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Expectativas y seres humanos

12/01/2012 17:42
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En general uno puede ver de manera evidente que las personas tienen un grado de exigencia con toda persona que conocen, que puede ir desde que alguien sea educado y ubicado, hasta que sea la persona que más seguido ven y que más cariño les da.

Hay distintos tipos y grados de exigencia entre distintas personas, y eso tiene total relación con las valoraciones y significaciones que tengamos sobre ciertos gestos o cierto ser humano. Supongo que lo especial que es una persona en nuestra vida se ve reflejado en el alto nivel de exigencia que le damos en algunas cosas, y la poca que le damos en otras.

Algunas personas exigen poco a nivel estético a otra, otras exigen que se vean más seguido, otras exigen que la persona sea agradable y educada, otras no se sacían con esto y exigen intimidad y gestos cariñosos. Las personas tienen un yo que necesita ser llenado o satisfecho con ego.

Supongo que todos tienen cosas que ven o consideran reales de las otras personas que cada tanto expresan, y por eso los halagos suenan tan lindos y endulzan no solamente los oídos, sino el alma/parte interior de la persona, sin que eso signifique que cualquier persona produzca eso. Algunas personas buscan sentirse agradables estéticamente y un halago general les gusta, otras exigen admiración o atención de ciertas personas, u otras exigen eso de una persona específica.

Los vínculos, como ya dije, se crean, mantienen, modifican y se disuelven, y las exigencias influyen mucho en estos: las personas que crean y mantienen vínculos siempre llegan a acuerdos, comparten más o menos los mismos significados y valoraciones, y se demandan más o menos en una similar medida ciertas cosas que quieren de la otra, quizá por puro ego, quizá por necesidad, quizá por ambas cosas.

Yo sugiero, como siempre, que veamos con cada persona qué le exigimos, en qué grado, con qué constancia, y qué exige ella de nosotros, y si realmente cada uno pone su parte y si hay un equilibrio entre cuánto quiere una persona a la otra y si más o menos de la misma manera (ahí hay complementariedad y el vínculo no es "injusto" para ambas partes).

Se pueden exigir, por ejemplo, cariño, modales, compañía, constancia, que la persona escuche, que la persona hable, que sea graciosa, que sea seria, que esté de acuerdo con uno en ciertas cosas, que discuta en otras, que desafíe, que acepte, etcétera, etcétera. Hay miles de combinaciones de estas cualidades "reclamadas" y las esperadas por parte de uno o por la otra persona. Si todos usan algo de reflexión y sentido común, notan enseguida qué cosas lo unen a otro ser humano, o cuánto se reclaman ambos.

Las relaciones (de todo tipo) fallan por eso: falta de reciprocidad en intereses, valoraciones, significaciones o el "intercambio" de un dar y un recibir, el consenso, el acuerdo, el equilibrio de tener cada uno lo que considera justo para uno y para el otro.

También depende qué cosas necesitemos nosotros, qué cosas vemos en el otro que podemos esperar recibir, qué cosas nos atrevemos a dar por el otro y cuáles en cambio reservar, es todo un tema complejo la estructuración, re-estructuración y desestructuración de los vínculos.

Para algunos los gustos en común son suficientes, para otros los valores, para otros los intereses, y así se puede seguir con otras cosas.

Por eso seguramente nos duelen mucho ciertos comentarios, por eso algunas personas nos decepcionan y otras nos producen admiración, y ni hablar de que por qué queremos de cierta manera a una persona específica y no a otra, o por qué queremos fácilmente a alguien y por qué con otro ser humano nos costó tanto (ya sea en energía, tiempo, etcétera).

El capricho, el ego, el altruismo, el sacrificio, los gestos, el conmover, la voluntad, son todos conceptos relacionados a esto, que nos atraviesan directamente.

Divertido darnos cuenta de cuántas revoluciones suceden con el simple charlar de dos personas durante un buen rato, ¿no?

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