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Cronopiando: Señor X

17/12/2013 00:44 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Por Koldo Campos Sagaseta

El próximo 19 de diciembre se cumplirán 30 años del asesinato de Katu Oñederra, vecino de Azkoitia. Al igual que Katu muchos otros vascos fueron asesinados por pistoleros a sueldo del Estado español en la llamada "guerra sucia".

Y me gustaría saber a qué cárcel pueden ir sus familiares y amigos a perdonar a sus asesinos; a qué escuela, en qué universidad podrán sus allegados compartir su relato; en qué público espacio sus familiares, desde su experiencia como víctimas del terrorismo, podrán contribuir a un futuro de paz.

Nadie fue investigado, ni acusado, ni conducido delante de un juez, ni condenado a la cárcel por la muerte de Katu o de tantos otros.

No debe ser fácil llegar a perdonar a quien te arrebató la vida de un ser querido, pero aún debe ser mucho más doloroso disculpar a un fantasma, a un impune fantasma que carece de rostro, de nombre, de huellas... Si acaso, el alias tras el que todavía se esconde quien se jactara: "Ni se ha probado ni se probará", "El estado de derecho también se defiende en las alcantarillas", "Blanco o negro, lo importante es que el gato cace ratones".

Y junto al alias, su cínica verborrea, sus jugosos bienes, su espléndida soldada y los títulos y honores con que el pesebre nacional recompensa sus desvelos: Premio Carlomagno, Collar de la Orden de Isabel la Católica, Gran Cruz de Oro de la República de Austria, Medalla de Oro de Madrid, Hijo predilecto de Andalucía, Hijo predilecto de Sevilla, Embajador Extraordinario y Presidente de los Sabios de la UE...

Tantos títulos a su cargo para que, sin embargo, a "Isidoro" lo acabe, finalmente, barriendo la historia como el "Señor X".

‘Casualidades de la vida, aquel 19 de diciembre de 1983 Felipe González y Francois Miterrand se habían reunido en París. Casualidades, o no, sus amigos Joxean Lasa y Joxi Zabala llevaban tres meses desaparecidos, quizás ya muertos. Fuera como fuera, aquella tarde fueron a buscar a Ramón Oñederra al bar Kayetenia de Baiona para matarlo. Azkoitia recordará estos días a la primera víctima mortal impune de los GAL.

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Ramon Kattu Oñederra tendría hoy 48 años. Pero a los 23, siete disparos realizados por personas nunca identificadas acabaron con su vida. Un cuarto de siglo después, su caso ha pasado a ser el primer atentado mortal totalmente impune de los GAL, que antes -o quizás después- habían acabado con la vida de Joxean Lasa y Joxi Zabala. Los refugiados tolosarras fueron secuestrados el 15 de octubre, pero se desconoce cuánto se prolongó su cautiverio y cuándo fueron acribillados en Busot (Alicante). Un comunicante anónimo reivindicó estas muertes en enero de 1984 a la Cadena Ser de Alicante. Si fuera así, Oñederra habría muerto cuando ambos eran aún torturados.

El dato no es baladí, porque los dos refugiados de Tolosa conocían al de Azkoitia. Lo acredita una foto tomada el 7 de octubre, apenas una semana antes de que Lasa y Zabala desaparecieran. Esa amistad la sabían los familiares de todos ellos. La ama de Kattu explicaba a GARA hace unos años que Ramón llamó a casa por teléfono aquel día de octubre «y nos dijo que habían desaparecido esos dos chicos, pero que estuviéramos tranquilos por él, que estaba bien».

Por aquel entonces, la etiqueta GAL no pasaba de ser una sigla más de las utilizadas para reivindicar acciones de guerra sucia. Se había escuchado por primera vez con el secuestro de Segundo Marey. Luego llegó el intento de captura de Joxe Mari Larretxea, la desaparición de Lasa y Zabala, y, el 19 de diciembre, la muerte de Oñederra.

Fue una presa fácil. Aquella tarde, en torno a las 19.30, estaba solo en la barra del Kayetenia. El dueño del bar se encontraba en el local, pero había subido a prepararse la cena. Y cuatro refugiados acababan de salir del establecimiento. Alguien entró y se oyeron siete disparos. Se sospecha que el joven refugiado intentó coger una pistola para defenderse, pero no tuvo tiempo de hacerlo. Baiona Ttipia quedó envuelta en una conmoción que se repetiría muchas veces a lo largo de los meses siguientes. La Policía francesa fue casi la última en llegar. Por contra, en Azkoitia la Guardia Civil sí que puso empeño en «escoltar» el cadáver. Los GAL, por su parte, reivindicaron el ataque de inmediato y amenazaron «a quienes protegen, colaboran o dan trabajo a los terroristas».

Casi dos décadas después, Oñederra dio nombre a un sumario que se convirtió en un cajón de sastre que reunía varias acciones de los GAL. Hubo algunas declaraciones judiciales y los guardias civiles Felipe Bayo y Enrique Dorado llegaron a estar procesados, pero en enero de 2003 la Audiencia Nacional dio carpetazo al asunto. «Se archiva el último fleco de los GAL», tituló ‘El País’. Y acertó. Cinco años después, todo está por hacer. Todas las preguntas siguen abiertas: ¿Quién lo mató? ¿Quién lo ordenó? ¿Cómo lograron la información para llegar hasta él?

Tomado de "25 años sin «Kattu» Oñederra, la primera muerte impune de los GAL", de 16 de diciembre de 2008 Diario Digital Gara

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