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Las vacaciones han terminado : El síndrome postvacacional en adultos y en niños ¿cómo le hacemos frente?

28/08/2016 12:10 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Bienvenidos a mi blog Espero que los contenidos sean de tú interés. Blas Ramón © 2016 Probablemente no todo el mundo tenga claro el significado de eso que llamamos síndrome. Conviene entonces definirlo para poder abordar un tema en el que juega un papel determinante. Utilizamos el término síndrome para definir un cuadro clínico o psicopatológico caracterizado por el agrupamiento de varios síntomas habituales de una enfermedad o un grupo de fenómenos característicos de una situación específica, como en la que se encuentran muchas personas cuando sus vacaciones han terminado o están a punto de hacerlo.

Casi todos experimentamos algo de melancolía cuando se nos acaban las vacaciones, muchos tristeza. Si eres de los que se "deprimen" al volver a casa, por favor, no te alarmes, lo que te ocurre es algo que se repite siempre que tenemos que volver a las obligaciones diarias del trabajo o de los estudios. Es la consecuencia de la colisión entre la evasión de la rutina y las obligaciones y el retorno a las tensiones de la vida cotidiana. Casi la mitad de las personas que se incorporan brúscamente al trabajo después de sus vacaciones tienen problemas de adaptación: la principal razón de este altercado con uno mismo se debe a la falta de planificación para realizar una correcta transición del estado vacacional al estado de actividad laboral.

El tiempo de vacaciones es un antídoto ante los problemas físicos y mentales que es capaz de originarnos el estrés de nuestras obligaciones durante los largos meses de trabajo. Algunos datos muy contrastados (Marshfield Clinic) indican que las mujeres que no toman vacaciones suelen ser propensas a padecer dos veces más depresión de las que sí las toman. En hombres se ha verificado que los que no tenían vacaciones anuales sufrían un 32% más de muerte por una cardiopatía. Pero, de igual manera, la incorporación brusca a nuestra realidad habitual, especialmente en la primera semana de trabajo produce algunos problemas que hay que tener en cuenta. Síntomas físicos como cansancio, fatiga, falta de apetito, sueño, dificultad para la concentración; y psicológicos como falta de interés, irritación, nerviosismo, desmotivación; entran dentro de lo característico de este síndrome. Cuando esta situación se prolonga durante más de quince días, es conveniente consultar con un especialista y analizar las causas que propician esta prolongación de la situación de malestar. En algunos casos podemos estar ante un trastorno adaptativo que requiere un análisis más profundo de la situación. Queda claro que las vacaciones no son triviales, no solo desde un punto de vista psicosocial y emocional, sino también desde el cuidado de la salud. Y esto afecta a todos, tanto a los que vuelven para reingresar a sus puestos de trabajos, como los que retoman la larga marcha para intentar conseguir uno.

Prevenir el síndrome postvacacional es una extraordinaria idea, una importante decisión, y en suele servir con ponerse límites a la incorporación que nos faciliten un tránsito adaptado y coherente. Bien, para las próximas vacaciones podrías tener en cuenta esta fase de prevención. En este sentido es apropiado saber que la implementación de un hábito en una persona dura unos 21 días, en consecuencia si nuestras vacaciones duran más de tres semanas nos será más complicado al regreso, cambiar los hábitos adquiridos durante esos días en los que nos hemos acostumbrado a vivir de manera más relajada y despreocupada. Pero a día de hoy, que nos hemos incorporado a nuestras rutinas o que estamos exprimiendo nuestras últimas horas de ocio, lo que nos interesa saber es ¿cómo actuamos ante esta apatía, falta de motivación y tristeza que sentimos?

Establecer los patrones de sueño y alimentación, así como retomar la relación con familiares y amigos es fundamental para minimizar el impacto negativo de este síndrome. Hacer deporte ayuda y mucho. Pero sobre todo, lo que más nos puede favorecer es la eliminación de algún pensamiento negativo y recurrente, como el de que el trabajo o los estudios son incompatibles con las actividades que más nos parecen agradables.

Unos 63 días desde que nuestros hijos terminasen las clases y disfrutasen de unas merecidas vacaciones, que en general para ellos ya lo son simplemente por el hecho de no tener que asistir a clases, llega el inevitable retorno. Esta incorporación de niños y jóvenes a las aulas se asocia con frecuencia a episodios de ansiedad, cuando no de angustia. Al igual que en los adultos, pero con mayor somatización aparece una sintomatología ansiosa a base de: tristeza, irritabilidad, alteraciones del sueño, pérdidas de apetito, aparición de dolencias corporales difusas, diarreas o vómitos.Y es que en esto de volver a la rutina son los niños y jovenes quienes lo pasan peor y lo manifiestan a través de conductas alteradas. Para un adolescente que había encontrado en el verano " sin duda " el amor de su vida, y que de regreso a casa experimenta su " pérdida para siempre ", los días siguientes pueden ser un calvario repleto de incomprensiones y pesadumbre, y el regreso al instituo algo insoportable. Cabe entender que para los más jóvenes la aceptación de este regreso como una etapa más de nuestra vida resulta algo más complicado, pero alcanzable finalmente. Quiero hacer hincapié aqui que tras los trastornos de adaptación o episodios de depresión, que se pueden manifestar en algunos niños, especialmente cuando han pasado ya más de 15 o 20 días desde el regreso de vacaciones, pueden esconderse conflictos como los miedos a los cambios de colegio, presión por los resultados académicos o situaciones diversas de acoso. Una de cada tres personas que vuelve de vacaciones, adultos o niños, padecen un síndrome potsvacacional a su regreso, y casi todos lo superan con relativa normalidad porque, finalmente, como humanos estamos bien dotados para adaptarnos a lo que hay. Lo más importante es centrarse en lo positivo porque, y aunque no siempre sea posible, especialmente en las profesiones muy rutinarias, cuando existe demasiado estrés laboral, problemas en el ambiente de trabajo, conflictos en las relaciones interpersonales, etc; las cosas empiezan de nuevo y, en cuanto menos nos demos cuenta, volverán a estar a alcance de nuestra mano las ansiadas vacaciones.


Sobre esta noticia

Autor:
Blas Ramòn (30 noticias)
Fuente:
blasrodriguezmedicinapsicologica.blogspot.com.es
Visitas:
1462
Tipo:
Reportaje
Licencia:
Distribución gratuita
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