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Los jóvenes en su laberinto

26/08/2017 19:30 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Más allá del problema” numérico debemos visualizar a la juventud como un catalizador, como un elemento renovador

Los jóvenes en su laberinto

Por Teresa Da Cunha Lopes

Durante muchos años, décadas, la relación del joven michoacano con el trabajo se ha establecido bajo una tríada de violencia: desplazamiento forzado en el contexto de la narco guerra, migración económica interior del campo a la ciudad, emigración al vecino del norte. O sea, ha sido una relación marcada a sangre, a lágrimas y aislamiento, bajo el signo de la inseguridad.

En este movimiento de millares de jóvenes, la búsqueda de trabajo era en realidad una búsqueda de seguridad que poco a poco se fue completando con las ansias de perspectivas de elevación social. Los jóvenes se esforzaban por romper su “clausura” en la clase social dentro de la cual habían nacido.

En los años 90’s, en la apertura económica y después en la transición democrática del 2000 en México, este flujo migratorio, esta sangría de jóvenes, cedió en algunos puntos con el incremento del número de jóvenes estudiantes que no desertaban la escuela y alcanzaban a llegar a los subsistemas medio-superior y superior .

AsÍ, vimos crecer la demanda de los programas técnicos, de una enseñanza técnica y aplicada, de los programas adaptados a la conciliación de la vida laboral y del estudio (programas sabatinos, universidad abierta, capacitación en línea). La actividad de estudiar se transformó en una actividad “profesional” semejante a otra en que solo una minoría puede seguir en puro ambiente de entrega al estudio.

Y en esto radica la gran crisis de nuestro sistema educativo, en particular de la Universidad, la de continuar diseñado para el estudiante de clase media y/o alta que puede desarrollar, presencialmente, durante años la única actividad de ” estudiar” apoyado en una estructura familiar que puede financiar esa inversión y en una subcultura de aburguesamiento.

Ahora bien, esto choca directamente con la realidad que el panorama ha cambiado por completo a finales del siglo XX y, en particular, en lo que va del siglo XXI. Segundo porque la juventud ha adquirido consciencia de su importancia numérica y de su peso social .En muchos países fuera del Viejo continente (que también es viejo en términos demográficos)’, y México no es la excepción, la pirámide demográfica todavía existe .

Cuando sumamos el número de jóvenes con el cambio de cultura juvenil, inevitablemente observamos que las expectativas juveniles se han convertido ( y continuarán haciéndolo) en un factor de tensión y de presión social y constituirán un elemento que, obligatoriamente, hay que tener en cuenta desde lo económico, lo social y trasladarlo al campo de lo político y a la centralidad en el diseño de las políticas públicas .

Más allá del problema” numérico debemos visualizar a la juventud como un catalizador, como un elemento renovador.

Sin embargo, tenemos que evitar las falacias, inscritas en la “mistificación” de lo juvenil, en particular de su fuerza “revolucionaria” . Lo que tenemos hoy es a los jóvenes olvidados de un sistema, perdidos en un labirinto de reglas políticas, enunciadas por quienes no han sabido ver ni adecuarse a sus necesidades ni, mucho menos, usar el elemento catalizador de la juventud para la transición a la nueva economía y a nuevas formas societales.


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Autor:
Teresa Da Cunha Lopes (231 noticias)
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