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La tierra y la alfombra

11/09/2015 17:06 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Por Juan José Opizzi*

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Niños esperan nuevas noticias en el centro de detención de inmigrantes ilegales de Kyprinos, en la región de Evros, en la frontera entre Grecia y Turquia, hoy, viernes, 5 de noviembre de 2010. Un contingente de policías del Frontex ha llegado hoy a esta frontera para ayudar en las tareas de control de paso de inmigrantes ilegales que entran a Europa. EFE/Nikos Arvanitidi: 2010

En estos días de 2015 están difundiéndose hechos que parecen retrotraernos a las oscuras épocas del Medioevo: la opinión pública europea se horrorizó ante una fotografía en donde se ve un niño muerto en una playa. El mar Mediterráneo se ha transformado en un lago de muerte, en el que miles de personas que huyen de África y de Asia, tratando de escapar de situaciones de guerra y de las consecuencias ?hambre, miseria, enfermedades? que éstas les traen, se ahogan cuando sus precarias embarcaciones naufragan. Y, como si semejante tragedia fuera insuficiente, multitudes de emigrantes caminan por Europa hambrientos, exhaustos, enfermos, buscando sobrevivir.

Caminan como podrían caminar grupos de vacas, ovejas o caballos; cruzan los diferentes territorios sin que haya muchas personas o entidades que les presten asistencia. Algunos gobiernos ordenan expulsarlos antes de que desembarquen, o, cuando ya están pisando tierra, disponen subirlos en trenes para enviárselos a los países vecinos, en donde les aguarda el mismo destino: subir a trenes que los lleven a países vecinos.

Se trata de una catástrofe humanitaria tal vez equiparable a las sufridas en las grandes guerras mundiales. Pero en este caso hay un elemento hipócrita que vuelve más canallesca la situación. En los últimos veinticinco años hemos visto el aniquilamiento de cuatro países: Irak, Afganistán, Libia y Siria. Con diferentes pretextos, Estados Unidos y la OTAN (a la que pertenecen los países de la Unión Europea) procedieron a matar a millones de personas, a destruir cuanta estructura propia tuvieron, a esconder las secuelas horribles de los exterminios y a crear ?y/o acicatear? dentro de esos territorios, una interminable saga de conflictos étnicos y religiosos. Agreguémosle a eso la existencia impune del mayor campo de concentración del mundo y de la historia, sobre el Mediterráneo mismo: Gaza. En nombre de la Libertad y de la Democracia se aniquilan ambas: un contrasentido monstruoso que ahora va quedando muy desnudo.

Me parece bien que la opinión pública europea reaccione frente a la imagen de un chico ahogado. Pero esa reacción tendría que haber ocurrido mucho tiempo antes de ver la imagen en cuestión. La palabra "Guerra" ha de tener sus equivalentes en todos los idiomas que se hablan en Europa. Máxime cuando se trata de un continente que sufrió en el siglo XX dos de las más terribles. Me sorprende que descendientes de quienes padecieron las consecuencias de tales conflictos no le den a la palabra "Guerra" su sentido real, crudo, literal. ¿Tan adormecida está la opinión pública europea? ¿O es que sigue empantanada en la misma soberbia y en la misma prepotencia que hizo invadir y someter a los otros continentes? ¿Hasta cuándo seguirá atada a las falacias que crean sus burocráticos gobernantes?

La alfombra resulta chica para seguir escondiendo la tierra. La tierra ya ensucia la lujosa mansión. Los dueños de casa se reúnen para decidir qué se puede hacer con esa tierra molesta. Hasta se permiten una gran generosidad: aceptar que alguna porción de ella se asiente en sus señoriales ambientes. No sería extraño que también exigieran un enorme agradecimiento. ¡Que esos africanos y asiáticos puedan vivir en la divina Europa es un privilegio!

Sin embargo, la situación de los refugiados tiene un componente perverso: huyen de sus destruidos países para buscar sobrevivir en muchos de los países que intervinieron en aquella destrucción. La lógica deduce que los gobiernos que han ordenado semejantes barbaridades no van a mostrarse muy solidarios con los que pudieron escapar.

Las palabras del obispo húngaro Laszlo Kiss-Rigo, al frente de la Iglesia Católica de Hungría del sur, ilustran mejor que cualquier investigación periodística cuál es el verdadero pensamiento predominante en la Unión Europea acerca del tema: "Vienen aquí y comienzan a gritar Allahu Akbar (Alá es grande), quieren hacerse con el control de la ciudad"; y, en abierto desafío al Papa, que había recomendado darles cobijo, agregó: "No se trata de refugiados, esto es una invasión islamista en toda regla".

Hay que preguntarle al obispo si alguna vez pensó qué opinarían los habitantes de Irak, Afganistán, Libia o Siria cuando los misiles y las bombas de los países cristianos los hacían añicos en nombre de la Libertad y de la Democracia.

*Escritor argentino, nacido en San Isidro y actualmente residente en Arrecifes. Dedicado a las letras y a la investigación; ha publicado varios libros y actualmente desarrolla una intensa actividad como articulista y conferencista en temas de música, literatura e historia.

Enviado por su autor para La Polilla Cubana


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elblogdelapolillacubana.wordpress.com
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