmar Gabriel y Martin Schulz, ya le han pasado la primera factura, y seguro que no será la última. Rompiendo una vieja tradición y sin motivo aparente, excusaron su asistencia al congreso extraordinario que le confirmaría en el cargo de secretario general de los socialistas españoles.

El nuevo secretario general del PSOE va a tener que hacer auténticos milagros para reconducir la situación y recomponer adecuadamente su relación con sus socios europeos. Y de hecho lo intentó. Al comprobar la reacción adversa de las élites socialistas de Europa, trató infructuosamente de justificar tan peregrina decisión, imitando una vez más, cómo no, a Rodríguez Zapatero.

Ante el enfado monumental de nuestros aliados por retirar las tropas españolas de Irak sin previo aviso, Zapatero se excusó inútilmente, poniendo de pantalla a los españoles, que estaban en contra de aquella guerra. La inesperada decisión de Pedro Sánchez también levantó suspicacias en Europa, y el nuevo líder socialista procuró justificarse, aduciendo que está totalmente en desacuerdo con las políticas económicas preconizadas por el popular Jean-Claude Juncker. Para desgracia de Rodríguez Zapatero, y también de España, ni George Bush, ni ningún otro dirigente de los implicados en la guerra de Irak, admitió sus disculpas. Y según todos los indicios, ni los prohombres del socialismo europeo están dispuestos a tener en cuenta la coartada presentada por Pedro Sánchez.

Está visto que, si Dios no lo remedia a tiempo, tendremos que soportar necesariamente los perniciosos efectos de las incongruencias, , los deslices y las meteduras de pata del nuevo secretario general del PSOE. Aunque, si hemos de ser sinceros, no es esto lo que más asusta a los ciudadanos de a pié. Va a ser bastante más dañino, sin lugar a dudas, seguir conviviendo con el "zapaterismo", que es una de las fórmulas más perniciosas de ejercer la política, y que tanto daño ha hecho a España y a todos los españoles.

José Luis Valladares Fernández


Sobre esta noticia

Autor:
Valla (105 noticias)
Fuente:
joseluisvalladares.blogspot.com
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Reportaje
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