Globedia.com

×
×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que Galdo Fonte escriba una noticia?

Las dicotomías de Rajoy

02/09/2017 11:21 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La Constitución legitima la intervención de los poder públicos sobre los mercados para salvaguardar el interés socia y el neoliberalismo, niega que la política democrática y que las instituciones públicas puedan disciplinar los asuntos económicos del país; y en esta dicotomía está Rajoy

La carencia de una democracia auténtica y la nula calidad ética de los políticos que nos condujeron desde la transición, son las dos principales causas del actual estado de degradación que vive el país, pues resulta evidente que en el transcurso de esta travesía los resortes de defensa y control democrático, por forzado decaimiento, facilitaron   que en suplencia una dictadura enmascarada tome dominio de la situación, y eso, porque la conducta de los políticos que durante ese tiempo ostentaron el poder, lejos de entregarse la velar y preservar los valores democráticos se dedicaron a su desvalorización con la adversa finalidad, de así, libres de toda fiscalización poder gobernar sin límites ni molestias como auténticos autócratas.

En todo este periplo de descapitalización democrática, Rajoy es el último mal gobernante que superó con creces los despropósitos cometidos por sus antecesores, y quien, utilizando la “defensa de la Constitución” de forma enrevesada, más daño ocasionó al país desde la muerte del dictador; al impedir con su funesta interpretación  satisfacer los intereses generales de la ciudadanía y proteger con su indulgencia la impunidad que la numerosa estirpe de corruptos y delincuentes que conforman en gran medida el grueso de la órbita política de su partido. Comportamientos que lejos de auspiciar la necesaria reactivación del país fueron  el empujón definitivo hacia el actual desastre.

Pero no es que el Presidente del Gobierno ignore que la Constitución debe estar al servicio de la ciudadanía, lo verdaderamente grave es que a pesar de estar al tanto, llegado el caso, no duda en imponer una interpretación restrictiva de la misma como así ocurrió por mor de la   crisis desencadenada por los mercados financieros,    cuando para rescatar a los responsables de la hecatombe opto por aplicar restrictivamente la Carta Magna, cuyo alcance, afectó adversamente las condiciones de vida y de trabajo de un sector mayoritario de la sociedad, una lesiva repercusión que nos convirtió en el país europeo, donde desde entonces, el incremento de la desigualdad se hizo más notorio.

Por lo visto el antagonismo está servido y los que como Rajoy empuñan   la Constitución como un todo intocable, llegada la hora de la verdad,    cuando por su aplicación las fuerzas del capital viendo afectados sus intereses toman dominio de la situación, es entonces cuando   la vía de la mutabilidad queda expedita, y en el marco constitucional ya cabe todo   lo que concuerde con la determinación de los que imponen el mando sin concurrir a las elecciones. Siendo muestra de tal evidencia el perturbador cambio exprés operado en su artículo 135. Todo un referente de adulteración del marco  normativo que solo ellos definen, y que como queda visto, llegado el caso degradan sin límite.

La Constitución atiende a una concepción económico-social totalmente inversa al neoliberalismo, de ahí su incompatibilidad y su antagonismo

 Aquella “imposición, injusta y antidemocrática” instigada en la trastienda de la democracia, impidió desde entonces que el PP cómo promotor de la misma pueda suscribir pacto alguno con sus electores, más allá del límite   establecido por la ortodoxia económica inspiradora, y en todo caso, sin alejarse lo más mínimo  de las directivas políticas de corte neoliberal. Aspectos, que además de enflaquecer aun más la ya mermada solvencia democrática, ponen de relieve a falta de sostenibilidad de sus promesas electorales, así como, la nula fiabilidad de sus postulados políticos.

 Por tanto, si la Constitución que fue forjada en su momento   alrededor de un modelo económico-social totalmente inverso a las tesis del neoliberalismo,    hoy, en los tiempos que corren, cuando la fuerza de los hechos echó por tierra ese paradigma económico como solución; resulta de todo punto inaceptable que Rajoy y los prosélitos del PP, cuando debieran reafirmarse   en poner   en valor   derechos fundamentales y garantías de la ley de leyes, opuestamente, se dediquen   a malear la matriz del implícito constitucional, prestando apoyo a quienes se dedica a rendir culto a la codicia y a la especulación, así como, a la degradación de lo público en ventaja privativa de turbios intereses. Una extraviada conducta reprobable desde todo punto de vista.

Como horma ideológica de todos nuestros problemas, el neoliberalismo que define y regula las políticas de los mercados y la manera de darle primacía sobre las políticas democráticas, es por tanto, una opción contraria radicalmente al Estado de bienestar, y por consiguiente, diametralmente incompatible con la Constitución del 78, y al no tener legitimación popular de refrendo, es de todo punto ilegítimo su utilización como antídoto a los problemas generados por su propia aplicación, y especialmente, tratándose de quienes en su dicotomía se atribuyen la condición de titulares patrimoniales de la Constitución, pues ser a un tiempo constitucionalista y neloliberal es enteramente anacrónico.

 


Sobre esta noticia

Autor:
Galdo Fonte (304 noticias)
Visitas:
3230
Tipo:
Opinión
Licencia:
Distribución gratuita
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Comentarios

Aún no hay comentarios en esta noticia.