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" Fernando Ortiz y la Tragicomedia de la mulatez"

01/06/2018 18:10 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Trato aquí de la tragicomedia de la mulatez, uno de los temas más familiares en la etnología de Fernando Ortiz

"FERNANDO ORTIZ Y LA TRAGICOMEDIA DE LA MULATEZ"

Este tema que los antropólogos mas avisados de la Isla no han querido tocar, no tanto por lo espinoso, cuanto por lo desdibujado de sus contornos, duerme aun en los libros y en los archivos personales del sabio cubano buscando su palabra de pase para estos tiempos, a los cuales la impronta del Maestro debe rendir preclaros conductos para la investigación.

Como en un breve ensayo mío anterior introduje una cierta comezón en los ánimos al dejar trunco momentáneamente el tema de la ambrosía de la raza blanca femenina en ma teria de sexo, pretendo explayarlo mejor ahora, retomándolo en el mismo lugar donde lo dejé.

No basta para el ideal de la integración cubana el hecho de que se reconozca la igualdad de condiciones ante la ley entre blancos y negros para disfrutar de los mismos derechos.Esas son prevenciones formales que se quedan muy lejos de su objeto ; pues según el mas eximio estudioso cubano de ese tema, el etnólogo Fernando Ortiz, las problematicas se dan en un ámbito que no interesa para nada a la naturaleza de la ley. Lo digo sin circunloquios : se refieren a la tragicomedia de la mulatez.

Al quedarse sin respaldo jurídico las discriminaciones raciales desde que triunfó la Revolución, estas tuvieron que buscar otro terreno de ajustes. Los aspectos interiores y dramáticos de la vida social del negro, que cobran vida en su arte, dan cuenta de vivencias y hechos en que se observa una invocación emocional a su raza, pero -- ojo --este montaje artístico tiene el pernicioso hechizo de ser un show donde se despliega eso que la agudisima perspicacia de la profesora de la Universidad de Queens, Canadá, Doctora en Filosofía, Jennifer Ruth Hosek, observó durante la actuación de la agrupación musical cubana "Buena Vista a Social Club" en el Carnegie Center, de Nueva York : "un poder falico y a la vez matriarcal", lo cual dejó escrito en un bello y sustancioso trabajo que tituló : "Documentando a Cuba ; debatiendo Alemania"[Revista "Temas" num 77, ener-marzo 2014 ], en donde pudo decir cosas tan exactas de la idiosincracia cubana por haber sufrido en carne propia el drama de la separación de las Dos Alemanias. : .." la cámara enfatiza como el músico ( Ibrahim Ferrer ) acaricia su bastón, en el que talló la cabeza de una deidad afrocubana a la que era devota su madre, el cual despliega así su poder falico y a la vez matriarcal. Escenas como esas utilizan el mito, la emoción, y la familia para legitimar la fusión de la Cuba originaria con la otra Cuba de la Diáspora contemporánea." Es verdaderamente sorprendente como el ojo de una extranjera culta, pero muy lejana de Cuba haya podido captar de una sola ojeada realidades que le costaron tantos años de estudio comprender a Fernando Ortiz, y que aun no comprenden muchísimos cubanos a pesar de estarlas viviendo, y de tener un nivel cultural elevado.No puedo resistirme a copiar la deslumbrante clarividencia de esta mujer, para que se vea después su contacto directo con las ideas de Ortiz :

"Los viejos músicos cubanos y su comunidad son la mas completa encarnación de lo primitivo. Ellos poseen valores que el mundo industrializado ha perdido : espiritu de solidaridad, desinterés material, armonía natural con el lugar y el tiempo en que viven..... Pero en un contexto alemán este comunalismo primitivo evoca la idea tradicional de patria promovida por la ideologia nazi.Ello resulta inquietante en una RFA que busca nue vas formas para entender su pasado y reafirmarse en el futuro.Tal celebración de uni dad trata de resistir los intentos de definir una Alemania heterogénea, más allá de la me ra tolerancia del multiculturalismo....La narrativa del Buena Vista Social Club homoge niza la diferencia bajo el signo de la unidad de la comunidad, aun cuando la cámara nos revela una cultura racialmente heterogénea.En ese contexto la reunificación de las personas pertenecientes a una misma cultura no despierta el fantasma de la supremcia racial."

Pues claro que esa "supremacía racial" es un fantasma. Son ilusas las jerarquías de las razas, pero no las jerarquías sociales.En todo caso lo que se levanta como fantasma es la conciencia de un estafa en el sentido lacaniano del termino, ya que en esta representación se oculta el hecho de que las repercusiones mentales y morales se agravan cuando los mestizajes genéticos y culturales no coinciden. El mulato, por no ser ni negro, ni blanco, adquiere su categoría social por identificarse a veces con el uno o con el otro, y --como apunta Ortiz--" esta circunstancialidad cambiadiza de su estado dará al mulato una de sus más peculiares características" [ F. O. Ob.Cit, p 236 ], y en este caso, entre los complejos factores que determinan hoy la categoría social de la mulatez, esta su proximidad a los negros, pues la estrategia política de la clase dominante es rechazarlos hacia ese grupo; porque la necesidad de que el pueblo interpretara aviesamente el cambio histórico que iba a traer la Revolución, pasaba no solo por el cambio de la opresión entre los sexos, sino también por sancionar esa posición social propia peculiar, estable y equidistante entre los blancos y los negros que asume cierto tipo de mulatez, mucho más si esta cercana a la asimilación con el grupo blanco dominante, precisamente por sus condiciones, a veces, de evidente superioridad.

La integración del negro en el conjunto de la nación, aunque no parezca problemática, lo es, y en alto grado

No importa lo que digan otros investigadores cubanos que han refutado el brillante trabajo de esta profesora alemana, (Maria del Pilar Diaz Castañon : "Imaginario imaginado : Cuba desde el prisma alemán", misma revista Num 78 abril -junio 2014) esa es la misma tesis de Don Fernando Ortiz en su libro : " Epifanía de la Mulatez : Historia y poesía " Es verdad que como dice Hosek, la lógica de una cultura común que invoca ese pasado imaginario se une a un presente basado en el mercado que no hace mas que excluir me diante la domesticación y la feminización según los patrones occidentales, y que este nacionalismo subalterno se entiende como un medio acertado de ganar cohesión y poder a través de una falsa integración social que deja fuera de el a un pasado problemático., ya que se pretende que todos los individuos con alguna característica negroide, o sea, los mulatos, se incluyan en una sola categoría llamada "negros", para poder legitimar el apelativo culturalmente, es decir, para impedir la observación científica de muchos hechos a ellos pertinentes, como el que señala Ortiz : "la apreciación de su posición en la estructura demográfica y social de un pueblo es tan importante que sin ellos es realmente imposible conocer plenamente sus manifestaciones genuinas" [ "Epifanía de la Mulatez : Historia y Poesía" p. 181 F. Ortiz . Fundación Fernando Ortiz, 2015 ]

La integración del negro en el conjunto de la nación, aunque no parezca problemática lo es, y en grado tal que sus sucesos han confirmado las aprensiones de dos grandes pensa dores cubanos :1ero -Que el problema de la racialidad en Cuba "era un problema funda mentalmente estético.De gustos y colores", como dijo Mañach en 1929, y 2do: que como sentenció Juan Marinello, "admitidas la igualdad y la fusión como camino hacia la total justicia, cabe preguntar si interesa al negro la permanencia y enaltecimiento de sus valores específicos" ["Epifanía de la Mulatez" p. 21 F. O.]

Las masas negras, educadas en los criterios lógicos, ideológicos y técnicos de los blancos, progresivamente al calor del proceso revolucionario, fueron reaccionando contra estos, y en un proceso inverso al de la formación de la cubanidad en que Fernando Ortiz observaba "cómo la nueva mentalidad que ahora las anima se ha ido blanqueando" [ Ob.Cit. p.38 ], ha retornado, por el contrario, a los predios selváticos de las actitudes agresivas gregarias, donde el matiz de despojo de dignidad a esa mulatez síquica, portadora del elemento educativo que la emancipó, adquiere formas sutiles y variadisimas en retaliacion al periodo en que estuvo supeditada a la presión social, pero ya el sentido de las cuchufletas es otro; no aquel desquite por el uso burlesco que los criollos--blancos y negros--hacían del lenguaje bozalón de los negros ladinos, para ponerlos en ridículo ante la sociedad, sino ahora para torpedear la competencia por la mujer en la mezcla racial, en que se sentían verdaderamente amenazados por combinaciones más libres que las que unen razas, ambas con inadecuada cultura, cuyos frutos no podían ser personas desrracia lizadas debido a la educación deficiente de su crianza, donde heredan el impiadoso y profundo misoneismo propio de sus liturgias. Esto fue posible porque la Revolución, al destruir las tradicionales formas de vida social, no las sustituyó por nuevas estructuras que salvaran el conflicto fundamentalmente económico que iba a traer el problema de la mulatez con la grave trascendencia humana que representaba no entender--como no entendió la Revolución--lo que tan brillantemente sintetizó Fernando Ortiz, al decir que "el supremo interés del espectáculo no esta tanto en el nuevo actor [ el negro ], en sus típicos caracteres, y en sus sorprendentes intrepideces, como en la trascendente novedad social que su presencia de protagonista produce en el desarrollo de la dramática. En esto hay mas que el diálogo episódico de una antítesis étnica y económica" [ F. Ortiz : Ob.Cit. p 39 ]

Esta reticencia última de Ortiz, alude a algo de lo que hace largo tiempo hemos venido reportando como un cáncer social cubano : que esa antítesis que señala el sabio no se conforma con sus nuevas sinecuras inmerecidas, sino que es ademas una espada que pen de de un débil hilo sobre las verdaderas cabezas pensantes del país, y que funciona como sismógrafo hipersensible de los ocultos poderes coloniales para avisos de solivianteces del alma rebelde, lucida y transparente de la mulatez refractaria a la asimilación. Si el negro aquí en Cuba no está adaptado al prevaleciente modelo de la conducta, no quiere decir que sus cualidades mentales y morales junto con su postura social no sean prevalecientes, pues este es el que sostiene la aversión entre los distintos factores de la masa ; sino que se vive en esta época con más intensidad que en ninguna otra la tragico media de la mulatez, obligada a abjurar de su promesa de redención porque esta ocupada en una lucha en el interior del mestizaje entre el mestizaje psíquico y el mestizaje étnico, en que este último apuesta por el hervor en que se verifica la amalgama, más que por las tradiciones culturales en que ella se mezclan, "porque cada nudo--como dice Ortiz-- tiene su trabazón peculiar, y el mestizaje de razas se confunde con el simultáneo mestizaje social, dando motivo a muy complejas consecuencias" [ F. Ortiz : Ob.Cit. p 46 ] O sea que al mestizaje propiamente racial, empingorotado por las ganancias sociales negativas que le brinda esa tragicomedia, por su asimilación de las clases dominantes, le importa mucho negar lo que tan categóricamente planteara el etnólogo cubano :"Los cubanos no hemos llegado aún a la etapa integrativa. Solo una minoría estamos avanzando en ella" [ Ob.Cit. p 264 ], porque ello representa una negación todavía más importante para la libertad en general, y es el concepto de transculturacion que utiliza Ortiz para desarrollar su tesis de que "la transculturacion del mulato fue más difícil y trágica que la del negro en ciertos aspectos" [Ob.Cit.p 241 ], basándose, para argüir esta preeminencia cultural en que "la mulateria solía quedar entre ambas razas oprimida y obligada a más esfuerzos y desgastes, y a más complicadas y sutiles relaciones para sobrevivir. Y por estar a veces menospreciado y combatido por uno y otro grupo, el mulato sufría, sobre las comunes adversidades del negro, una más, la de su inestabilidad racial, que le producía una íntima, profunda y permanente psicosis de frustración por su inadaptacion al ambiente donde no encontraba arraigo ni sostén. " [ Ob.Cit.p 238 ]

Por eso señalé en aquel primer trabajo mío sobre el tema, que la actual epidemia, al parecer no tan endémica de Cuba, de cruzamientos "con contingencias nocivas y a veces fatales" [ Ob.Cit. p 247 ], no operaba a nivel de los contenidos, sino de las estructuras, porque estas le otorgan a la mujer ventajas y beneficios facilísimos al incorporar su ayuda a la reorganización de las estructuras trágicas dentro de las que están atrapados los seres desplazados como en la ratonera del mundo apocalíptico no desplazado.

Para que se tenga una idea de la involución social que hemos hecho, citemos las últi mas palabras que pronunciara Fernando Ortiz en su discurso de 1946 en el Club "Atenas" donde al extremar su don profético, hizo al futuro de su país la acusación mas demoledora de la moral revolucionaria : "El racismo no esta galopando todavía en suelo cubano ; pero si se desbocan contra nuestra republica los cuatro caballos del Apocalipsis, con ellos llegará el racismo, a su vanguardia y con careta negra, como un jinete mas que no era conocido en los tiempos del Evangelio." [ Ob.Cit. p 269 ] Raul Morin 30 Mayo 2018 11:52 A.M

La comprensión de esta resulta muy útil para entender la falsedad de la propaganda revolucionaria sobre la fortaleza de la unidad civil cubana


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Chaville (62 noticias)
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