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"Mensaje al Presidente Miguel Díaz Canel "

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28/12/2019 15:34 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Retomo aquí el tema más candente de la actualidad cubana, cual es, el de las últimas declaraciones del Presidente Díaz Canel de hacer hincapié en el próximo año 2020, en recabar propuestas para destrabar todo lo que internamente está frenando el desarrollo de las fuerzas productivas

                                 “Mensaje al Presidente Cubano Miguel Díaz Canel”

Se están poniendo buenos los programas televisivos de las Mesas Redondas últimamente. Ya devienen cotidianas joyas de la información. Parece que, por fin, disciernen con claridad el objeto al que debe servir más: ser el instrumento clave en la tarea colectiva de reconstrucción nacional. Aplaudimos la recepción en dicho programa de una voz que antes apenas se oía, la del más amplio consenso colectivo.

Vuelve el Presidente a sorprendernos con el nuevo aire que está trayendo a la política. Trascendió en la última “Mesa Redonda”, ( 27 Diciembre 2019 ) que Díaz Canel dijo en una reunión con altos directivos de la Economía, estas palabras: “Díganme, cómo liberar las fuerzas productivas”; y que en la última reunión del año con el Consejo de Ministros planteó resueltamente que para el año entrante, una de las tareas más importantes que el Gobierno va a demandar del pueblo es “proponer todo lo que hay que proponer para acabar de destrabar las fuerzas productivas”. Yo quisiera entender al Presidente, porque si él se propone realmente esto, no puede hablar básicamente en términos de rendimiento en inversiones, ni tampoco de efectividad económica solamente, porque la transformación del capital humano, que es nuestro más inamovible problema, no es un problema económico, sino filosófico.

Mi mensaje al Presidente Díaz Canel es este: que nuestra experiencia con la historia política de este país nos indica que el Mandatario, a pesar de la sinceridad conque se expresó, la solución que está buscando, y para la que está recabando la ayuda de todos para el próximo año, está sujeta por su propia mano a una utopía, porque no hace falta esperar a que llegue el momento para saber de qué lado va a estar el Presidente cuando se enfrenten esas dos fuerzas que necesariamente tienen que chocar para liberar a las fuerzas productivas, y que hace mucho tiempo se vienen enfrentando en el panorama cubano, ya que el Jefe de Estado ha estado desde que asumió el Poder, a favor de esas trabas.

El tiempo dirá si estoy equivocado o no, pero esto se me parece a un eterno retorno, ya que Díaz Canel no parece ni muy enterado, ni muy dispuesto a asumir el costo político que significaría reivindicar valores cercenados por la Revolución misma, pues de eso se trata el problema, de que esos que están haciendo una labor de reconstrucción social, la llevan a cabo—bochornosamente--, en contra de la anuencia del Estado. Además hay muchos puntos en pugna, cuyo acuerdo podría ser posible sólo si se produce un cambio de mentalidad; y ese cambio de mentalidad se logra con trabajo filosófico, sociológico y psicológico. Cuando hablo de intención utópica que creo que está latente en el pensamiento del autor de la iniciativa de eliminar todo lo que internamente frena el desarrollo de las fuerzas productivas, tengo en cuenta principalmente, que él no conoce, ---aunque desconozco si es venal o sincera esta ignorancia---que ésta solución pasa, en primer lugar, por reconocimientos de la doblez del carácter. Y esa es la tarea más pesada que tenemos los cubanos ante sí.

No es que me figure yo que el Presidente va a fallar en ella, o que yo no crea en la manida fórmula del “borrón y cuenta nueva”, no. A veces, la panacea se convierte en leyenda. Ejemplo: Kruzhov, el payaso de Stalin, se convirtió en sepulturero de su memoria. Es que el propio Presidente nos permite adelantarnos, y anticipar los hechos; pues si es cierto que por la palabra sale el corazón, él mismo nos lleva a su ulterior actitud, cuando dijo: “Hay que pensar distinto porque también los escenarios son distintos”; debió haber dicho más consecuentemente: “Hay que pensar distinto porque la opresión no se puede soportar más”. ¿Sería esto pedirle peras al olmo?

Además, hay muchos puntos en pugna, cuyo acuerdo podría ser posible sólo si se produce realmente un cambio de mentalidad

Para que esa pregunta sea verdaderamente sincera: “¿qué puede aportar cada uno a los intereses generales de la nación?”, debe dirigirse preferentemente a la filosofía, y en segundo lugar a la economía, y debe observarse, sobre todo que se cumpla esa preciosa condición que le puso a la solución del problema, el brillante Decano de la Facultad de Economía de la Universidad de la Habana Dr. Antonio Romero Gómez, cuando dijo que: “se reconozca a las personas que asumen los riesgos de contradicción con el Gobierno”. Sapientísima recomendación que recibió el espaldarazo de todos los entrevistados dentro y fuera del set televisivo. El Director de la Facultad de Comunicación de la UPEC, Raúl Garcés, no se quedó atrás, y quiso estar a la altura del momento: “Tenemos que concentrarnos en lo que tenemos. Hay que dar oportunidad de reivindicar las posibilidades de nuestra ciudadanía. Hay que descentralizar la inteligencia, descentralizar el pensamiento. Confiar en el potencial humano que ha creado la Revolución. Hay que movilizar todas las fuerzas que sea posible movilizar para avanzar en esta tarea”. Incluso, la joven panelista Leticia Martínez Hernández, puso un gran peso en sus palabras cuando dijo: “Si podemos formar unos ciudadanos mejores, estamos pensando como país.” Y este panelista ausente del set, que soy yo, piensa que para compensar los derechos negativos que se le quitan a la ciudadanía, el Estado bien podría destrabar todas las críticas a las cosas banales y perjudiciales a los estamentos inferiores de la sociedad que ha estipulado él mismo.

Por doquier se avizoran signos de que los tiempos están cambiando, de que las personas ya están incomodísimas con el estado de cosas que están permitiendo las autoridades, y que las cosas no van a poder seguir así durante mucho tiempo más. Cada vez reaparecen nuevas voces desde los campos más distintos de la cultura que reclaman recuperar el orden perdido. La música, que es la tarjeta de presentación por excelencia del estado cultural de un país, se halla actualmente en situación tan lastimosa y precaria en Cuba, que ya apareció un gran exponente de ese arte que continúa el relevo de la lucha que llevaba contra el seudo arte banal y extranjerizante en Cuba, el desaparecido compositor cubano Cesar Portillo de la Luz: el famoso tresero Pancho Amat, quien recientemente en un spot televisivo arremetió contra este mal de nuestra cultura al decir: “Se suben al escenario seudo artistas que degradan y destruyen la cultura, y hay que ponerle fin a todas esas cosas degradantes”.

Pero vuelvo al ruedo mío. Si es verdad que el Presidente quiere cambiar la situación del país, tiene que enfrentarse a un viejísimo debate de la cultura cubana, que en su momento tocó de soslayo Cintio Vitier, sabiendo que tenía que abordar el asunto muy “a la violeta”, porque en ese momento “el horno no estaba para pan”; quiero decir, el radicalismo político de izquierda impedía abordar el problema filosóficamente, y, entendiendo que se debía postergar para una época mejor, Cintio solo quiso dejarlo planteado como es debido, no focalizándolo en prioridad política, sino cultural. ¿Por qué lo hizo así?. Porque sabía que los funcionarios políticos de su tiempo, como los de este, trataban groseramente de fingir que estaban por encima de la cultura, y les quiso dar un rotundo mentís en ocasión del 85 cumpleaños de la poetisa Dulce María Loynaz, “La hija del General”, en un hermoso ensayo que leyó en su honor en la Biblioteca Nacional; y que vale la pena reproducir en su parte fundamental hoy por los golpes vigorosos de crítica que significan para nuestro tiempo:

“….¿Dónde situar a Dulce María Loynaz, sino en lo inasible, en lo insituable?....Hoy sentimos que Dulce María es una poetisa y por lo tanto una mujer profundamente republicana….en el justo reverso de lo que pudiéramos llamar tan histórica, como mitológicamente, la Habana de Rubén Martínez Villena….. en su poesía están algunos de los más oscuros enigmas que nos han nutrido, algunas de las evaporaciones más penetrantes de nuestro sufrimiento, y algunos de los más inexplicables consuelos y de las más altivas esperanzas de nuestro destino. Y cuando decimos destino, queremos decir, desde luego, nuestro único irremediable destino de libertad…, luchó [ ella ] por el sueño de amor y liberación de nuestra Patria, hija de la reminiscencia y de un impalpable Eros. El Eros cubano tan peculiar que tiene que enredarse a brazo partido con la Naturaleza para llegar al boquete de luz, y que al oscuro dragón apocalíptico sólo puede oponer el gracioso fulgor de una lagartija escapando de las ruinas”. [“Acerca de Dulce María Loynaz”. Compilación de Ensayos recogidos por Gastón Baquero. p. 85 ]

Como usted sabe, Presidente, la historia repite las lecciones incomprendidas, y ahora se le ofrece esta. Espero que se convierta usted en el primer refugio histórico post-revolucionario de esas “lagartijas”, a las que amablemente aludía Cintio Vitier. Creemos firmemente que esta era una comunicación imprescindible para nuestro destinatario.

Raúl Morín, 28 Diciembre 2019, 1:04 PM

       


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Chaville (74 noticias)
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