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El periodismo es labor de riesgos, emociones, peligros, aventuras, y ata hasta la muerte

15/11/2012 16:10 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Por Ángela Oramas Camero

Alberto D. Pérez cuenta su historia periodística en Cuba y en numerosos países donde trabajó como corresponsal

Alberto, te confieso que no es fácil para mi entrevistarte por dos razones, pues además de que ambos ejercemos la misma profesión y nos une una fidelísima amistad desde que nos conocimos trabajando tú en Radio Rebelde y yo en Radio Taíno, ahora me percato de que nunca hemos conversado, precisamente, sobre nuestra trayectoria en el periodismo. Sabes que, aún cuando no fuese la intención, el trabajador de la prensa es un tributario a la historiografía a través de sus crónicas, informaciones, reportajes e investigaciones publicadas en cualquier medio de difusión masiva, incluido online. Por lo tanto, quiero conocer tu aporte, así que cuéntame tu vida profesional.

Pero ante del cuéntame tu vida, y como esta próxima la celebración del Congreso de la UPEC a boca de jarro te pregunto:

¿Crees tú que la culpa de que la prensa cubana se haya vuelto aburrida y promocional se deba a que los profesionales hemos bajado la guardia?

- Pienso que algunos periodistas nos hemos convertido –o quizás debía decir nos han convertido – en gacetilleros de instituciones estatales, esas que tratan a toda costa no de informar, sino más bien de ocultar sus insuficiencias y deficiencias. Pero en nuestra Cuba de hoy se están produciendo cambios muy alentadores para todo el pueblo. Como integrantes de ese pueblo, los periodistas revolucionarios respaldamos al máximo tales esfuerzos.

Estoy convencido de que la máxima dirigencia del poder revolucionario está muy lejos de apoyar a aquellos que pretenden ocultar la verdad y seguir medrando a costa del sudor de nuestro pueblo. Todavía recuerdo los informativos "Haciendo Radio", de Radio Rebelde, y la revista "De Todo", en Radio Ciudad de La Habana, espacios que lucharon a brazo partido contra la corrupción, la mentira, el paternalismo y otros males que todavía perviven en nuestra sociedad. La razón del éxito de ambos programas fue, sin lugar a dudas, que la gente común y corriente se sintió representada y defendida en sus intereses, que comprobaba cómo en ellos se apoyaba a la Revolución y sus intereses nacionales y foráneos.

Hay programas informativos y noticieros que todavía incluyen notas sobre "éxitos productivos" que uno sabe que son mentiras totales o parciales. Es por ello que algunas personas han dejado de escucharlos. Me ha dolido mucho oír comentarios sobre periodistas como este: "Son unos mentirosos" es un calificativo muy doloroso. Nuestros periodistas son personas consagradas al trabajo, que siempre han querido promover la verdad, defender el patriotismo, lo cual equivale a defender la Revolución, cuyo ejemplo luminoso tiene hoy eco en un creciente número de países de nuestro Hemisferio. Solo así podremos descargar con firmeza y honor la confianza que la población deposita en nosotros.

Alberto Dionisio Pérez Fernández o como firmas, Alberto D Pérez ¿dónde comienza tu trabajo en la prensa?

-Soy fundador de Prensa Latina y de su pelotón de Milicias Nacionales Revolucionarias. En PL laboré inicialmente a las órdenes de su Director, el periodista argentino Jorge Ricardo Massetti, corresponsal de guerra en la Sierra Maestra y autor de la hermosa crónica "Los que luchan y los que lloran", sobre la epopeya guerrillera cubana. También soy fundador y fungí como Oficial en las Milicias de Tropas Territoriales (MTT) en el municipio Plaza.

En Prensa Latina trabajé inicialmente en la Redacción como traductor de inglés. Allí compartí labores con periodistas tan prestigiosos como Pedro Martínez Pírez, Gabriel Molina, Juan Marrero, Sergio Pineda, Carlos María Gutiérrez, Rodolfo Walsh y Gabriel García Márquez. Años después, este último recibiría el Premio Nobel de Literatura.

De aquella llamada década prodigiosa ¿qué evocas con especial emoción?

-Con particular emoción, recuerdo las veces que, por encargo de Massetti, llevé documentos y noticias al Comandante Ernesto Che Guevara a su oficina ubicada en La Cabaña. Fue para mi un especial honor conocer de cerca al legendario guerrillero, quien siempre me trató con deferencia y respeto.

En la agencia de noticias PL ¿tu trabajo se limitó al de traductor?

-No, ya me había picado el "bichito" del periodismo y ahí se desató mi vocación. Reportaba sobre acontecimientos y como redactor de mesa, hasta que me nombraron Director de Información de Prensa Latina. Luego, devine en corresponsal y enviado especial a numerosos países, entre ellos México, la Unión Soviética, Alemania, Venezuela y España.

Entre estos trabajos ¿reportaste alguna vista del líder de la Revolución al exterior?

-Sí, acompañé al Comandante en Jefe durante su visita a Brasil para la toma de posesión del Presidente Cólor de Mello. También trabajé muy de cerca y durante muchos años con la indispensable ayudante de Fidel, la heroína Celia Sánchez, hasta su deceso. De Celia –la Madrina, como la llamábamos– guardo hermosos recuerdos.

Después de la visita a Brasil ¿hubo otra oportunidad de trabajo cerca de Fidel?

- Mira, he tenido en varias ocasiones el privilegio de trabajar cerca de Fidel. Por cierto, lo vi por primera vez en la Plaza Cadenas de la Universidad de La Habana el 10 de marzo de 1952, horas después del golpe militar de Fulgencio Batista. Allí lo escuché evaluar con su proverbial inteligencia la situación, la que también en aquel momento se tornó muy desfavorable para los pocos estudiantes que nos habíamos reunido en el lugar.

-De Fidel Castro he recibido tres elogios especiales. El primero cuando en mis obligaciones como Jefe de Información de PL me encargué de informar el secuestro de un avión en Estados Unidos hacia Cuba, al cual los guardias norteamericanos le destrozaron a tiros los neumáticos cuando despegaba de suelo floridano. Por esta causa, el piloto estadounidense debió sobrevolar La Habana durante dos horas, hasta que fue tendida una manta de espuma en la pista del aeropuerto José Martí. No obstante, fue todo un éxito el difícil aterrizaje y se me ocurrió calmar a los pasajeros, además de reportar el hecho. Ante tamaña emergencia, Fidel había acudido al aeropuerto y fue cuando me llamó a su lado para felicitarme por la iniciativa de calmar a los viajeros norteamericanos.

Disculpa que te interrumpa, pero a ti te benefició mucho el trabajo de corresponsal, pues sé que además del inglés también hablas francés, portugués y vietmanita. ¿Tú crees que debería incorporarse a los programas de estudios de la Facultad de Periodismo otros idiomas además de español e inglés?

-Creo que tienes razón, pero este asunto es competencia de la Facultad de Periodismo y sobre todo, del interés del estudiante que debe saber que nuestra profesión exige de la constante superación. La conversación con un entrevistado nunca es igual si tu logras hablar con é/ella en su idioma que a través de un traductor.

Retomemos el tema anterior ¿por qué el segundo elogio de Fidel a tu trabajo?

-Esta felicitación me la trasmitió también personalmente Fidel aquí en La Habana, por la cobertura de su visita a Brasil ¿qué la motivo?, pues las difíciles condiciones que encontramos en Río de Janeiro para establecer comunicación telefónica con el exterior. Yo logré subsanar esta grave dificultad al triangular las llamadas telefónicas desde Sao Paulo y Río a través de una línea directa instalada en la embajada de Cuba en Brasilia y de este modo pude enviar las informaciones sin problemas. Ya en La Habana, él me preguntó: "¿Cómo tu pudiste hablar por teléfono y yo no?" Y le expliqué mi "truco" de triangular las llamadas; recuerdo que se río y acto seguido me abrazó.

La tercera vez fue en Haciendo Radio, que se hallaba bajo mi conducción, por ausencia de su titular, el uruguayo Jorge Ibarra, de vacaciones, y se relaciona con el brutal ataque de Estados Unidos a Panamá. Recordé que en la Radio Nacional de Panamá trabajaba un periodista que había laborado conmigo en Radio Habana Cuba. Por teléfono llamé al colega y le pedí que se asomara a una ventana de la radio panameña, instalada en un edificio alto de Ciudad de Panamá, y me narrara el ataque de la infantería yanqui así como los bombardeos de la aviación a barrios residenciales e instalaciones del gobierno desde donde se hacía resistencia a la agresión extranjera. La narración fue tan espectacular –con el sonido del ataque en vivo- que Radio Habana Cuba y otras emisoras del país y fuera de él se unieron de inmediato a la transmisión de Haciendo Radio, en una gran cadena radial que denunciaba al mundo este horrendo crimen.

El testimonio en vivo levantó una ola hemisférica de solidaridad con la heroica resistencia de los panameños. Los yanquis se dieron cuenta y bombardearon la Radio Nacional de Panamá. No obstante, durante horas el mundo escuchó gracias a las antenas cubanas la vil acción que provocó decenas de víctimas fatales. Esa misma noche fui citado por Fidel al Ministerio de las Fuerzas Armadas. En la puerta del elevador, me recibió el Ministro de las FAR, el General de Ejército Raúl Castro. "¿Tu eres el que hablas por radio?" me preguntó él, sonriente, y me acompañó al salón de reuniones, donde estaba ya Fidel. Allí se trazó por iniciativa suya una estrategia informativa para la ocasión. Fidel elogió la iniciativa de buscar la información directamente desde Panamá y me despidió con un abrazo al filo de la madrugada. De allí me fui directamente para Haciendo Radio.

¿Siempre fue tu trabajo la conducción de Haciendo Radio?

-No. Mi trabajo específico en Haciendo Radio era monitorear las cadenas televisivas extranjeras, principalmente norteamericanas, y transmitir en vivo a la audiencia cubana sus informaciones con audio real, desmintiendo lo que había que desmentir e informando lo que la población necesitaba conocer. No hay antecedentes de que alguien haya efectuado algo semejante y en vivo en una radioemisora cubana,

Durante años laboré también en Radio Habana Cuba como Jefe de la Redacción Central, encargada de las noticias para las emisiones en español y otros siete idiomas; además, realicé comentarios y editoriales, al tiempo que fungía como locutor y apoyaba la redacción de noticias en inglés. Después, me enviaron a Radio Moscú para apoyar el servicio en español de esa emisora, y allí trabajaba unas16 horas diarias con el mejoramiento de la redacción, locución y estilo de trabajo.

¿Hubo vivencias sin olvido?

Pues claro. Recuerdo que en Moscú pase el 48 aniversario del Octubre Rojo en la Plaza Roja. Visité el Kremlin –el Mausoleo de Vladimir Ilich– y viajé a Leningrado durante una semana. En resumen, visité todos los sitios relacionados con la Revolución de Octubre. ¡Inolvidable! Como también no olvido la visita a Siberia y al enorme lago Baikal. Desde el lago partí en un barco de pasajeros para luego navegar por el Río Obi, enorme vía de agua que nace en las cristalinas aguas del Baikal, con desembocadura en el Océano Glacial Ártico.

Háblame de tu mayor emoción durante aquella estadía en la ex URSS.

- El día que recibí en Moscú, desde La Habana, la noticia de que había nacido mi primer hijo ¡Qué alegría me invadió! Pero lo espectacular -así me lo calificaron mis colegas- fue mi llegada al aeropuerto de Rancho Boyeros, cuando bajé del avión IL-62 llevando en la cabeza una enorme palangana plástica (que sería la bañadera del niño), llena de culeros y regalos para el bebé. Todas esas cosas me las habían preparado mis colegas de Radio Moscú y me fueron entregadas por sorpresa en el aeropuerto de Sheremétievo, poco antes de partir hacia Cuba.

¿Qué experiencias en Radio Habana Cuba en especial te han marcado?

-Mi contacto con Radio Habana Cuba había empezado en abril de 1961, cuanto todavía era una onda experimental. A la sazón yo era corresponsal de PL en Londres, donde permanecí tres años y otro más, en París. Por aquella época se produjo la agresión mercenaria a nuestra patria por Playa Girón y el gobierno de los Estados Unidos ordenó difundir al mundo una noticia falsa por partida doble: la "captura del puerto" de Bayamo por las fuerzas invasoras. Entretanto, en la sede diplomática de Cuba en Londres, su embajador Manuel Stolik convocó a una conferencia de prensa a la que asistieron corresponsales de un centenar de entidades periodísticas.

Con la información veraz de la joven radio internacional cubana, en esa conferencia de prensa en Londres, me tocó leer en inglés, ante aquel conglomerado de periodistas, el cable de la Associated Press sobre la presunta captura del "puerto" de Bayamo y así desenmascarar con un mapa la falsedad de la propaganda yanqui. Ni hubo captura ni había puerto. ¡Todo era mentira! El desmentido ocupó espacios en periódicos, radio y televisoras de muchos países del mundo.

¿Qué otro hecho histórico importante viene a tu memoria?

- Como enviado especial de Radio Rebelde cubrí en Nueva York la firma de los acuerdos que pusieron fin a la guerra en Angola. Aun recuerdo con emoción cuando describí, al aire, el cruce por la Primera avenida neoyorquina de generales cubanos vestidos con el uniforme verde olivo, para asistir al acto en la Embajada de Estados Unidos ante la ONU donde se rubricó, oficialmente, el fin de aquella agresión yanqui-sudafricana. Batalla librada decisivamente con el concurso de los revolucionarios cubanos. No imaginas mi emoción ante aquel hecho al que le doy el simbolismo de ver pasar ante mí ¡las armas cubanas en el corazón de Manhattan orgullosas de la victoria revolucionaria!

- Otro momento inolvidable sucedió cuando pidieron mi colaboración para la confección del periódico Granma en inglés en ocasión de la Primera Conferencia Tricontinental, con la intención de que fuera leído por los asistentes al foro de habla inglesa. Un trabajo devenido en avance de lo que sería "Granma Internacional".

A Alberto no se le quedan en el tintero la fundación de los boletines de la Revista de la Mañana en el canal 2 de la televisión, donde también tuvo un espacio para las entrevistas. Tampoco olvida que junto a Juan Hernández se hizo cargo en Radio Liberación y del novedoso método de responder las llamadas a "El Club del Oyente", cuyo programa llegó a tener unos 50 mil socios en toda Cuba. Mientras que en Haciendo Radio, espacio que fundó con Juan Hernández, usó la variante informativa de trasmitir en vivo lo que las emisoras satelitales norteamericanas difundían del acontecer mundial. Sobre este particular acota:

- Ellos daban su versión y yo se las "reviraba" de inmediato al aire. El programa piloto o ensayo de Haciendo Radio, primero se realizó en los estudios de Radio Progreso, donde también hice las veces de locutor. Tuvo éxito y fue aprobado para que saliera al aire definitivamente por Radio Rebelde.

¿Retienes anécdotas con episodios fantásticos?

- Dime tú qué periodista no puede contar no uno, sino muchos episodios en medio de su trabajo reporteril. Te cuento uno: En el verano de 1991 ofrecí la primera transmisión en vivo de la circulación vehicular en la carretera de La Habana a las playas del este –la Vía Blanca—para el programa dominical matutino de Radio Rebelde. Reportar el hecho trasmitiendo desde un helicóptero de la policía, que despegó desde el punto 29, cerca de los muelles de Atarés, con el piloto y yo. Y que yo sepa, nunca antes o después se ha hecho una transmisión aérea similar de la circulación vial desde un helicóptero, lo cual constituye un reporte cotidiano en otros países.

Otro momento de orgullo profesional, se relaciona con la derrota del dictador Anastasio Somoza, en Nicaragua. Luego de la victoria de los sandinistas, llegué a Managua en una nave de la aerolínea de Cubana de Aviación pocas horas después de la proclamación de la victoria revolucionaria. Desde Managua durante dos meses reporté para Cuba el inicio de la Revolución Sandinista en el poder.

Alberto resumió otros momentos de intensa labor, como cuando fue director y conductor del informativo "De todo" de Radio Ciudad Habana, caracterizado por la defensa a los consumidores, quienes denunciaban ser víctimas de abusos por las ilegalidades cometidas en determinados establecimientos. Este espacio devino en escuela de corresponsales populares y de jóvenes periodistas en los barrios capitalinos. Al respecto recuerda:

-Una vez, un ómnibus articulado de la ruta 22 fue utilizado ilegalmente para hacer una mudanza. El pueblo del barrio nos llamó de inmediato y el programa denunció al aire tal fechoría. Alertada la Policía Nacional Revolucionaria, los infractores fueron detenidos.

Tampoco olvida su labor en ‘Después de la Medianoche", con la inclusión de entrevistas telefónicas a los oyentes tanto de Cuba como de América Central y del Sur; incluyendo llamadas desde la Florida. En especial, los temas de la mayor solicitud eran la salud gratuita, vivienda subsidiada y la abolición del desempleo en Cuba. Era tan intensa su labor, que apenas dormía, pues en la madrugada ya estaba conduciendo "Haciendo Radio". Luego se iba a la Revista de la Mañana, del Canal 2 de la TV, para en vivo ofrecer noticias.

‘En la tarde escribía y grababa dos comentarios, difundidos por "Radio Habana Cuba", y a las tres p.m., ya estaba trasmitiendo durante dos horas en la revista "De Todo". A las 6 p.m. grababa trabajos para "El Programa de Ramón", que salía al aire en la noche por Radio Ciudad Habana. "¡Terminaba cansado pero feliz!", me resalta Alberto y yo le replico: Todo lo podías hacer porque eras muy joven y sobre todo, gracias a la voluntad y el amor a tu profesión. Sobre su trabajo como tutor de estudiantes vietnamitas en la agencia VNA, en Hanoi, expresa:

-En la nación vietnamita también fundé, redacté y dirigí el periódico "Dong Chi" (Compañero), donde se divulgado el quehacer de los brigadistas cubanos de la construcción, ganadería, avicultura, y de la medicina humana y veterinaria. Ellos trabajaron hombro con hombro con los vietnamitas durante la agresión yanqui contra este pueblo. Además, notificamos los esfuerzos de los militares cubanos que colaboraron en la construcción de la "Ruta Ho Chi Minh". "Dong Chi" fue el primer y único periódico regular en español en el sudeste asiático.

Con permiso, hago un paréntesis para referir dos hechos fantásticos que me sucedieron durante mi estancia en Indochina. Uno ocurrió en Laos. Después de la visita a Vientián, la capital, recorrí el paraje selvático de Luang Prabang, donde radicó la antigua capital real y se alberga el Palacio de la otrora realeza; a un costado del fastuoso edificio "retumban" las aguas del río Mekong al bajar de las montañas cercanas. El principal tesoro del Palacio era un diamante, custodiado por tropas del Pathet La: nunca había visto en mi vida una piedra preciosa tan grande. ¡Algo increíble!, ubicada en esa profunda selva.

Cuéntame otra aventura.

-Te vas a reír si te cuento lo que me pasó con el regalo de un mono... Invitado por el Gobierno vietnamita, viajé desde Hanoi hasta el valle de Dien Bien Phu, donde se registró la histórica derrota de las tropas coloniales francesas. Visité los sitios de interés, incluidas las aldeas surgidas al calor de la victoria. Yo llevaba un radio de pilas de onda corta y larga. En una de esas aldeas, un granjero se enamoró del aparato y me lo quiso comprar. Rechacé el dinero y se lo obsequié con mucho gusto. Para sorpresa, el aldeano me entregó "en represalia" un monito. En el viaje de regreso, el mono zafó su atadura y se puso a corretear, enfurecido, por todo el avión. Inútiles fueron los esfuerzos para capturarlo, lo que finalmente pudo hacer un pelotón de la Fuerza Aérea, tras el aterrizaje en Hanoi. No me quedó más remedio que llevarme el mono para la residencia Kim Lién, donde vivíamos los colaboradores extranjeros.

Allí lo amarraron a un árbol de una pequeña plaza, sin que me tuviera que preocupar por su alimentación. El mono, con el nombre ruso Abisiana, se convirtió en la mascota de los extranjeros de Europa oriental, residentes en el Kim Lién. ¡Mejor para mí: me había quitado de encima el mono! Pero, una madrugada de verano, sentí como alguien tocaba con urgencia en la puerta de mi cuarto, situado en un quinto piso; abrí y me dicen: Dong Chi An-bec-to: Cong-Jii chet!!: en español: ¡Compañero Alberto, el mono se murió! NO había luz. Como pude me vestí y acompañé al vigilante. Efectivamente: el mono se había zafado la cuerda que lo ataba al árbol, se subió a un poste eléctrico y no paró hasta agarrar dos cables. Por esta causa, provocó un espectacular corto circuito y causó un apagón en buena parte de Hanoi.

En horas de la mañana, llegaron dos técnicos de la empresa eléctrica montados en una bicicleta y procedieron a destrabar al achicharrado mono y depositaron su cuerpo en el suelo. El accidente provocó llantos entre las rusas, búlgaras y demás huéspedes. Ya en la tarde, el grupo europeo buscó el cadáver para sepultarlo. Pero el cuerpo había desaparecido. Meses después supe que aquella misma mañana del accidente, vecinos vietnamitas se habían almorzado al mono electrocutado.

En Asia ¿fuiste testigo de algún hecho horripilante?

- Tras la liberación de Saigón, arribé a esta ciudad, cuartel general del régimen títere y de sus patronos norteamericanos. Ese viaje fue muy emocionante, pues en Saigón visité el sitio donde el napalm yanqui había incendiado a una niña, foto que le dio la vuelta al mundo. También estuve en el lugar donde fue ametrallada y barrida completa la aldea Song My-My Lai, por un pelotón yanqui. En los árboles eran visibles las marcas de las balas incrustadas, como pruebas de la barbarie imperial.

Más tarde, fui enviado especial a Camboya, al producirse la derrota de los "Khmer Rojos" (delincuentes y asesinos) que recibían ayuda desde China, donde gobernaban entonces los llamados "guardias rojos". Me acompañó en ese peligroso viaje el periodista mexicano Mario Menéndez Rodríguez, actual director del prestigioso cotidiano "Por Esto", el mayor periódico del sur de México, con sede en Mérida, Yucatán.

Al llegar a Camboya liberada tuvimos que tomar precauciones con el agua de las fuentes vírgenes, pues habían sido envenenadas por el enemigo. ¡Vivimos dos semanas a base de agua embotellada y comida enlatada, ¡cuando aparecían! Mario y yo constatamos grandes atrocidades cometidas por los enemigos del pueblo camboyano. Recuerdo que nos dijeron que en un descampado estaba enterrada una aldea completa, con todos sus habitantes asesinada por los "Rojos". Pedí una pala y Mario y yo comenzamos a excavar. A la tercera paletada empezaron a salir los trajes tradicionales camboyanos con esqueletos dentro, incluidos los de muchos niños. Algunos cadáveres no estaban totalmente descompuestos y la fetidez era espantosa.

En otra oportunidad, en un cuartel de policía, vimos calabozos repletos de cadáveres. Eran patriotas asesinados o que habían muerto de hambre en cautiverio. Nosotros expusimos al mundo estos crímenes y de cómo la bella capital de Pnom Penh, que había crecido con tres millones de personas, en el momento de nuestra visita sólo tenía dos mil residentes: el resto había sido obligado marcharse al campo, donde miles murieron por hambre o enfermedades.

Como corresponsal de PL en España ¿qué hecho de trascendencia recuerdas?

-Pues la entrevista con Perón, que significó un "palo periodístico" para PL. En España vivía refugiado Juan Domingo Perón, después de su derrocamiento por los militares que desataron la ola de crímenes en Argentina. Un miembro de la Junta Militar argentina visitó España y pidió al gobierno español la salida de Madrid de Perón. Y, para no "molestar" al asesino visitante, Perón fue trasladado a San Sebastián junto con su esposa.

Yo había tratado de entrevistarlo en Madrid sin éxito. Partí por carretera hacia San Sebastián para buscarlo y, por casualidad lo encontré paseando por las riberas del rio Uruchurtu. Poco después, ambos nos dirigimos al hotel donde se había hospedado y le hice la entrevista, la que fue publicada en muchos países del mundo y traducida a varios idiomas. Entre las peguntas que le hice una se refirió la guerra en Vietnam, y Perón de inmediato dijo su ya famosa frase: "Eso no es una guerra, eso es una infamia".

Alberto D. Pérez es hijo de emigrantes españoles. Estudiaba medicina en la Universidad de La Habana, cuando fue cerrada la Facultad al producirse el golpe militar de Batista en 1952, tras lo cual realizó prácticas en la sala Gálvez del hospital Calixto García y allí fue considerado alumno interno. En el hospital conoció al Dr. Oscar Fernández Mel, cirujano ortopédico quien más tarde formó parte del Ejército Rebelde, en la columna al mando del Che, así como al Dr. José Ramón Machado Ventura, excelente cirujano general, hoy Segundo Secretario del PCC y primer vicepresidente del Gobierno Revolucionario. Por aquel entonces, Camilo Cienfuegos fue herido de bala durante una manifestación estudiantil y trasladado al Calixto García, Alberto tuvo la oportunidad de atenderlo en el proceso de recuperación.

- En el aula de anatomía de la Facultad de Medicina –enfatiza- aprendí que todos los seres humanos somos iguales. Nadie es superior a otro. Es tan sólo nuestro desempeño ético y moral el que nos identificará para la historia. Lamentablemente, tuve que interrumpir mis estudios. Sufrí encierro y golpeaduras en el SIM, la siniestra agencia represiva del régimen batistiano. De allí salí con la amenaza de que si me volvían a prender que mi familia no contara conmigo, y por ello mi padre me envió a los Estados Unidos. Allí, en edad militar, hice el servicio de cuatro años en la Fuerza Aérea y dos días después de cumplir con esto, en mayo de 1960, regresé a Cuba.

Ya en La Habana, de inmediato hablé con Fernández Mel, quien me consiguió un trabajo en Prensa Latina, donde sería útil por el dominio con el idioma inglés. Como antes expresé, mi amistad con Fernández Mel nació en mi época estudiantil y le debo el eterno agradecimiento en mi posterior desarrollo en el periodismo. Muchas veces me he preguntado ¿de no haber comenzado como traductor en PL cuál otro hubiera sido el rumbo laboral?

En la actualidad ¿dónde laboras?

-En septiembre de 1991 gané por oposición la plaza de Periodista en el Sistema de las Naciones Unidas en Cuba. Así, durante 20 años trabajé como Oficial de Información del Sistema de las Naciones Unidas en Cuba. Y, en el marco de tales deberes, como periodista he viajado a numerosos países de todos los continentes y aportado reportajes y otros materiales a publicaciones de la ONU. Asimismo, desde hace unos 15 años publico trabajos en Granma Internacional sobre los avances de Cuba en muchos ramas, en especial, las que disfrutan del eficaz apoyo de instituciones de las Naciones Unidas. Nunca he cobrado un centavo por esas colaboraciones.

En los momentos actuales me desempeño como Consultor para la Información en la Oficina de la Coordinadora Residente de las Naciones Unidas en Cuba, y sigo manteniendo mi vínculo informativo con Granma Internacional. Soy fundador de la Unión de Periodistas de Cuba y de los Comités de Defensa de la Revolución. Concluyo expresándote mi orgullo por haber sido corresponsal de guerra en Vietnam, heroico y sacrificado pueblo por el que guardo especial afecto.

(Cubaperiodistas.cu)

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elblogdelapolillacubana.wordpress.com
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