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El español y el guaraní. Aproximación en las creencias religiosas

09/11/2010 12:47

0 El guaraní como lengua de un pueblo joven se está creando día a día por sí mismo para ser un instrumento apto para la expresión de la cultura presente. Se crea espontánea, tumultuosa, inconscientemente por el pueblo en su vida diaria íntima y colectiva

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El español y el guaraní:

Introducción:

Es notorio que el Paraguay es de los países de América Latina, el único realmente bilingüe, el único en el que una lengua autóctona, aún dinámicamente creadora, comparte con el español la posición de lengua general del país, hablada por la generalidad de sus habitantes y en el que el hecho de hablarla constante o preferentemente no supone disminución de status social.

Durante el desarrollo de la Nación Paraguaya el guaraní ha dado pasos que otras lenguas nativas no pudieron dar. El idioma guaraní no solo ha perdurado como tal, sino que se ha vuelto apta para la expresión de nuevas circunstancias existenciales. Conviviendo conjuntamente con el español ha tomado nuevas formas, de una manera dinámica, haciendo que estas formas fuesen eficaces en la función de interpretar la nueva realidad. La convivencia entre españoles, criollos, mestizos e indios, hizo armonizar conceptos del guaraní y el español, combinándolos, y adoptando nuevos usos.

El guaraní como lengua de un pueblo joven se está creando día a día por sí mismo para ser un instrumento apto para la expresión de la cultura presente. Se crea espontánea, tumultuosa, inconscientemente por el pueblo en su vida diaria íntima y colectiva.

Estadísticas del Idiomas del Hogar en Paraguay

Guaraní: 39, 3 %

Bilingüe: 48, 9%

Castellano: 6, 4%

Portugués: 3, 3%

Otros: 2,2%

Español y guaraní durante la independencia y la guerra de la Triple Alianza

En 1814 el Dr. José Gaspar Rodríguez de Francia, Karaí guasu, El Supremo, llega al poder con el apoyo de un congreso guaraní hablante y emplea espías guaraní hablantes (pyrague) para perseguir a la élite hipanoparlante. Esta “institución” perduró hasta casi fines del siglo XX.

En 1826 Francia les expropia a hispanohablantes enormes extensiones de terreno, alquilándoselas después a campesinos guaraní hablantes. En 1841 Carlos Antonio López aumenta la cantidad de terreno perteneciente al gobierno hasta el 98%. Se tiene a consecuencia de esto una política agraria e industrial que favoreció al guaraní hablante.

El resultado, especialmente bajo el gobierno de Francia fue el debilitamiento significativo del sector hispanohablante en todo sentido: político, económico, y demográfico, ya que muchos se vieron obligados a huir del país.

En 1862 el Mariscal Francisco Solano López llega al poder. Poco después comienza la guerra de la triple alianza (1864-1870), la cual deja aniquilada la raza española en el Paraguay. De 550.000 paraguayos en 1863, sólo quedan 250.000 para 1871.

En 1877 Juan Bautista Gill, presidente, vuelve del exilio, siendo derrocado durante un golpe encabezado por el general Bernardino Caballero. De 1880 a 1886 Caballero gobierna y dirige las fuerzas armadas. Caballero se ve obligado a vender terrenos a especuladores extranjeros, pero el terreno que se vende no deja al guaraní hablante despojado del campo cultivable, ya que tiende a trabajar en el monte, mientras que el terreno vendido tiende a ser llano.

Se puede mencionar que se asocia al partido liberal con políticas que no favorecen al campesino guaraní hablante. Se nota como hecho llamativo que entre 1904 y 1936 el guaraní quedó prohibido en el país.

De esto podemos recalcar que en el periodo independiente y de la triple alianza, incluso posterior a ella, el pilar fundamental de la nación era la mujer, que enseñaba a sus hijos principalmente el idioma guaraní. En todo momento tanto el guaraní como el castellano siguieron conviviendo conjuntamente, y formando la identidad de una cultura nacional muy particular.

La época liberal y el neonacionalismo

Los Liberales llegaron al poder en 1904 y durante la época de su gobierno el Paraguay defiende sus fronteras durante la guerra del Chaco (1927-1935)

A pesar del hecho de que salga victoriosa el Paraguay, el Partido Liberal tiene que ceder en 1936 ante el empuje nacionalista encabezado por Rafael Franco. La reforma social que se exige, da como resultado una reivindicación masiva de terrenos para campesinos guaraní hablantes, expropiándoselos a los latifundistas. Otra vez más, la presencia de una enorme masa guaraní hablante condiciona la situación política.

En 1940 la nueva constitución establece un Consejo de Estado. En 1947 Juan Natalicio González, miembro del Partido Colorado, socialista nacionalista, organiza a los Guiones Rojos (en su mayoría guaraní hablantes). La guerra civil y la inestabilidad subsiguiente dan lugar a que en 1954 Alfredo Stroessneer llegue al poder y gobierna durante 35 años.

Durante este periodo podemos señalar las siguientes consideraciones sobre el idioma. Durante la guerra del Chaco fue fundamental el uso del guaraní a pesar de que el gobierno liberal no era partidario del uso del idioma vernáculo. Los años de la dictadura no se aprobó la educación en guaraní en las instituciones educativas, pero la política se vio marcada siempre por discursos elocuentes en idioma guaraní. El bilingüismo se desarrollo de una manera interesante, especialmente en el surgimiento y crecimiento de la población en las zonas urbanas. No obstante la circunstancia agravante de que por mucho tiempo fue proscripto en las instituciones educativas, el idioma nativo, se refugió en la intimidad de los hogares y en el estro de los poetas.

El camino hacia la democracia después del stonismo

Al salir Stroessner del poder en 1989, tras un golpe de estado que deja como presidente hasta 1993 a Andrés Rodríguez, es importante notar que no hay cambio de partido político (colorado). En 1992 el guaraní es declarado lengua oficial, conjuntamente con el castellano. Los primeros pasos en política educativa sobre educación bilingüe se toman durante la presidencia de Juan Carlos María Wasmosy (1993-1998).

Se puede mencionar durante este periodo la influencia de los discursos políticos fogosos en guaraní del General Lino Oviedo, quien intentó un golpe de estado, y lideró la política durante los sucesos del gobierno de Raúl Cubas Grau. Luego de los incidentes del “Marzo Paraguayo”, Luis Ángel González Macchi, del partido colorado es designado presidente para completar el periodo presidencial.

Después de 6 años de crisis económica, gana las elecciones el Dr. Nicanor Duarte Frutos, quien declara durante su campaña electoral, “che tendota, che la jefe”. Se continúa hasta la fecha la tradición y la necesidad de apelar al guaraní hablante para llegar a la victoria.

Desarrollo del sistema educativo Bilingüe.

Durante el periodo de democracia (1992 - ) podemos señalar el intenso desarrollo de políticas de educación en idioma guaraní. (Ya en 1953 hace más de 50 años, la organización de las Naciones Unidas estableció el principio de la enseñanza de la lectoescritura en la lengua materna). Para esto ha habido avances en el marco teórico del estudio lingüístico de la lengua, por ser esta de carácter oficial. Hay que felicitar a los miembros de la Comisión Nacional de Bilingüismo y de la Mesa Interinstitucional de Educación Bilingüe, felicitándoles los logros que han adelantado la causa de los principios de justicia e igualdad lingüísticas, porque sí han sabido reivindicar una lengua que por más de 400 años languideció en un estado de desprecio y hasta olvido. Hoy se busca proveer a todo niño y joven paraguayo las herramientas comunicativas que le harán falta para realizase en el siglo XXI.

Podemos señalar que hay varias posturas sobre es sistema de educación en guaraní: Los planificadores sociolingüísticos apoyan la educación bilingüe transicional (EBT) con el desarrollo de la lectoescritura en jopara. Por otro lado, los planificadores esencialistas, proponen una educación bilingüe de mantenimiento mutuo para fomentar la alfabetización en un guaraní puro, en el cual se eliminen la mayoría de hispanismos. Aunque todavía no está muy claro el rumbo a seguir en el campo de la educación y permanentemente se realizan debates y enfrentamientos de distintas posturas, por lo menos se está tomando conciencia de la importancia de la educación básica en la lengua materna.

También se debe indicar un factor importante, que la educación bilingüe es cara y requiere de mucho tiempo. La formación de docentes que implementen un régimen educativo bilingüe exige supervisión intensiva, seguimiento personal, visitas a clase, sesiones de encuentro para evaluar las técnicas empleadas y buscar juntos respuestas a los desafíos que se encuentran en el aula. Todo esto se está realizando con bastante esfuerzo, aunque hay mucho camino por recorrer todavía.

Actualmente hay en Paraguay aproximadamente 800.000 niños y jóvenes que saben algo del castellano, pero su lengua materna y predominante es el guaraní. El guaraní, lengua con más de cinco millones de hablantes, seguirá siendo una mina lingüística de oro que aún le queda mucho por explorar.

Algunas problemáticas en el desarrollo actual de idioma Guaraní

Además del tema costos, políticas educativas diversas, y otras problemáticas institucionales, debemos señalar también el problema de la transformación del guaraní en una lengua capaz de expresar cualquier aspecto de la vida moderna, para que sus hablantes puedan desarrollarse cognitivamente como cualquier otro de cualquier otra sociedad. Es bastante problemático crear una norma que encierre los valores etnolinguisticos de la comunidad universal, y la funcionalidad de la lengua estándar. Para esto existen ciertos límites. El desarrollo léxico de una lengua típicamente ocurre a través de siglos. No se puede inventar de un día para otro todo un vocabulario especializado sin que haya apoyo institucional y nacional, que también es caro. Si se va a implementar un programa de educación bilingüe a nivel de enseñanza media, se tiene que hacer comprometiéndose a liderar un proceso comunitario que involucre a todos los que se asocian con las organizaciones principales encargadas de manejar la realidad lingüística paraguaya y no negarle a ninguna la validez que tenga en su contribución.

Aproximación en las creencias religiosas:

Sincretismo religioso: Uno de los elementos de la religiosidad popular. Es el desarrollo conjunto de dos o más religiones, lo que resulta en un nuevo desarrollo religioso que contiene algunas de las creencias y prácticas de las religiones constitutivas. De esta manera, el sincretismo resulta de combinar diversos elementos religiosos, en un nuevo sistema de fe y creencia

Los guaraníes eran pueblos semi-nomadas, sin un territorio definido. Pero básicamente ocuparon la región oriental del Paraguay desde donde se extendieron a otras partes.

Las divinidades guaraníes: Las creencias religiosas de los guaraníes se parecían a las doctrinas cristianas en algunos aspectos, lo cual facilitó su cristianización por parte de los misioneros franciscanos y jesuitas. Entre los guaraníes, la deidad más majestuosa era el Creador, Ñanderuvusú, Nuestro Gran Padre, que residía en una región oscura que él iluminaba. También lo llamaban Tenondeté, que significa “el principio” o “el antecesor de todas las cosas”. Se trataba de un dios preexistente y causante de todo lo que es o llegó a existir. Su esposa Mandey, Nuestra Madre, tenía su morada en el oeste, en la Tierra Sin Mal.

Dentro de la cultura religiosa guaraní existía una serie de semidioses, que eran como genios protectores que hacían justicia y castigaban, cuidaban de la selva, los cultivos y los ríos, o perseguían a los que habían hecho injusticias.

Algunos guaraníes reconocen en Tupá, el hijo menor de Ñanderuvusú y Ñandecy, a una deidad secundaria, y a quien consideran una personificación del trueno. Debajo de él hay otros Tupá, que tienen que ver con diversos fenómenos naturales.

El sincretismo de estas creencias con ideas cristianas es muy grande en la actualidad. La transferencia de los conceptos cristianos de Dios el Padre y de Dios el Hijo no fue difícil. Tenondeté es Dios Padre, mientras Tupá es Jesús. Otro nombre para referirse al ser supremo es Ñandeyara, “nuestro dueño”, que a veces se combina con nombres cristianos, como “Ñandeyara Jesucristo”.

En la mitología guaraní no existían dioses malignos. Sin embargo, uno de los semidioses de peor genio era Añá, a quien los jesuitas tuvieron como equivalente al diablo cristiano. Era un ser justiciero y punitivo, que se mostraba terrible con los malos, pero que sabía ser indulgente con los buenos. Asustaba a la gente en los cruces de caminos, se burlaba de los hombres, y hacía travesuras temibles. Pero Añá se diabolizó. El shamán guaraní lo invocaba especialmente en su lucha contra los misioneros franciscanos y jesuitas, tal vez pidiéndole justicia y castigo para los invasores de la religión guaraní.

Los guaraníes creían también en genios de la naturaleza, una especie de espíritus tutelares o custodios que los protegían. Había que ganar su benevolencia y no indisponerlos o contrariarlos. Los más conocidos eran Y-porá, el espíritu de las aguas; Caaguy-jara, el señor de la selva, Yvy-jara, el espíritu de la tierra; Ca’a-jaryi, una mujer de extraordinaria belleza, que perseguía a los que cosechaban la yerba antes de que madurasen sus hojas; y Mitá-jaryi, protectora de los niños, cuyo nacimiento anunciaba valiéndose de un pájaro que iba a cantar cerca de la casa del que iba a nacer. Había también algunos geniecillos menores, no siempre benignos, com Jasy-jateré, un geniecillo rubio que raptaba a los niños en horas de la siesta, y Curupí, un enano bronceado y fornido, que era el terror de las doncellas.

Todos estos espíritus aunque no presentes en nada similar en la religión cristiana, fueron uniéndose a la tradición, que forma parte de la creencia popular religiosa de muchos sectores de la población paraguaya.

Las creencias guaranies: El culto guaraní consistía básicamente en una danza llamada jeroky. Por medio de este baile creían adquirir vigor, fortaleza espiritual, rejuvenecimiento y ser transportados a la morada de los dioses. Este culto estaba cargado de emociones, si bien carecía de templos, imágenes, plegarias y las ceremonias eran escasas aunque violentas. Los indígenas entraban en éxtasis o en una especie de trance. Los hombres se agitaban y pronunciaban discursos, mientras las mujeres custodiaban el fuego encendido al demonio. Pero no había entre los guaraníes sacrificios de ningún tipo, dado el carácter benévolo de sus dioses.

Posiblemente este tipo de cultos influyó en lo que normalmente se conocen como fiestas patronales y otra como la de San Juan, donde la danza y el fuego, constituyen parte del fenómeno religioso.

Los guaraníes creían en la inmortalidad del alma. Su destino después de la muerte era alcanzar la felicidad eterna y la bienaventuranza, el aguyjé, o mundo sobrenatural. Para ello no hacían falta merecimientos, sino tan sólo cumplir los deberes de la religión, practicar los ayunos, rezar y cantar los cánticos religiosos cumpliendo con las costumbres y normas de los antepasados. El alma mala no volvía al cielo, porque no lo merecía, sino que quedaba en esta situación por causa del pecado, el cual era considerado como una enfermedad del alma o del espíritu.

Mucho del sistema del ritual tradicional en la cultura actual se basa más en tradiciones de los antepasados, que en una comprensión de los mismos. El bautismo y la primera comunión forman parte de las festividades familiares y de la comunidad, aunque muchos de los que lo practican lo hacen solo por que hay que hacerlo, sin entender propiamente el significado cristiano de los mismos, sin embargo son más pocos los que participan en los ritos del casamiento, la confesión y la eucaristía.

El yvaga o paraíso de los guaraníes estaba ubicado en la tierra más allá del mar, donde iban todos los de alma buena. Era la tierra sin mal, el lugar donde se alcanza la bienaventuranza y la perfección, y donde se vive en comunión con las divinidades. Los guaraníes buscaban esta tierra. Guiados por sus shamanes iban en dirección oeste-este hasta llegar al Atlántico, con lo cual concluían que la tierra sin mal estaba del otro lado del océano. Posiblemente hoy muchos compatriotas siguen creyendo que la tierra sin mal está al otro lado del océano.

La muerte para los guaraníes no era un fenómeno puramente natural, sino que tenía un origen mítico con la conducta de Jasy, la Luna. Fue por culpa de ella que Kuarajhy, el Sol, no pudo resucitar a su madre, y en consecuencia, los hombres mueren. Pero los guaraníes creían en la reencarnación, e incluso en la transmigración de las almas, particularmente la de los caciques héroes, shamanes poderosos o enemigos valientes. Por eso practicaban la antropofagia ritual, que se fundaba en la idea de que el valor se transmigra a través de la carne. Consumiendo un pedacito de la carne del cuerpo del valiente, se asimilaban sus virtudes para la guerra. La reencarnación podía darse en un animal o en un ser humano. Aunque hoy no existen rituales de este tipo, en la cultura paraguaya la muerte, sigue teniendo cierto sentido mítico y el común del pueblo cree en la influencia de los espíritus de los muertos, dedicando a ellos a lo largo de las rutas pequeños altares, especialmente donde fallecen niños que comúnmente se cree que se convierten en ángeles al morir. También es un gran acontecimiento la fiesta de todos los muertos, en Noviembre, donde muchos practican la ofrenda de comida en las tumbas.

Algunas festividades importantes a mencionar que tomaron elementos religiosos y folklóricos para formar una tradición en el pueblo paraguayo son:

6 de Enero: Día de los reyes, donde se regalan juguetes a los niños. Antiguamente los niños tenían la tradición de poner agua y pasto para que los camellos de Melchor, Gaspar y Baltasar se alimenten a su paso.

Fiestas patronales, cada ciudad tiene su patrono y en su festividad además de la festividad religiosa se llevan a cabo fiestas con bailes, calesita, jineteadas, comidas típicas, etc.

Semana Santa: Generalmente todo el país va al interior a casa de familiares o amigos. Es típico la chipa, y el viernes generalmente es un día de silencio y el pueblo se abstiene de comer carne roja. Es el tiempo donde la gente acude más a la iglesia. Incluso corre el dicho de que el paraguayo va a la iglesia por lo menos una vez al año, y esa vez es en Semana Santa.

Día de todos los santos y de los difuntos: El 1 y 2 de Noviembre. Las familias acuden a los cementerios donde pasan el día charlando y comiendo, limpiando las tumbas de sus seres queridos las cuales se decoran, y encontrándose con familiares.

8 de Diciembre: Virgen de Caacupé. Este día casi todo paraguayo se vuelca a la villa serrana a conmemorar el día de la virgen, muchos caminando muchos kilómetros, y pagando promesas. Según la tradición la Virgen de Caacupé fue encontrada en 1603 por el indio José, flotando en el lago Ypacarai (agua bendita) después de una tormenta.

Otras fiestas que son recordadas en el país son la de San Juan, donde el fuego y las comidas típicas, y una serie de juegos amenizan la jornada popular.

Fiestas de orden más familiar son las de Navidad, el 24 de diciembre por la noche.

Bibliografía:

Shaw Nicholas Gynan, El bilingüismo paraguayo: Aspectos sociolingüísticos. Facultad de lenguas vivas, Universidad Evangélica del Paraguay, Asunción, 2003.

Pablo Alberto Deirós, Historia del Cristianismo en América Latina. Fraternidad Teológica Latinoamericana. Buenos Aires, 1992.

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