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Jan Sibelius, la música de Finlandia

09/07/2012 17:11

0 Sibelius tenía un perfecto sentido de la tonalidad; determinaba el tono de cada ave que escuchaba

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Jan Sibelius nació el 8 de diciembre de 1865, hijo de un médico militar. A los cinco años ya componía y tocaba el piano. Cuando cumplió los diez escribió una pieza, en pizzicato, para violín y violonchelo, llamada Gotas de lluvia , pieza que todavía se interpreta ocasionalmente.

Sibelius tenía un perfecto sentido de la tonalidad; determinaba el tono de cada ave que escuchaba.

Su madre quería que estudiara la carrera de derecho y Jan se inscribió, pero faltaba tanto a clases que su madre accedió, finalmente, a que estudiara lo que él deseaba. Comenzó en el Conservatorio de Helsinki , para luego complementar en Berlín y Viena.

Sibelius era alto y de larga melena rubia, parecía estar siempre pensando en la música, y decía ver las notas en colores.

El día del estreno de su primera obra de importancia, Kullervo , a los espectadores se les distribuyó un programa de aspecto curioso. Sibelius no soportaba el crujir del papel mientras dirigía una obra, por lo que se entregó, a petición suya, uno en papel suave, especial para que no emitiera ruido, y estaba escrito en finlandés.

Las críticas fueron favorables, y Sibelius compuso otra obra que habría de fortalecer la identificación con su país. Una pieza que señalaba, sin lugar a dudas, el amor a su patria. En 1899, para el festival del Teatro Sueco de Helsinki, Sibelius escribió la representación de un cuadro de pura historia finlandesa, pero para el final, el poema sinfónico Finlandia dio el máximo brillo a su obra.

El sentimiento patriótico que empuja en Finlandia no tiene comparación en la música. Sibelius entendía profundamente el sufrimiento del pueblo finlandés, y su obra era para defender la libertad de expresión. La composición, con toda su fuerza, era una protesta contra quienes oprimían a Finlandia .

La vida para Sibelius era un bloque de piedra que tenía que esculpir a fuerza de voluntad. Era talentoso pero no tenía buena salud. Una aseguradora no accedió a asegurarlo si no pagaba una alta prima adicional. En una oportunidad creyó que perdía el oído por una dolencia que lo aquejó por un tiempo. Mas tarde le apareció un quiste en la garganta que necesitó de quince operaciones para extirpársela. Fueron años de preocupación por el temor a que esa dolencia reapareciera.

En sus asuntos económicos, Sibelius cometió muchos errores, por una pequeña suma y unos cigarros puros vendió su Vals Triste,

Pero los años los endurecieron convirtiéndolo en un roble.

Desde un comienzo sus compatriotas entendieron la significación de su música, pero el público extranjero le fue indiferente al no comprender el lenguaje personalmente finlandés de sus composiciones. Cuando interpretó, por vez primera, su Cuarta Sinfonía en Suecia, el público lo abucheó, y un crítico la encontró insoportable y anodina.

Al final de su vida, su gran amargura fue su Octava Sinfonía , que prometía escribir, pero que en realidad nunca hizo. Durante muchos años, después de cumplir los 61, compuso día tras día, pero destruía las composiciones al finalizar de escribirlas. Dijo haber compuesto dos movimientos, pero nunca se pudieron encontrar, y se cree que otros trabajos también fueron a parar al fuego de la chimenea.

Durante la Segunda Guerra Mundial, sus medios de subsistencia fueron precarios. Las orquestas de Inglaterra y Estados Unidos le ofrecieron presentaciones a beneficio, pero rehusó la atención porque prefería compartir las calamidades que oprimían a sus compatriotas. Algún tiempo después, el gobierno reajustó su pensión y del extranjero llegaban los derechos de autor que producían algunas obras.

Por las noches, Sibelius intentaba escuchar, en su radio, sus composiciones interpretadas por orquestas de otros países.

En sus asuntos económicos, Sibelius cometió muchos errores, por una pequeña suma y unos cigarros puros vendió su Vals Triste , la obra mas popular, a un editor que hizo con ella una verdadera fortuna. En Estados Unidos, la mayoría de sus obras no reportaban nada porque olvidó registrarlas en los derechos de autor.

El 20 de septiembre de 1957, Jan Sibelius murió víctima de un derrame cerebral. Legó al mundo mas de 200 obras musicales, algunas de ellas obras maestras, y a sus compatriotas la herencia de la conciencia del carácter nacional y de lo bello que es su país.

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