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La «prueba del algodón», lamentablemente, no falla

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14/09/2019 14:26 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Las principales magnitudes económicas confirman ya, tanto a nivel de nuestro país como de la economía europea y mundial, que estamos ante una nueva «tormenta perfecta» que esperemos que se quede solo en borrasca por los estímulos económicos que está a punto de «lanzar» el Banco Central Europeo

Las opiniones, algunas de ellas de destacados economistas que califican de agoreros a los que defienden que la economía española empieza a estar «gripada» cada día que pasa, tienen menos argumentos.

En economía, como en otros sectores, la «prueba del algodón» no falla: ralentización del crecimiento de los salarios, menores ingresos en las empresas, menores ventas y menor consumo, solo pueden indicar desaceleración, o crisis económica, dicho con todas las letras.

Ya nadie en su sano juicio puede defender que la economía española va «viento en popa»; de hecho, son muchos los economistas que defienden que sobre nuestro país se cierne una «tormenta perfecta».

Economías familiares planas

A pesar de que no se puede negar que se ha producido una salida, más o menos honrosa, de la crisis que asoló España a partir del 2008, los cinco años de crecimiento económico no ha tenido un traslado a la mejora de las economías familiares.

Este lustro ha sido un «canto» a la desigualdad: mientras que la mayor parte de la población no salía de la situación de impasse económico, las grandes fortunas han visto como en cinco años se ha triplicado su riqueza.

La desaceleración avanza como si de un «paseo militar» se tratase: bajan las rentas del trabajo, las rentas de las empresas, menores ventas, aumento de la insolvencia, sobre todo en las PYMES y un nuevo repunte de los expedientes de regulación de empleo.

Un crecimiento desigual

Como ya hemos indicado, el último lustro, que nadie puede negar que ha sido de crecimiento, ha favorecido desigualmente a los españoles.

Al dato ya citado de que mientras que los ingresos de las familias se han estancado, las grandes fortunas han triplicado su riqueza, se une que las familias, viendo ya la que se avecina, han «echado el freno» en cuanto a consumo se trata.

Una nueva recesión

Es lo que empiezan a opinar ya muchos economistas, que aventuran que sobre la economía de nuestro país se puede estar cerniendo una nueva «tormenta perfecta», constatada, por ejemplo, por la «sangría» en el empleo del último mes de agosto.

Del mismo modo, el mismo Ministerio de Economía y Empresa algo debe ver en lontananza cuando ha rebajado al 1, 8% el crecimiento del presente ejercicio fiscal.

La Agencia Tributaria solo percibe desaceleración

Lejos de hipótesis catastrofistas, desde la Agencia Tributaria, lo único que se percibe es una desaceleración económica producto de una moderación en la creación de empleo y una estabilización del crecimiento de los sueldos.

Hay que tener en cuenta que la subida del salario mínimo a los 1.000 euros supuso un enorme crecimiento en poco tiempo, por lo que, si la unidad de medida para el incremento de los sueldos es esa cantidad, solo se puede hablar de moderación.

De mismo modo, también se ha producido un frenazo en la subida de los sueldos, principalmente en las PYMES y menor en la gran empresa, lo que ha repercutido en los mayores ingresos de las familias.

Mientras que, en el 2018, las familias tuvieron un crecimiento de sus rentas del 6%, en lo que llevamos de año el crecimiento solo ha alcanzado el 5, 5%, medio punto porcentual menos.

Las empresas tampoco se salvan

Lejos de hipótesis catastrofistas, desde la Agencia Tributaria, lo único que se percibe es una desaceleración económica producto de una moderación en la creación de empleo y una estabilización

Las rentas empresariales tampoco se salvan, ya que en las mismas también se puede percibir una desaceleración, por lo que muchas compañías han tenido que replantear sus números: beneficio bruto, beneficio neto, EBITDA y un largo etcétera.

La desaceleración de las empresas proviene principalmente por el descenso de actividad económica, en los servicios que se pueden vender a otras empresas, pero afecta especialmente aquellas que fabrican productos de consumo masivo.

El menor consumo también afecta al estado y comunidades autónomas, ya que menor actividad implica menos impuestos, sobre todo en lo que respecta al IVA y a los impuestos especiales, estos últimos principal «maná» de las comunidades autónomas.

En lo que respecta a la caída de las ventas, las principales damnificadas son las pequeñas y medianas empresas, y eso a pesar de que las previsiones a principios de año eran de crecimiento sostenido.

¿Crisis? ¿crecimiento lento? ¿…?

Nadie se atreve a «ponerle el cascabel al gato»: ¿crisis? ¿crecimiento lento? ¿cómo llamarlo?, lo cierto es que se crece por debajo de las previsiones.

En estos momentos no existen sectores donde poder invertir que auguren que con esas inversiones se va a producir un crecimiento robusto y mantenido en el tiempo.

Sin tener certezas absolutas, algo nos puede indicar que entre las cinco empresas más rentables están una petrolera participada por el Reino del Desierto, Aramco, tres tecnológicas – Apple, Alphabet y Samsung – y un banco norteamericano, J.P. Morgan.

En el caso español, que prestar el dinero a los bancos no rente, ha provocado que están cobrando por los depósitos de las empresas, hacen que los inversores, grandes y pequeños, estén «alimentando» burbujas como la del alquiler.

El BCE al rescate

A pesar de los «halcones» que anidan en el Banco Central Europeo, con Jens Weidmann a la cabeza, son pocos amigos de los estímulos económicos, la próxima presidencia de la institución por parte de Christine Lagarde, augura una continuidad de las políticas de estímulo aplicadas por Mario Draghi.

Si el presidente del Bundesbank alemán hubiese logrado la presidencia del BCE la historia hubiera sido otra, pero con la que fuera directora gerente del Fondo Monetario Internacional lo esperable son medidas clásicas de estímulo económico.

Con un precio del dinero en terreno negativo, 0, 4% ahora y con previsión de aumentar una décima, los bancos y entidades financieras verán todavía más penalizado el que el dinero que es presta el BCE no lo «inviertan» en créditos.

Christine Lagarde, a buen seguro, optará por otro «clásico» de estímulo de la economía, que no es otro que el BCE siga comprando masivamente deuda pública de los países miembros de la UE.

Aunque nadie sabe a ciencia cierta cuál será la cuantía de la compra de deuda pública por parte del BCE, analistas de Citigroup cifran la inversión total en 360.000 millones de euros.

Esperemos que tanto los peores augurios para con la economía europea y la española por pertenecer a la primera, no se cumplan y que estemos únicamente ante problemas pasajeros que se resolverán en los próximos meses.

Las opiniones, algunas de ellas de destacados economistas que califican de agoreros a los que defienden que la economía española empieza a estar «gripada» cada día que pasa, tienen menos argumentos

Fuente - Público / Expansión


Sobre esta noticia

Autor:
Gonzalo Sánchez Del Pozo (193 noticias)
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Tipo:
Reportaje
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