Globedia.com

×
×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
cross

Suscribete para recibir las noticias más relevantes

×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que Chaville escriba una noticia?

"Cuba: Un Surtidor de Crueldad" ( II )

16
- +
09/12/2020 12:34 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

En medio del desenmascaramiento de la falsificación de los hechos sociales, que ultimamente han tenido lugar, hago un esfuerzo en descubrirle a la clase dominante sus grandes posibilidades de arrepentimiento, si encauzaran sus reflexiones filosoficamente

                                                                                 II

En 1962 el Gobierno Revolucionario anunció la eliminación de las bases de la Autonomía Universitaria, es decir el gobierno de la universidad regido por ella misma, con lo cual la composición de la Junta de Gobierno dentro de la Universidad sería elegida directamente por el Estado Revolucionario, algo que le daría al carácter de los estudios y al claustro de profesores una relación muy fuerte con la política partidista. Dentro de la cultura cubana, tan celosa guardiana del prestigio universal de sus académicos, esto ha representado un abandono en la ética de la Casa de los Altos Estudios, que no le permitiría hechos tan magníficos como el que se produjo en Ecuador en Octubre de este año, cuando la máxima autoridad universitaria en aquel país María Paula Rojo, fue destituida por exigencia de una manifestación estudiantil. Siempre en Cuba se respetó la justa parcialidad política del pensamiento no contaminado de supercherías populacheras, es decir, del intelectual que respetaba su ministerio como vocación comunitaria. Varona fue el faro luminoso de dos generaciones republicanas, y los profesores de esa línea de sabiduría eran respetados por todo el pueblo. Pero todo esto cayó en descrédito, pues esta medida imponía una distancia coercitiva entre la autenticidad de la queja del pueblo llano y el mérito que otorgaba la academia, poniendo a ambos en contradicción. No tengo documentación suficiente sobre esto, pero creo que una de las primeras víctimas de este atropello fue el profesor Ricardo Bofill Pagés, que en 1976 fue expulsado de su cátedra universitaria, acusado de conspirar contra la Revolución por hacer manifestaciones contrarias a sus principios. Estoy seguro que fue el único disidente de ese rango al que se le dedicaron páginas enteras del periódico oficial para denigrarlo, incluidas fotografías de gran tamaño con leyendas alusivas a sus actividades subversivas.

Esta medida se sistematizó con el tiempo, y fue la viga maestra que sostuvo todo un cúmulo de disposiciones encaminadas a desalentar el compromiso social, porque todas partían de la desautorización de la universidad para ejercer la defensa del pueblo desde posiciones que fueran usurpadas a su competencia. Así las cosas, la exprofesora del Instituto Superior de Diseño Industrial Omara Ruiz Urquiola, expulsada de su cátedra por su condición de desafecta política, es hoy una de las activistas más enérgicas que desde su cargo de Presidenta del Observatorio de Libertad Académica ( OLA ), denuncia esa desidia cívica en que nuestro Gobierno obliga a vivir al país entero, y en repetidas intervenciones por las ondas libres de Radio Martí, increpa a los gobernantes llamándolos a reflexión sobre su demencial práctica de prohibir a los intelectuales el ejercicio honesto de la crítica, que como ella dice, “ni siquiera es un choque frontal, sino solo crítica de variado carácter epistémico lo que le ha costado a sus autores la expulsión de centros universitarios y la pérdida de su estatus académico” [ Declaración de 12 de Octubre 2020 ]

Son incontables ya los reportes que he oído de estas expulsiones de la Universidad por motivos que, para una visión normal de la vida, serían honrosos:

--El economista Dimas Castellanos, fue expulsado de su catedra de profesor de la U. H. en la década de 1990.

--El actual director de “La Hora de Cuba”, Henry Constantín, fue expulsado de tres universidades, entre ellas, el I.S.A. de Sta Clara.

--Juan Carlos Sánchez, expulsado de la Universidad de Artemisa

--Ariel Ruiz Urquiola, biólogo expulsado de la Universidad de la Habana.

--Oscar Cazanellas, biólogo expulsado de la U.H.

--Omar Everlenis Pérez, economista expulsado de la UH, por recomendaciones que hacía al Gobierno

--Dr. Alejandro Raúl Pupo Casas, neurólogo expulsado de su puesto de médico en el Hospital Ernesto Guevara de Las Tunas, Oriente, el 30 de Setiembre 2020, acusado de violar la ética médica por subir publicaciones a las redes sociales que contenían críticas al Gobierno revolucionario, denunciado por su colega la Dra. Liset Ponce de León.

--Pedro Junco López, escritor camagüeyano de 73 años, expulsado de la UNEAC de Camagüey el 6 de Agosto de este año, por escribirle una carta al Pdte Díaz Canel, fuertemente crítica con respecto a su gestión de gobierno. “

Hago esta referencia no para hablar específicamente de la represión conque se urge reducir al silencio a la población rebelde que en Cuba ha perdido el miedo, o está en vías de ello. Lo hago para señalar otra vertiente del problema que seguramente no ha tenido en cuenta el DSE: está haciendo que la vida como narración biográfica pierda el sentido, pues al patologizar la historia desencadena un mal de la facundia heteróclita que se conoce con el nombre de “caracterización narrativa del componente mnémico”.

“A mi modo de ver—dice Paul Ricoeur—lo que importa es evaluar los fenómenos mnémicos desde el punto de vista de las capacidades de las que ellos constituyen la efectuación feliz” [ “La Memoria, la Historia y el Olvido” p. 41, F.C. E., México 2004 ]

Solamente por decir algo anormal para la vida colectiva, ya tenemos las cámaras de televión ante nosotros

Aquí el filósofo francés se refiere a la capacidad noética del ser humano, que se opone con dientes y uñas a que la labor científica de los actores sociales independientes descubran ese algo diferente a la conciencia que esta no puede justificar, y que se yergue en la mente inculta, y no sólo la vulgar porque hay una ley metafísica que dice que el acceso al campo hilético es fenomenológicamente no evidente.

“El noema—dice una estudiosa de Husserl, siguiendo a ese Maestro—como componente ideal-trascendente de la conciencia se caracteriza, por una parte, por una irrealidad que se distingue tanto de la realidad como de la ficción, y por otra, por la iterabilidad infinita de la experiencia. Ahora bien, la repetición infinita del noéma tiene como condición de posibilidad el acto originario de donación de sentido.” [ “Tiempo y Subjetividad en la Fenomenología de Husserl” p. 110 Verónica Kretchel ]                                      Es decir, que la forma abiertamente obsecuente en que la vida trascendental hace su presencia ante uno mismo, es ante todo, fascinante: solamente por decir algo infinitamente anormal para la vida colectiva, ya tenemos las cámaras de televisión frente a nosotros. Esa anfibología existencial que caracteriza al noema es lo que permite la fuga del ser en el laberinto de su responsabilidad.

El carácter humano tiene una perspectiva afectiva que, como está secretamente coaccionada por las demandas inmediatas de la atención que no se dirige a ella directamente pues a esta hay que sonsacarla, ignora que los mismos aspectos afectivos de las cosas que la seducen, que motivan su voluntad, van a terminar por desgajar su motivación del proyecto pragmático de su actuar cotidiano, porque de la mano de las comprobaciones va a llegar un momento en que se resienta el ser de la labilidad de su constitución, muy poco versada en la amatoria de conceptos que median entre el hombre y todo lo que lo excede a él, haciendo cada vez más marcada nuestra finitud; y por ello—insisto--- es que se sigue desgajando el campo de reconocimiento de sí mismo del avance del Yo. Más claro lo expresa Ricoeur: “Cuando reflexionamos atentamente sobre los propósitos sin más, esa causalidad se fracciona y se disipa en un descubrimiento discontinuo de nosotros mismos…porque puede ser que el propósito, cargado de recuerdos, estalle en arrepentimientos” [“Finitud y Culpabilidad” p. 8 Paul Ricoeur Editorial Herder, México, 2004 ] No están lejos los tiempos en que se jure considerar el mal como cometido por los mismos que lo cometieron.

Ese mismo acto de negar la evidencia de que en Cuba hay censura de prensa, es una negación de la realidad que tiene consecuencias antropológicas negativas, pues encierra entre paréntesis forzosamente la temática de la culpa y toda la experiencia del mal humano con su lenguaje mítico, y se erige ipso facto en simbólica del mal y en uno de los enigmas más notables de la autoconciencia o conciencia absoluta, , pues como dice Ricoeur, la autoconciencia no puede expresarse más que en enigmas; [ “Finitud y Culpa” p 4 ] y no deja de ser un enigma que la sociedad nuestra carezca de recursos para mover de su inteligencia pueril a los prebostes de la comunidad que se ve afectada mucho por estos por sus volubles diligencias, precisamente porque no deja ver la luz a ningún raciocinio que destaque este mal, ya que lo absuelve negando la censura. Sabiendo que la conciencia de culpabilidad es más profunda que los actos que la malogran, yo me imagino el asco de sí mismo que tuvo que sentir Fernando Rojas, el Vice Ministro de Cultura, cuando tuvo que repetir la mentira orientada por el Gobierno a todos los directivos de cultura de su ministerio, a los llamados a reunirse con él por los hechos del 27 de Noviembre : “Aquí en Cuba no hay censura”, porque uno de ellos muy dignamente le respondió: “Fíjate si la hay, que ni siquiera a tu hermano podemos leer aquí en Cuba” En efecto, el Vice-Ministro es el mayor ejemplo de la ruptura radical de la familia cubana con lo mejor de ella, pues Fernando ni siquiera considera hermano a Rafael Rojas, muy superior a él como persona y como intelectual, pues este último tuvo que abandonar su patria por el boicot social y familiar de que fue objeto su magisterio, y tuvo que ejercerlo en la UNAM, que lo acogió como profesor de filosofía.

Todo el entramado de la contratación laboral de los Cuadros de Dirección de las empresas socialistas cubanas están hechos a base de una consideración favorable a los puntos principales que conforman la psicopatología social, pues esa es la cantera de enemigos primarios de todo orden sociopolítico. Parece que hay un componente de vinculación automática en esta selección infalible de sociópatas, que se definen por odiar la sociedad, y no aprovecharse de ella, y sobre todo porque sus actos delictivos se los planean otros, ya que aplican su ley no contra los individuos, sino contra la sociedad en su conjunto, “por razones que ellos mismos no saben explicar, ni las leyes combatir, ni los sociólogos entender”—como dice Luca de Tena [ “Los Renglones Torcidos de Dios” p 144 Torcuato Luca de Tena Brunet, División Compañía Editorial, México 1981 ] Naturalmente, que esta disposición invisible tiene el designio de poner a servir jefes como fáciles instrumentos de los gobernantes para cooptar la soberanía del pueblo. Nadie como el sociópata puede tener la vocación ingénita de causar el mal sin necesidad de tener un asunto personal con alguien.

Como dijo, creo que el mes pasado en R. M. el preclaro Manuel Cuesta Morúa, “la construcción de un país no es tarea de guapos, ni de improvisados, sino es tarea de valientes”, y valientes son aquellos que pueden enfrentar limpiamente las críticas, y no contestando como lo hizo el periódico cubano “Tribuna de la Habana” el 5 de Agosto 2020, cuando llamó “mercenario” al cantante y compositor Decemer Bueno, por decirle al régimen despótico de La Habana que ya el pueblo no podía soportarlo más. El 3 de Agosto había escrito en Facebook este intérprete: “Basta ya, tenemos que encontrar una solución juntos” Uno de los personajes más tenebrosos de la dirección del MINCULT, el jefe de Comunicación de ese ministerio, Alexis Triana, le respondió: “Ese Decemer Malo…no deberíamos permitir que siga cantando en Cuba….desafinado cantante y lamentablemente buen compositor”

Ricoeur, en ese trabajo suyo ya citado, también se pregunta “después de la conciencia de sí mismo, ¿qué nuevo elemento o factor puede presentarse que nos revele un nuevo sentido de la desproporción humana?” [ “Finitud y C”. p 71 ] Y la respuesta la encontramos acudiendo a la objetividad de la cosa y a la humanidad de la persona, donde se ofrece el recóndito panorama de la intimidad y la fragilidad del hombre, pues como se sabe el momento de fragilidad de la conciencia en general es la imaginación trascendental “que es al mismo tiempo intelectual y sensible”, [ Ob.Cit. p 72 ] y aunque se desborde intencionalmente en su enfrentamiento con la cosa en una constitución desproporcionada del respeto, su fragilidad está en que se remonta al nivel de la razón en el sentido propio de la palabra, pues el sentimiento engendra verdaderamente la intención del conocer en todos sus niveles y vive esa deuda ontológica con cierto dolor: “esa juntura precaria, unitiva, es lo que Heidegger denomina dolor” [ “Del Sentido de la Muerte en Paul Ricoeur” pdf. P. 17 Belén Castellanos Rodríguez. “Nómadas”. Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas. Vol 45 Ene. 2015 ], y lo sienten aun los espíritus desbordados en su crueldad de finitud, por eso le temen al dialogo con la oposición, y no se atreven a negar de plano el reconocimiento del derecho del hombre a discrepar de lo que está mal, y si no son pocos los que dicen: “Quiero que ese dialogo no se dé”, también se cuidan mucho sus voceros de agregar: “nunca vamos a estar cerrados al diálogo con personas que quieran dialogar de veras”, como si para algún ser humano la necesidad de diálogo fuera fantástica y las exigencias no fueran escuchables en él.

Explico todo esto porque los últimos acontecimientos que se han producido confunden enormemente las cosas, y como no tenemos una cultura de la protesta, hemos protestado tan mal que el gobierno ha capitalizado a su favor nuestras debilidades sociales y políticas, y nos hizo gastar, una vez más, pólvora en tiros de salva. Hay cosas que, frente a determinados interlocutores, no se solucionan con diálogo, porque de la parte receptora media la voluntad inconfesa de no querer comprender. En ese caso, la palabra de orden no es diálogo, sino protesta; y lo primero que lleva consigo un movimiento de protesta son carteles, pancartas para que las autoridades no puedan tergiversar el sentido del movimiento, como pudieron hacer con todo aquel grupo numeroso de artistas e intelectuales que se dio cita la noche del 27 de Noviembre de este año frente a la UNEAC, y que fue una reacción intempestiva de los intelectuales avergonzados de que fuera la clase más elemental de la sociedad la que les ganó la delantera en algo que ellos tendrían que haber hecho hace tiempo. Y tuvieron que apoyar al Movimiento de Arte Independiente San Isidro que hacía poco más de una semana que estaba en franca rebeldía contra el Gobierno.

Pero al no llevar carteles, aquello parecía más bien una velada cultural porque habían aglomeradas muchas personas importantes, pero no una protesta en regla, por eso la policía apenas pudo hacer uso de su gas pimienta mas que en dos o tres personas, según informó luego el abogado Julio Cesar Guanche en redes sociales. De modo que le resultó fácil al Gobierno manipular todo aquello, y según nos dice una de las personas que fueron recibidas por el Vice-Ministro ese día, este, antes de las 24 horas ya había roto tres de los cinco acuerdos que los líderes del Movimiento habían pactado con él, y al comprender que un simple funcionario de cultura, por alto que fuera, no tenía potestad para cambiar posiciones de mucho interés político para el país, demandaron al día siguiente una reunión más formal con el Presidente de la República. Si ese Movimiento hubiera mostrado en letras grandes en sus carteles las consignas, demandas y puntos irrenunciables de que eran portadores, el Ministro de Cultura, Alpidio Alonso Grau, que se reunió con ellos el 4 de Diciembre, durante 6 horas a puerta cerrada, no hubiera podido hacer valer de nuevo, al final del encuentro, la cultura del silencio que reina en Cuba desde hace más de 60 años diciendo “en todo lo que ustedes han expresado aquí ha prevalecido la confianza en la institucionalidad revolucionaria”; algo que en realidad hace mucho tiempo que se perdió, pues de haber existido esa confianza, jamás se habría molestado nadie en congregarse pues las demandas se habrían resuelto expeditamente.

Raúl Morín Suárez, 9 Diciembre 2020, 7:11 A.M


Sobre esta noticia

Autor:
Chaville (108 noticias)
Visitas:
256
Tipo:
Nota de prensa
Licencia:
Copyright autor
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Comentarios

Aún no hay comentarios en esta noticia.