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"El Espíritu del Olvido: Ensayo de Psicología Clínica"

17/03/2020 12:18 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Este es un ensayo de Psicología Clínica, en el cual muestro que el olvido del vínculo social, que se manifiesta a través de la psiconeurosis, está muy ligado al pobre manejo del lenguaje escrito, y al pésimo ejercicio y conocimiento de las leyes ortográficas y caligráficas de la escritura

                                       “El Espíritu del Olvido: Ensayo de Psicología Clínica”

                                                                                 I

Me he puesto a pensar si el problema social más grave que tenemos los cubanos en estos momentos sea tal vez el de la convivencia humana, porque este para nosotros ha venido a ser un tema aún más problemático que el problema de la escasez de alimentos o de vivienda; pues ni las propias personas con ese problema resuelto se resignan a tratarse con amor, o consideración, al menos, y me pregunto si la posible comprensión del hecho de que nuestra comparecencia ante el otro se basa en el mismo respeto y consideración que tenemos respecto a la práctica del lenguaje escrito, aliviaría la incómoda molestia que sienten los desequilibrados ante la presencia que no se les rinde de inmediato.

Yo supongo que sí, porque esa es la base de la comprensión del desfasaje emocional. El lenguaje escrito y la conducta humana están indisolublemente ligados, y el fenómeno que se da en una esfera se verifica sin falta en la otra. Tómese la escritura de rasgos infantiloides de cualquier profesional, y ella será como la alarma de verificaciones problemáticas en su entorno que no corresponden a ese nivel. Por eso decía Lev Vigotsky que el lenguaje no puede ser descubierto sin el pensamiento, y que “en la infancia el lenguaje escrito queda rezagado con respecto al oral” [“Pensamiento y Lenguaje; teoría del desarrollo cultural de las funciones psíquicas” p.100 Lev Semiónovich Vygotsky (1896- 1934) Editorial Pueblo y Educación, La Habana, 1982 ]

Fue este antropólogo ruso, uno de los científicos que más combatió ese infantilismo de la conciencia, quien sufrió la venganza del Gulag estalinista por desenmascarar la írrita realidad de una versión política infantil.

Efectivamente, todos estos disidentes de la cordialidad social observan una dejadez crónica por la letra escrita, y por consiguiente, también animadversión por la palabra discursiva hablada, ya que estos son incapaces de llevarla al papel, por la invocación de ese discurso a la sensatez de hilación de lo particular con el todo; pero ese abandono se delata más en la escritura porque en ella se encuentra la prueba testimonial de un incumplimiento de reglas que no se pueden excusar como la educación, y que le indican al analista que las funciones psicológicas en las cuales se basa el lenguaje escrito aún no han comenzado a desarrollarse en su exacto sentido en dicho individuo.

Digamos que la actitud adulta del hombre sano radica en combatir racionalmente las tendencias conductuales ínsitas en la edad escolar; pues “todas las funciones mentales básicas se tornan deliberadas en la edad escolar”[Ob. Cit. p. 92] Y la forma deliberada de actuar no tiene responsabilidad con el olvido, pues responde únicamente a una superabundancia de conexiones subjetivas y a la insuficiencia de relaciones objetivas bien aprendidas. Ese adefesio social se construye con una enseñanza que obsesiona en nuestros días a la “familia de nuevo tipo”, que se basa en un sistema de vivir en que el hombre no tiene que ver nada con la cultura, ni con el ambiente cultural que le rodea, pues al burlar constantemente la pregunta por el ¿qué es esto?, cree que se está reafirmando o asegurando contra lo distinto a su naturaleza, cuando en realidad lo que sucede es que está perpetrando su vida con la condición de los niños en que el pensamiento es no verbal y el lenguaje no intelectual, pues en ese estadío pensamiento y lenguaje siguen desarrollos separados. Hay que destacar que esta enorme anormalidad educativa solo prospera en aquellas familias donde la herencia psicopática llega a constituirse fuertemente, y en la que esas dos corrientes no se juntan para desarrollarse, relegando a un segundo plano las restantes formas de herencia neuropáticas, y predominando de una manera casi exclusiva.

El científico ruso expresa esta correspondencia interior que existe entre escritura y conducta de la .siguiente forma: “Todas las funciones psíquicas superiores—dice—son procesos mediatizados, y los signos, los medios básicos utilizados para dominarlos y dirigirlos. El signo mediatizador está incorporado a su estructura como una parte indispensable, verdaderamente central del problema en su totalidad.”[Ob.Cit. p. 60 L. V.]

En una de esas facetas en que el olvido amenaza al hombre, --me refiero a esa suerte de olvido que se hace presente en síntomas, y que por su carácter inconciliable con la conciencia del individuo, fue reprimido, y por tanto ha buscado modos de persistir e insistir en vías de retorno sintomáticas--cobra sentido la idiosincrasia machista de la mujer, cuando se sirve del anclaje profundo en el “no” de la madre, para ultrajar los esfuerzos del aprendizaje. Pero muchas veces la presencia fantasmática de la querida muerta, que se interpone en la relación de sus descendientes, o entre cónyuges, por ejemplo, no es tan querida como parece ser por el llanto interminable de una de sus hijas, si sabemos demostrar a través del análisis la realidad de un sufrimiento falso.

Resulta que se me presentó en consulta el curiosísimo caso de una paciente, mujer de unos 50 años, hija de campesina analfabeta del Oriente de Cuba, y semi analfabeta ella misma, con estirpe de hermanas mandonas de hombres y voluntariosas, siendo ella la mayor de tres, que la aventajaban no en carácter, pero sí en temperamento, y de las que se diferenciaba por su ser notoriamente apacible, y poco dado a enfrentamientos marimachos con hombres, como sus hermanas, que eran de “armas tomar” al menor intento de restituir el universo simbólico patriarcal en la familia. Es decir, ---y en eso consistía la rareza del caso---que era en ella donde se acusaba más la dualidad psíquico-espiritual, de la que hablaba el Dr Luis María Ravagnan en la Argentina de 1945; y ya se sabe que el ser espiritual es capaz de realizar un destino regido por valores, pero en términos netamente morales daba su apoyo a las demandas del temperamento donde se revelaba la mujer que padece terriblemente las exigencias del medio, ajena a toda actitud desinteresada. Pero hay algo más curioso todavía: y es que pese a que en su pubertad sufrió cierto tipo benigno de esquizofrenia, que le retardó el desarrollo, la experiencia ha demostrado que su calidad humana y su inteligencia es muy superior a la de sus hermanas e incluso a la del único hermano menor, próspero hombre de negocios.

Esta mujer solicita mis servicios a instancias de su esposo, con quien llevaba una difícil relación de 10 años, que en los últimos meses había estado a punto de zozobrar por la presencia—según su cónyuge—de la sombra de su madre que se interponía entre ellos, y ella, que adoraba a su madre, no entendía de qué manera estando la madre muerta pudiera torcer el rumbo pacífico de una relación la cual ninguno de los dos querían romper. “Hay una situación—me dijo su compañero—que se ha convertido en tremendamente molesta, y es que a tres años de la muerte de su madre, constantemente la llora a veces en dos o más ocasiones en el mismo día, y especialmente en los momentos en que yo me estoy dirigiendo a ella con más ternura.”

La forma deliberada de actua, r en que el hombre semeja la edad escolar, no tiene responsabilidad con el olvido de las leyes humanas de convivencia

A fin de encontrar las determinaciones inconscientes de ese llanto interminable, le pedí al esposo que me hablara en extenso de su suegra, después de haber oído a mi paciente hablar de la occisa como una madre intachable, a la que su hija vivió siempre muy apegada. El buen hombre me relató una realidad totalmente distinta de la que me relató su esposa. De hecho, la madre la discriminaba respecto de sus hermanas menores por ser más fuertes estas para la vida, y porque descubría en aquellas más parecido a su dureza de carácter. Incluso se veía que las prefería más por ser más impositivas frente a los hombres, al extremo que ante una desavenencia que surgió entre las hermanas en una ocasión en que la mayor se quejó de los altos niveles de decibelia a que la sometía el hijo de su hermana de día, de noche y de madrugada, ya que entonces era su vecina y que la hermana permitía con tal de mortificar a su cuñado, ella se puso de parte de la agresora, y en contra de su hija mayor, a pesar de que le asistía la razón. Y toda la familia apoyó la decisión de la madre ignorando la justicia. Y no fue la única vez que la condenó a preterición. Ella no se comunicaba con la hija, a pesar de que era la hija que mejor la trataba, ni aun cuando le pedía a la madre explicación de su silencio y de sus preferencias malditas. No obstante, esas actitudes erróneas de la madre, no disminuía la devoción que por ella sentía su hija. “No digo, doctor, que los otros hijos, a los que ella demostró realmente su amor, no la lloraran también; pero hace mucho que se le secaron las lágrimas”—me dijo el esposo.

Tras un rato de reflexión, hice pasar a mi paciente, que se sentó frente a mi en la butaca, de un humor indistinguible. Le hablé de esta forma: “No se haga más daño. No se compadezca más. Usted está llorando no por su mamá, sino por Ud. misma, se está auto compadeciendo por la injusticia que cometió contra usted su mamá en vida, porque no la quería, algo que usted mejor que nadie lo sabía. Su madre no aceptaba que usted fuera mejor que ella. Si ahora a usted le parece que está llorando por su mamá es porque el inconsciente le hace creer al consciente en esa mentira, porque un cerebro enfermo la aprueba fácilmente, ya que la verdad que en él esta reprimida es demasiado fuerte como para que usted pueda aceptarla. El contenido del inconsciente está custodiado por fuertes candados. La auto conmiseración no la va a llevar a nada bueno.

El retorno de lo reprimido Freud lo señalaba como compulsión a la repetición, hasta tanto no se logre encontrar un reequilibrio a la contradicción (por la cual se produjo la represión), mediante un trabajo de pensamiento. “En otras palabras, deben ser elaboradas las resistencias al recuerdo del pasado inconciliable para que este tenga lugar”. Es decir, para que acabe de ser pasado. [“Utilización de la noción de trauma en la historiografía y en la memoria social” p.134 Luis César Sanfelippo. En Memorias del III Congreso Internacional de Investigación y Práctica Profesional de la Psicología. VII Encuentro de Investigadores. Facultad de Psicología. Universidad de Buenos Aires. Argentina 22-25 Nov. 2011]

--Déjeme desahogarme con Ud. doctor—me dijo el esposo de la paciente. El olvido se puede convertir en la peor pesadilla del matrimonio. Apenas si hay algo de lo que yo le enseño que recuerde poner en práctica mi mujer. Mil veces le puedo repetir las cosas y mil veces las olvida. Tal vez pueda pensar que se debe a su bajo nivel cultural, pero es que sus hermanos son iguales y tienen más nivel de escolaridad que ella. Todos están incapacitados para dar amor, para dar respuestas humanas a los problemas, incluso para la conversación sustanciosa, que es lo mismo que no poder comprender lo diferente de ellos mismos. Nunca he visto hermanos tan iguales en los rasgos matriarcales. Todos tienen un nivel de atención bajísimo, y lo disimulan tan maravillosamente que, le cuento, por ejemplo, que en una ocasión en que una de las hermanas, la matriarca sustituta de la madre, daba en su casa una especie de velada, y los amigos de la familia allí reunidos esperaban en la sala que los anfitriones les hicieran el honor; esperaron en vano porque no hubo nada de eso, y cuando llegaron avanzada la tarde los dos hermanos que faltaban; ¿qué hicieron?, pues se metieron en la cama a dormir, levantándose ya de noche cuando se tenían que ir, dejando a los concurrentes con las ganas de departir con ellos. En cuanto a esa misma salvedad que yo he tenido con ella de no meterla en el mismo saco que a su familia, no sé qué decirle…, hasta cierto punto doctor, solo hasta cierto punto; porque ella tiene el mismo látigo que sus hermanas tienen en sus manos, solo que lo tiene muy escondido, tira patadas igualito que ellas, pero las envuelve a veces en papel de celofán. Si su hermana opulenta me invita a su casa para someterme a las torturas de su incivilidad, y cuando yo le reclamo un trato más ameno, me manda a decir con su hermana que ella no me puede tratar con amor porque ella no es mujer mía; mi propia esposa me hace casi lo mismo cuando yo me quejo de sus inadecuadas formas de responder al amor que yo le doy, que ni siquiera en la elocuente reiteración del amor en la amonestación, ella es capaz de enmendar, pues siguiendo la lección materna de que los hombres deben experimentar el trato riguroso y unilateral de las mujeres, ella extrema la impiedad, sazonada si acaso con risas, no importa lo desesperado que yo me muestre. ¿Qué dice Ud. doctor?

--Hoy en día, al menos en Cuba, los caminos de las casas casi nunca son unívocos, porque están profundamente divididas; y cuando lo son, casi siempre, también, siguen la ruta de una mujer que en lugar de estar a la cabeza, debería estar en la cola, no por ser mujer, sino por estar equivocada. Y cuando eso pasa, o se lo debemos al Partido Comunista, o se lo debemos a Lutero. ¿A quién se lo debemos en este caso?

--A Lutero, doctor.

--No sé en cuál de los dos casos la recuperación de la libertad del ser es más difícil. Las dos formas de ver la vida suponen enfoques fenomenológicos, y los dos también son émulos en el rescate del valor de la significación en la vida animal; quiero decir, que la madre la preformó para que aceptara todas las formas aunque no sean armónicas, con tal de que sean útiles a la vida animal, pero que se obligan mutuamente a solaparse en la apariencia de una vida armónica. Por eso la madre tiene que rechazar la personalidad “de bien” para lo mejorcito del mundo, porque en su mundo ningún elemento de la naturaleza se hallará definido en sí mismo, tiene que dejar ese lugar vacante para ser llenado con las características de las relaciones de significación entre el individuo y su medio. Para el entendimiento común eso no significa nada; pero tal vez a ti te importe saber que cualquiera de esas dos opciones, la política y la religiosa, detestan, son desafectos al mismo tipo de objeto: el hombre ilustrado, mucho más si es tan responsable como para alejarse del medio circundante animal, que es un medio definido por la extracción de ciertos elementos de un entorno más amplio, y en cierto punto inaccesible para el hombre ilustrado, dado los modelos exclusivos que están vigentes en los ordenamientos jurídicos y económicos que afectan precisamente a esa clase de persona, aunque; verbigracia, no exclusivamente a ella. La única diferencia que yo veo entre ambos, es que los protestantes transigen, un poco, no mucho con ciertos miramientos ante la familia, pero la abandonan igual; y el partido comunista, o los vástagos irreconocibles de él, te aplican el poder sin cortapisas. Y eso tiene su costo, porque como dijo Freud: “el afecto crea por sí mismo el estado hipnoide”.

--¿Estado hipnoide?

--A la disminución de la facultad asociativa de los estados de conciencia, Breuer y Freud, le llamaron “estados hipnoides”. Y a propósito, recuerdo que Freud decía que toda inferioridad mental dificulta el método terapéutico grandemente, incluso casi todos sus pacientes eran aristócratas de elevado nivel cultural, no creo que él se las hubiera nunca visto con alguien que no tuviera la más mínima noción de cultura, como yo ahora, pues la terapia consiste en la unión del grupo psíquico disociado con la conciencia del Yo, y para lograr esto es necesario romper el apoyo recíproco que se dan estos círculos funcionales llamados “círculos de significación” y esa conciencia aletargada del yo. Si me hablas de protestantismo, entonces tengo que suponer un centro de poder económico fuerte en la familia….

--Que se lo diga ella misma….

---Mi hermano es Diácono de una Iglesia Protestante, y dueño de un restaurant.

--El mismo hermano con quien no se puede contar para que me ayude en los problemas con su hermana, porque nunca puedo ni siquiera terminar de hablar con él, se niega categóricamente a que yo pretenda darle clases a su hermana para elevar su nivel cultural, alegando que ya es muy tarde para eso, y que además me ha emplazado a que no reprenda con dureza a su hermana cuando ella persiste en comportarse como una niña siendo una mujer de 50 años. Ni que decir tiene que esa misma era la opinión de su mamá. Mire lo que me dijo mi mujer de su propio hermano: “X es una persona que quiere agradar, y a la vez desencanta, es muy bruto, no tiene inteligencia para afrontar problemas humanos, solo entiende de religión, y mal”

Contra lo que pudiera pensarse por su carácter francamente abierto y expansivo, el esposo de mi paciente era un hombre bien equilibrado, bastante comedido y reservado, y tuve que hacer un esfuerzo para llevarlo al plano de las confidencias íntimas, ya que observaba al pie de la letra la máxima martiana “de nada íntimo se debe hacer uso en público jamás”, y le prometí que si decidía presentar ese caso en algún congreso de psiquiatría, no iba a hacer uso de todo el bagaje de información que me iba a proporcionar. Así que pienso dejar esto aquí por ahora para pensar cómo refiero las entradas de su diario personal que él me confió.

Raúl Morín 11 Marzo 2020, 3:36 PM

                                                              


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