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Un directivo Pyme ante la duda – un pequeño caso de coaching

17/09/2012 13:56
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imagePor Carlos Herreros de las Cuevas.

CARLOS HERREROS aborda la sesión como si fuera la primera. Para sus ojos siempre es una primera ; piensa que así es el coaching, al menos para aquellos coaches para los que la experiencia sólo alimenta el arte del gesto pero no el ego. Ligeramente recostado en su sofá mira hacia el reloj de pared..

A su izquierda un hombre cercano a la cuarentena parece perdido en sus pensamientos. Es directivo de una pyme. Una mesa redonda separa a estos dos hombres cuyo destino parece jugarse en este instante.

Con el busto hacia adelante juega con sus dedos, retorciéndolos sobre sí mismos. Reina un silencio estudioso. De repente, el directivo lo rompe con una voz profunda.

- « Duda » ! Así llamaremos al problema !

- ¿Es eso lo que te interesa ?, le responde Carlos pausadamente.

- Si, completamente. Este nombre le va como un guante, responde el cliente. Una tímida sonrisa aparece simultáneamente en la expresión de los dos.

- Si te comprendo bien- dice Carlos- la « duda » ha entrado en tu vida. "¿Desde cuándo?. ¿Desde cuando intenta persuadirte de que lleves la vida que no quieres ? », añade Carlos.

- Veamos, creo que desde hace unos seis meses, un poco después de la liquidación de mi empresa.

Asoma en el directivo una mirada sombría y baja la cabeza. Carlos continua :

- Según tu opinión, ¿cuáles son las intenciones que « duda » tiene contigo ?

– Parece que intenta destrozarme la vida, responde el directivo con sequedad.

- ¿ Cómo la « duda » se ha inmiscuido en tus proyectos ?

- Digamos que pasa por la mirada de quienes están a mi alrededor, sus observaciones, sus preguntas.

- ¿ Cómo « duda » lo ha conseguido hasta hoy ?.

El directivo respira profundamente y se hunde en su sofá. Pasa las manos por su cara.

- Se ha instalado a vivir en cada cara que se cruza conmigo, en mis diálogos profesionales. Sus caras han terminado de crear en mi una voz que no deja de murmurarme a la oreja que soy un perdedor.

-Entiendo que tienes la impresión de ser un perdedor. Cuéntame las veces en las que la "duda" no ha podido convencerte de ello.

- Por ejemplo...... cuando fundé mi empresa.

- Bravo . ¿Y que hiciste para dominar a la « duda » ?

- Jamás me planteé la pregunta. Estaba totalmente implicado en la acción.

- ¿Y si aquí y ahora reflexionas, qué me dirías ?.

El cliente se pasa la mano por la cabeza, cruza la piernas, pasea la mirada por toda la habitación. Carlos sigue en silencio, como siempre después de una pregunta; ofrece a su cliente el espacio, sabe que éste trabaja intensamente. Aprovecha la situación para sondear sus propios sentimientos para observar lo que está pasando entre los dos.

- ¡Estaba entusiasmado !, grita el cliente de repente.

Observando que la mirada de su cliente se ilumina, Carlos continúa en silencio.

-¡ Si, estaba entusiasmado con la idea de crear ! . Cada uno de mis actos eran un logro que me producían la alegría del niño que está construyendo la maqueta de su avión. Es laborioso pero está motivado por el placer de ver su avión terminado y jugar con él.

- ¿ Y qué es lo que te motivaba ?

- El placer del ser el autor y el actor de mi vida. –

- Vaya, dice Carlos, debió ser un sentimiento mágico.

- Si, si. Todo me parecía posible y nada se interponía en mi determinación.

- Y en ese momento, ¿dónde estaba la « duda » ?, añade Carlos.

- En mi cabeza no tenía espacio para ella. Todo mi yo estaba ocupado en la maqueta. ¿Me comprendes?.

Carlos se vuelve ligeramente hacia su cliente.

-Entiendo que estabas concentrado y decidido a crearte una situación placentera. placer. Permíteme que te pregunte cómo te sientes en este instante.

- Es como cuando recuerdo algo de mi infancia. Todas mis sensaciones vienen a la superficie. Es una situación de paz, de paz conmigo mismo.

- ¿Cómo podrías prolongar esta situación de paz contigo mismo ?.

- Enterrando la « duda », responde el cliente con espontaneidad.

- Imaginemos que la has enterrado, ¿qué has hecho para vencerla ?.

- De nuevo el cliente se hunde en su sofá, cierra los ojos......

- Me dispongo a construir una maqueta nueva, responde el cliente con una cara que se llena de una sonrisa luminosa.

- Me gusta mucho la metáfora que utilizas. ¿Qué has hecho para construir la maqueta?. Dicho de otra forma, ¿qué competencias y habilidades has utilizado ?.

- Creo que, en primer lugar, he escuchado lo que quería mi corazón y he elegido la maqueta en función de lo que me ha dicho. A continuación, he actuado paso a paso respetando el plan de montaje. Cuando algo se me hacía difícil, la imaginaba ya acabada y ello me daba la fuerza para continuar.

-¿Aparecía la « duda » ?, pregunta Carlos

-No sabes cómo, responde inmediatamente el directivo.

-¿Cómo ocurrió ?, sigue Carlos.

- La he hablado como quien se dirige a alguien.

- ¿ Y qué le dijiste ?, insiste Carlos

- ¡ Es asombroso, coach !. Tus preguntas parece que me permiten acceder a lo más profundo de mi, y te cuento todo lo que me sale de repente. Mira lo que le dije:

- « Vaya, tú de nuevo. Tiene gracia que apareces siempre que no estoy en la acción. ¿Qué quieres decirme hoy?¿ que lo que hago no sirve para nada?, ¿Que no estoy a la altura?.¿Con qué argumentos me intentas convencer?¿que he fracasado varias veces en mi vida?. ¿Qué no vale la pena seguir?. ¿Vas a encontrar razones para paralizarme, para que crea que no tengo remedio?. Te vas a disfrazar en alguien que dice que me quiere para incitarme a no hacer nada porque de todos modos nada es duradero y que por lo tanto es mejor que me dedique a vagar. Sin duda vas a decirme que el mundo no me necesita, que gira y seguirá girando sin mi. Vas a decirme que la muerte es la única certeza del hombre, seguro que me dirás que los hombres son crueles, que la vida es un desastre y que soy la pobre víctima de un plan maquiavélico. También me murmurarás que la culpa la tienen mis padres, mis orígenes, la sociedad.

Vas a mostrarme tu comprensión, cogerme en tus brazos y susurrarme que estoy solo en el mundo y que tú sola comprendes lo que siento. Te vas a inmiscuir en mi corazón, para decirme que uno no elige ser lo que es, que la vida no tiene sentido.

Pero esta vez no te escucharé y te disolverás como un azucarillo, porque el niño que construye su maqueta no busca sentido a su vida, vive escuchando a su corazón.

El cliente mira orgullosamente a Carlos quien le interpela

¿Cómo te sientes ahora?

- Como un niño.

-¿Dónde está la « duda » en este momento ?

-Es prodigioso, ha desaparecido a medida que te iba hablando.

-¿ Piensas prolongar el estado en el que estás ahora ?

-Por supuesto que sí, coach. Por la simple y buena razón de que acaba de reaparecer la "confianza".

El cliente ofrece a Carlos su mano cálida quien se la coge con complicidad y piensa para sí : « externalizar el problema es una de las posibilidades ».

Autor Carlos Herreros de las Cuevas.MSc in Management London Business School – Accredited Professional Executive Coach

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