Globedia.com

×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que Chaville escriba una noticia?

"El Adulterio"

0
- +
16/10/2017 15:52 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

A petición de una estudiante de Derecho habanera, que no encontraba material didáctico sobre el adulterio, realizó una breve indagación sociológica en el tema con el fin de aclarar algunas posiciones eclécticas que nos distancian de la realidad

"EL ADULTERIO". ( A Gisel Roque ) A veces, en determinados contextos, el adulterio no significa nada : salva vidas y hace milagros al servicio de la humanidad, salvando vidas que de otra forma hubieran naufragado en la memez del medio ambiente y en la hipocresía que llamamos matrimnio. En una sociedad tan hipócrita y amanerada como esta, muchas veces el adulterio es una tabla de salvación. Por eso no puede ser un delito.Ademas, dondequiera que hayan mujeres como Antonieta Rivas de Mercado o nuestra Juana Borrero que viven el la incandescencia del amor, limpio de todo otro sentimiento practico o utilitario, tiene que ha ber adulterio, pues eso para estas es mucho menos grave que las uniones morganáticas o entre partes donde toda batalla está ganada de antemano.

Stefan Zweig tenía dos mujeres, y a una de ellas el le llevaba veinte o treinta años, y las dos se decían una a otra señora Zweig, con el mayor respeto.Marti en Nueva York le quito la mujer a un patriota venezolano, en la pensión de Carmen Miyares donde se aloja ba, al punto de tener una hija con ella : María Mantilla.El libro que cuenta ese adulterio existe: "La Patriota del Silencio: Carmen Miyares" de Nydia Sarabia Edit Ciencias Socia les 1990 . Quien lea la carta que escribió Carmen Miyares después de la muerte de José Martí comprenderá lo erróneo que es putear el adulterio.Quien lea los amores adúlteros entre el Conde Axel Fersen y la Reina Maria Antonieta de Francia, tendrá una idea del grado de nobleza extraordinaria que puede haber en los amores prohibidos.En el velorio de Frank País (1956), se hizo público que el gran revolucionario tenía dos mujeres, y hasta creo que hubo una tercera ofendida.

Pero es una cosa rara que en el adulterio, que sazonó la vida de tantos grandes hom bres, y cuyo destino esta marcado por esa flecha de fuego, sean estos los que precisamente estén dispuestos a desaparecer el cuerpo del primer lugar de las tentaciones humanas. Marti decía: " A Dios gracias, para mi el cuerpo de las mujeres se hizo de piedra" o, " Yo iría, si, yo iría / a ese cuerpo gentil, pero quien sabe /Amar un cuerpo es sepultarse en nieve/ que ese fácil amor otro se lleve /.Tenia razón Octavio Paz cuando dijo en su libro "La llama Doble : Amor y Erotismo" que sin la categoría de persona, el erotismo vuelve a ser algo ordinario.

En una sociedad tan hipócrita y amanerada como esta, muchas veces el adulterio es una tabla de salvación, por eso no puede ser un delito

En esta sociedad donde apenas si subsiste algo que no haya dominado el egoísmo o la cobardía, ni la mujer ni el hombre se buscan por lo que valen, sino por lo que dan.El sentido de la vida del hombre es una mujer de su propio valor. Ese es el quidam del adulterio ; y si de eso depende la estabilidad emocional de los hombres inferiores, dime tu ¿qué será cuando esa condición falte a la compañía de los hombres superiores?Los hombres superiores necesitan de mujeres superiores como dice Balzac en " La Prima Betty"; y esos dos tipos humanos cuando se encuentran no pueden dejar de reconocerse mutuamente como los objetos de sus gustos mas refinados, como su ambrosía predilecta, razón por la cual cualquier sacrificio les parece poco si es para consagrarlo a esa unión.

En una sociedad donde están recompensados honradamente los altos valores de la cultura, y la doble moral no tiene posibilidades tan vastas de manifestarse, por supuesto que no es esperable que la mujer se vea en la necesidad de hallarse a si misma fuera del marco donde legalmente le es dable objetivar su vida.Ahora bien en esta época de tantas uniones falsarias, arrogantes, automáticas y súper convenientes, el adulterio pudiera volverse interesante al poner de manifiesto el ideal antiguo del amor, que suscitó una ola de suicidios femeninos en el Siglo V a. n. e. en Grecia, protagonizado por la mujeres milesias, que se sublevaron contra la pérdida de carga libidinal en el Amor que surgió a con secuencia del protagonismo femenino en aquella sociedad por primera vez en la historia, originando simultáneamente, por primera vez también, la vivencia del Eros femenino como fenomeno socialmente masoquista.Una manera drástica de protestar contra el eclipse del alma en las relaciones amorosas.

Antes de combatir el adulterio, hay que combatir el darwinismo social, es decir, la comprensión de la historia humana como un proceso natural, pues lo que desde ese punto de vista se declara esencial se halla sustraído a todo cambio y a todo desarrollo, condición esta que posibilita un nuevo tipo de hombre con dos proyecciones diferenciables de si mismo : la personal y la espacial que rompe "la indispensable interacción del sujeto a su entorno patrio como praxis legítima de identidad", es decir, como condición del espacio nacional determinante para la puesta en práctica de nuestra identidad que sustento dos siglos de pensamiento cubano, y que estudió tan concienzudamente la fallecida investigadora del Centro de Literatura y Lingüística de la Universidad de la Habana Susana Montero en su libro "Los Huecos del Discurso Patriarcal" (pagina 119.Editorial Ciencias Sociales 2007 ) Raúl Morin 16 de Octubre 2017 11 : 49 a.m.

Pongo de relieve circunstancias de existencia anormal que se da en la sociedad cubana, y que han hecho propicio el adulterio


Sobre esta noticia

Autor:
Chaville (19 noticias)
Visitas:
16
Tipo:
Nota de prensa
Licencia:
Copyright autor
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Comentarios

Aún no hay comentarios en esta noticia.