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Carta al Presidente Obama sobre Los Cinco, con el espíritu de Zola

08/03/2014 23:05 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

‘Atienda lo justo en tiempo el que no quiera que lo justo lo devore’

José Martí

Nosotros acusamos y solicitamos justicia

Señor Presidente, Barack Obama

Como jurista, Ud. debe conocer todos los detalles relacionados con la causa penal contra Alfred Dreyfus. El alegato de Emilio Zola en defensa de la inocencia del acusado todavía tiene eco en las conciencias de todos los hombres honrados.

Después de doce años de la acusación falsa de espionaje, la condena de cadena perpetua y la prisión injustas, Dreyfus fue declarado inocente.

Hoy el mundo vive una experiencia parecida que aún no tiene desenlace, después de quince años de prisión. Se trata del caso de los Cinco Héroes cubanos acusados injustamente de conspiración para espionaje y otros delitos.

Señor presidente Obama, Ud. debe escuchar como si se tratara de la voz de Emilio Zola, los argumentos que aún constituyen verdades en nuestro tiempo, y Ud. debe decidir poner fin a la injusticia.

Permítanos que expresemos nuestro acuerdo por las promesas hechas por Ud. al pueblo norteamericano y al mundo sobre los cambios que presidían la consigna de ‘sí, nosotros podemos’. Ellas despertaron la simpatía de muchos o de todos, según el asunto prometido. Nos preocupa el destino de su gloria. Y le expresamos que su estrella, tan feliz hasta hoy, está amenazada por la más vergonzosa e imborrable mancha.

Ud. ha salido sano y salvo de bajas calumnias, ha conquistado corazones, ha alcanzado el alto sitial de la presidencia de los Estados Unidos a pesar de su procedencia étnica afro-norteamericana. Ud. ha hecho realidad un sueño quizás mayor que lo soñado por su raza y el líder Martin Luther King. Ud. apareció radiante en la apoteosis de la fiesta patriótica que inauguraba su victoria electoral y luego a la asunción a la presidencia, y se ha preparado para llevar a cabo sus promesas de gobierno en medio de una crítica situación de su país y del mundo. Si de verdad Ud. está dispuesto a llevar a cabo los muchos cambios que necesita su nación y este mundo, que pertenece a todos, debe comprender que ello entraña riesgos. Sin embargo, un hombre honrado y valiente no puede rehuirlos.

¡Pero qué mancha de cieno sobre vuestro nombre -debemos decir sobre su mandato de gobierno- puede significar este abominable proceso de los Cinco Héroes cubanos!

Es un hecho notorio que la Corte Suprema de los Estados Unidos, coincidiendo con el gobierno, y, por lo tanto, de Ud. mismo, rechazó la solicitud de revisión de esta causa, a pesar del acompañamiento y respaldo por los amigos de la Corte, que quizás ha sido la más numerosa y verdadera en la historia.

Este acto ha representado una bofetada a la verdad y a la justicia. Y para ello ya no hay remedio. Estados Unidos conservará esa mancha y la historia consignará que semejante crimen social se cometió al amparo de su presidencia. Ahora bien, Ud. tiene las facultades constitucionales y las virtudes humanas para revertir, mediante el indulto o perdón presidencial, en forma valiente y justa, este proceso que hoy ofende a la humanidad.

Por eso solicitamos a Ud., proclamando la verdad de personas honradas. Nosotros estamos convencidos de que Ud. ignora lo que ocurre en todos los detalles, aunque suponemos que algo debe saber por su condición de presidente y hombre inteligente. Además, las innumerables peticiones de clemencia que les han sido enviadas desde todos los lugares del mundo -tanto públicas como privadas- deben haber llegado a Ud. en una u otra forma.

Ya han sido liberados dos de los Cinco Héroes, René González y Fernando González, después de cumplir sus condenas respectivas de 15 y 17 años de prisión. Por lo tanto, aún permanecen en prisión tres de ellos: Gerardo Hernández, Ramón Labañino y Antonio Guerrero. Ud. puede poner fin al sufrimiento de estos hombres inocentes.

¿Y a quién denunciar las infamias de esa mafia cubano-americana, coligada con personajes policíacos, administrativos, judiciales, políticos y periodísticos, que son los verdaderos culpables, sino al primer magistrado del país? Ante todo, debe prevalecer la verdad acerca del proceso y de la condena de los Cinco Héroes cubanos.

Estos son los hechos, señor Presidente. No se cometió un error sino una infamia judicial. Y las condiciones morales, como la actitud digna, el carácter excepcionalmente humano, la misión noble de preservar vidas frente a las actividades terroristas conocidas contra su patria, son reflejo de la nobleza y de la inocencia de los condenados.

Sin causa justificada para ello, la mafia y los agentes policíacos corruptos de Miami, acabaron de ofrecerlos como víctimas de las extraordinarias maquinaciones del ambiente terrorista en que se desenvolvían los 5 cubanos. El odio contra los cubanos de la Isla les han hecho víctimas propicias a los Cinco Héroes.

Después de más de 15 años muchas conciencias permanecen turbadas profundamente. Ellas se inquietan, buscan, y acaban por convencerse de la inocencia de los Cinco cubanos. No es extraño, por lo tanto, que diez Premios Nobel, parlamentos enteros o grupos de parlamentarios de distintos países, personalidades y organizaciones de los más variados credos, incluyendo prominentes personalidades sociales y del sector de la jurisprudencia, hayan conformado amicus a favor de esta causa en un número y una calidad sin precedente en la historia de la Suprema Corte.

No mencionaremos las primeras dudas y la final convicción de que en el caso de los Cinco no existe la menor evidencia de espionaje, y esto fue reafirmado por testigos de alto nivel pertenecientes a las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos. En ese expediente no existen evidencias relacionadas con la seguridad del país. Sin embargo, existen informaciones que están vinculadas con grupos criminales y terroristas asentados en Miami, y los cuales eran el objetivo de las misiones de los Cinco acusados.

Inmediatamente después de la detención de los Cinco cubanos, Héctor Pesquera, jefe del FBI en Miami, llamó e informó, antes que lo hiciera a sus jefes en Washington, a los congresistas Lincoln Díaz-Balart e Ileana Ros-Lehtiner sobre el asunto. En esta forma comenzaron las calumnias contra los detenidos. Lo más vergonzoso es que después se constató que esos periodistas recibieron pago del gobierno por el servicio de propaganda contra los Cinco.

Por tanto, el primer juicio llevado a cabo en Miami contra toda lógica y fundamento legal, por ser una ciudad fundamentalmente hostil para los acusados, condujo a la condena injusta, más allá de la carencia de evidencias. Las sanciones fueron criminalmente severas.

La revisión del caso por el panel de tres jueces ante la apelación en el Tribunal de Atlanta, concluyó con un fallo coherente, en el que se cuestionó la celebración del juicio en Miami, se anularon las sentencias y se ordenó un nuevo juicio en otro territorio neutral.

Así comenzó el debate judicial entre los abogados de la defensa y la fiscal. Esta recurrió el fallo y otro panel de tres jueces, ésta vez con un nuevo miembro, analizó la causa. Este entró en contradicción con el fallo primero del panel de tres jueces. La apelación ante el pleno de la Corte de Atlanta fue adversa también para los acusados.

La última esperanza legal dependía de que la Corte Suprema de los Estados Unidos acogiera la revisión del caso, y para lo cual contó con razones suficientes para hacerlo en forma honorable. Sin embargo, cometiendo un crimen contra la justicia, la Corte rechazó el caso tal como fue solicitado por la fiscal del juicio, en nombre del gobierno.

Sin duda no hay más que una cosa verdadera: el sistema judicial se defiende y este evita confesar su crimen, cuya abominación aumenta de hora en hora. ¡No, eso no! En este proceso ha quedado demostrado que la causa de los Cinco Héroes es fundamentalmente un asunto político relacionado con Cuba.

¡Ah, qué gran barrido debe hacer el Gobierno que Ud. preside en esas cuevas policíacas y jurídicas corruptas! ¿Cuándo Ud. tomará la decisión gubernamental verdaderamente fuerte para renovarlo todo?

Conocemos a muchas gentes que ante las decisiones judiciales que le comentamos a Ud., tiemblan de angustia, ¡porque saben en qué manos está la justicia nacional! ¡En qué albergue de intrigas y compromisos creados se ha convertido el sagrado asilo donde se supone reine la plena legalidad y la justicia! Espanta la terrible claridad que arroja sobre aquel antro el asunto de los Cinco y el sacrificio humano de cinco hombres que han sido despreciados por su condición de cubanos leales.

En este caso ha prevalecido la demencia y la estupidez, las maquinaciones locas, las prácticas de la política baja, y los hábitos inquisitoriales. Ha sido descubierto el placer de algunos políticos venales quienes viven escandalosamente de la nación. Ellos han ahogando en su garganta el grito de la verdad y la justicia bajo el pretexto, falso y sacrílego, de razón de estado. ¡Esa verdad y esa justicia que nosotros buscamos apasionadamente, las vemos ahora humilladas y desconocidas!

Por todas esas razones, nosotros acusamos:

Nosotros acusamos a Héctor Pesquera, jefe del FBI en Miami, cuyos intereses y relaciones corruptas con la mafia lo condujo a una actuación descabellada y culpable.

Nosotros acusamos a la jefatura nacional del FBI por su actuación débil y cómplice al aceptar la actuación de Héctor Pesquera, a pesar de contar de antemano, tres meses antes, con informaciones recogidas por esa institución en la Habana, Cuba, relacionadas con los planes terroristas que se planeaban desde Miami contra Cuba. Esta misión fue cumplida por encargo del presidente William Clinton ante un mensaje de Fidel que fue transmitido por el escritor Gabriel García Márquez a los asesores de Seguridad Nacional. El compromiso comunicado por el FBI a las autoridades cubanas de reciprocar información en una semana se convirtió en la detención de los Cinco cubanos, fuente de muchas de las informaciones, y de un largo silencio que dura hasta la actualidad.

Nosotros acusamos a los fiscales en la causa durante el juicio en Miami, por su falta de ética y legalidad durante su desempeño profesional y por haberse hecho cómplices de las maquinaciones de la mafia cubano-norteamericana, con los cuales mantuvieron y mantienen lazos estrechos.

Nosotros acusamos a la jueza Joan Lenard por haber actuado con una parcialidad monstruosa durante el juicio, lo cual permitió un fácil resultado de culpabilidad de todos los delitos achacados y las sanciones desproporcionadamente severas e injustas.

Nosotros acusamos a los miembros del jurado que actuaron en juicio de Miami por plegarse a la campaña de miedo existente en Miami y decidirse en un breve tiempo a dar su fallo de culpabilidad en uno de los juicios más complejos, largos e importantes celebrados en los Estados Unidos.

Nosotros acusamos al Tribunal de Miami por haber condenado a los acusados fundándose en falsedades y al Tribunal de Apelaciones de Atlanta por haber encubierto esta ilegalidad, cometiendo el crimen jurídico de condenar conscientemente a unos inocentes. Si bien el Tribunal de Atlanta introdujo la posibilidad de modificaciones de penas en tres casos y aportó elementos de juicios válidos para una posible rectificación legal que no llegó a producirse dentro del sistema judicial norteamericano.

Nosotros acusamos a la Suprema Corte de los Estados Unidos por cometer un crimen contra la justicia al rechazar el pedido de revisión del caso de los Cinco, que contaba con suficientes méritos jurídicos y éticos para su aceptación.

Nosotros acusamos a la mafia cubano-norteamericana. Esta ha vivido durante más de cincuenta años a expensas de las campañas de difamación y de las agresiones terroristas contra Cuba. Y ella propagó, en su condición de turba exaltada, las viles calumnias para crear el clima intolerante que requerían para justificar la condena de los Cinco cubanos presos.

Nosotros acusamos a la prensa radial, escrita y digital de Miami por actuar como mastines azuzados por las mafias de Miami y haber hecho una campaña abominable para manchar la imagen de los Cinco, confundiendo a la opinión pública. La acusamos de mercenaria porque muchos de los periodistas que participaron en la campaña difamatoria fueron realmente pagados por el gobierno estadounidense con ese propósito.

Nosotros acusamos a los grandes órganos nacionales de prensa por el manto de silencio tendido para impedir que la verdad de la causa de los Cinco se ventilara ante la opinión pública norteamericana. Este silencio culpable ha impedido que el mundo conozca que la conjura sobre una supuesta conspiración para cometer espionaje fue vilmente montada contra los Cinco cubanos.

Nosotros acusamos al presidente William Clinton por la actuación deshonrosa en el caso de los Cinco. Ante la detención por el FBI de los Cinco cubanos, el presidente Clinton no movió ni un dedo para honrar las conversaciones y acuerdos con el gobierno cubano sobre este sensible asunto. ¡Cuánta cobardía y deshonra entraña la inacción en una materia que comprometía la honra y credibilidad de las instituciones de un país como Estados Unidos!

Y por último, nosotros acusamos al presidente George W. Bush por haber mantenido, a través de los fiscales del juicio y otros órganos gubernamentales, una política de venganza contra los Cinco, tratando de descargar el odio individual directamente contra ellos, ya que no pudo hacerlo en forma directa sobre su pais.

El acto que realizamos aquí, no es más que un reclamo en nombre de la verdad y de la justicia. Sólo un sentimiento nos mueve, sólo deseamos que la luz se haga, y lo imploramos en nombre de la humanidad, que ha sufrido tanto y que tiene derecho a ser feliz. Nuestras apasionadas protestas son realmente un grito y canto de nuestras almas.

Señor Presidente Obama, esperamos que Ud. honre con su actuación el prestigio que merece EE.UU., pues cómo dijera José Martí ‘de la justicia no tienen nada que temer los pueblos, sino los que se resisten a ejercerla:’

Finalmente esperamos, como millones de personas que respaldan la liberación de estos cinco hombres extraordinarios, que Ud. sepa escuchar el clamor que llega desde todas partes del mundo, incluyendo a los Estados Unidos. Los 5 Héroes cubanos no fueron espías, sino patriotas antiterroristas.

Señor Presidente, actúe con la alteza suficiente para lavar el honor de la nación norteamericana. Por favor, no guarde silencio en este caso, no permanezca inmóvil e insensible como una piedra. Nosotros le recordamos a Ud. que ‘ver en calma un crimen es cometerlo’.

Sinceramente

FIRMAS DE LOS ADHERENTES A LA CARTA

Wilkie Delgado Correa

version en ingles

LETTER TO THE PRESIDENT OBAMA ON THE FIVE / CARTA AL PRESIDENTE OBAMA SOBRE LOS CINCO

LETTER TO THE PRESIDENT OBAMA ON THE FIVE WITH THE ZOLA’S SPIRIT

Más sobre

by Wilkie Delgado, Prof. Em. Univ. Santiago de Cuba

’Assist the fair thing in time the one that doesn’t want that the fair thing devours it’ José Martí

WE ACCUSE AND WE REQUEST JUSTICE

Mr. President, Barack Obama

As jurist, you should know all the details related with the penal cause against Alfred Dreyfus. Zola’s allegation in defense of the accused’s innocence still has echo in the consciences of all the honest men.

After twelve years of the false accusation of espionage, the life imprisonment condemnation and the unjust prison, Dreyfus was declared innocent.

Today the world lives a similar experience that doesn’t still have outcome, after fifteen years of prison. It is the case of the five Heroes Cuban accused wrongly of conspiracy for espionage and other crimes.

Mr. president Obama, you should listen as if it was Zolas’s voice, the arguments that still constitute truths in our time, and you should decide to put an end to the injustice.

Allow us us to express our agreement for the promises made by you to the North American people and the world about the changes that they presided over the watchword of ‘yes, we can.’ They woke up the sympathy of many or of all, according to the engaged matter. We worry about the destination of your glory. And we express you that your star, so happy until today, it is threatened by the most shameful and indelible stain.

You have come out safe and sound of drops slanders, you have conquered the hearts, you have reached the high seat of the presidency of the United States in spite of your African-American-North American ethnic origin. You have made reality maybe a dream bigger than that dreamt by their race and the leader Martin Luther King. You appeared radiant in the apotheosis of the patriotic party that inaugurated your electoral victory and then to the assumption to the presidency, and you have gotten ready to carry out your government promises amid a critical situation of your country and of the world. If you are really willing to carry out the many changes that it needs your nation and the world that it belongs to all, you should understand that it involves risks. However, a honest man and brave cannot avoid them.

But what it stains of silt on your name – we should say on their government command – it can mean this abominable process of the five Cuban Heroes!

It is a notorious fact that the Supreme Court of the United States, coinciding with the government, and, therefore, of you same, it rejected the application of revision of this cause, in spite of the accompaniment and back for the friends of the Court that maybe has been the most numerous and true in the history.

This act has represented a slap to the truth and the justice. And for it there is no longer remedy. United States will conserve that stain and the history will consign that similar social crime was made to the help of your presidency. Now then, you have the constitutional abilities and the human virtues to revert, by means of the reprieve or presidential pardon, in form brave and fair, this process that today offends the humanity.

For that reason we request you, proclaiming the honored truth of people. We are convinced that you ignore what happens in all the details, although we suppose that something should know for your president condition and intelligent man. Also, the countless petitions of mercy that have been they correspondents from all the places of the world, so much public as private, they should have arrived to you in an or another form.

Two of the five Heroes have already been liberated, René González and Fernando González, after turning their respective condemnations of 15 and 17 years of prison. Therefore, three of them still remain in prison: Gerardo Hernández, Ramón Labañino and Antonio Guerrero. You can put an end to the suffering of these innocent men.

And to who to denounce the infamies of that Cuban-American mafia, associated with police, administrative, judicial, political and journalistic characters that the true culprits are, but to the first magistrate of the country? Above all, the truth should prevail about the process and of the condemnation of the five Cuban Heroes.

These are the facts, Mister President. An error was not made but a judicial infamy. And the moral conditions, as the worthy attitude, the character exceptionally human, the noble mission of preserving lives in front of the well-known terrorist activities against their homeland, they are reflective of the nobility and of the innocence of the convicts.

Without justified cause for it, the mafia and the corrupt police agents from Miami, they had just offered them as victims of the extraordinary machinations of the terrorist atmosphere in that the 5 Cubans were unwrapped. The hate against the Cubans of the Island favorable victims have made to the five Heroes.

After more than 15 years many consciences remain upset deeply. They are disturbed, they look for, and they end up to be convinced of the innocence of the five Cubans. It is not strange, therefore that ten Prizes Nobel, whole parliaments or parliamentarian of different countries groups, personalities and organizations of the most varied credos, including prominent social personalities and of the sector of the jurisprudence, have conformed amicus in favor of this cause in a number and an unparalleled quality in the history of the Supreme Court.

We won’t mention the first doubts and the final conviction that in the case of the Five the smallest espionage evidence doesn’t exist, and this was reaffirmed by witness of high level belonging to the Armed forces of the United States. In that file evidences related with the security of the country don’t exist. However, informations that are linked with criminal groups and terrorists seated in Miami, exist and which were the objective of the missions of the five accused.

Immediately after the detention of the five Cubans, Héctor Pesquera, boss of the FBI in Miami, called and he informed, before he made it to his bosses in Washington, to the congress members Lincoln Díaz-Balart and Ileana Ros-Lehtiner on the matter. In this form the slanders began against the detainees. The most shameful thing is that later it was verified that those journalists received the government’s payment for the propaganda service against at the Five.

Therefore, the first trial carried out in Miami against all logic and legal foundation, to be a fundamentally hostile city for the accused, led to the unjust condemnation, beyond the lack of evidences. The sanctions were criminally severe.

The revision of the case for the panel of three judges before the appeal in the Tribunal of Atlanta, concluded with a coherent failure, in which the celebration of the trial was questioned in Miami, the sentences were annulled and a new trial was ordered in another neuter territory.

The judicial debate began this way between the lawyers of the defense and the district attorney. This appealed the failure and another panel of three judges, this time with a new member, it analyzed the cause. This entered in contradiction with the first failure of the panel of three judges. The appeal before the full of the Court of Atlanta was adverse also for the accused.

The last legal hope depended that the Supreme Court of the United States welcomed the revision of the case, and for that which had enough reasons to make it in honorable form. However, making a crime against the justice, the Court rejected the case just as it was requested by the district attorney of the trial, on behalf of the government.

Without a doubt there is not more than a true thing: the judicial system defends and this avoids to admit its crime whose abomination increases of hour in hour. No, that not! In this process it has been demonstrated that the cause of the Five Heroes is fundamentally a political matter related with Cuba.

Ah, how great sweeping should make the Government that you preside over in those corrupt police and juridical caves! When will you make the truly strong government decision to renovate everything?

We know many people that tremble of anguish in the face of the judicial decisions that we comment to you, because they know in what hands it is the national justice! What housing of intrigues and created commitments have become the sacred asylum where it is supposed it reigns the full legality and the justice! It frightens the terrible clarity that hurtles on that hole the matter of the Five and the human sacrifice of five men that have been rejected by their condition of loyal Cubans.

In this case it has prevailed the insanity and the stupidity, the crazy machinations, the low politics’s practices, and the inquisitorial habits. The pleasure of some venal politicians has been discovered who live scandalously of the nation. They have drowning in their throat the scream of the truth and the justice under the pretext, false and sacrilegious, of state reason. That truth and that justice that we look for passionately, we see them now humiliated and unknown!

For all those reasons, we accuse:

We accuse Héctor Pesquera, boss of the FBI in Miami whose interests and corrupt relationships with the mafia led him to a disheveled performance and guilty.

We accuse to the national headquarters of the FBI for their weak performance and accomplice when accepting Pesquera’s performance, in spite of counting ahead of time, three months before, with informations picked up by that institution in the Havana, Cuba, related with the terrorist plans that were planned from Miami against Cuba. This mission was completed by the president’s responsibility William Clinton before Fidel’s message that was transmitted by the writer Gabriel García Márquez to the advisers of National Security. The commitment communicated by the FBI to the Cuban authorities of reciprocating information in one week became the detention of the five Cubans, source of many of the informations, and of a long silence that lasts until the present time.

We accuse the district attorneys in the cause during the trial in Miami, for their ethics lack and legality during their professional acting and to have been made accomplices of the machinations of the Cuban-North American mafia, with which maintained and they maintain narrow knots.

We accuse the judge Joan Lenard to have acted with a monstrous partiality during the trial, that which allowed an easy result of guilt of all the attributed crimes and the sanctions disproportionately severe and unjust.

We accuse the members of the jury that they acted in trial of Miami to bend to the campaign of existent fear in Miami and to decide in a brief time to give their failure of guilt in one of the most complex, long and important trials taken place in the United States.

We accuse to the Tribunal of Miami to have condemned the accused being founded in falsehoods and to the Tribunal of Appeals of Atlanta to have hidden this illegality, making the juridical crime of condemning consciously to some innocent ones. Although the Tribunal of Atlanta introduced the possibility of modifications of hardships in three cases and it contributed elements of valid trials for a possible legal rectification that didn’t end up taking place inside the North American judicial system.

We accuse to the Supreme Court of the United States to make a crime against the justice when rejecting the order of revision of the case of the Five that had enough juridical and ethical merits for their acceptance.

We accuse to the Cuban-North American mafia. This has lived during more than fifty years to expense of the libel campaigns and of the terrorist aggressions against Cuba. And she spread, in their condition of exalted crowd, the vile slanders to create the intolerant climate that they required to justify the condemnation of the five Cuban prisoners.

We accuse to the radial, written and digital press of Miami to act as mastiffs incited by the mafias of Miami and to have made an abominable campaign to stain the image of the Five, confusing to the public opinion. We accuse her of mercenary because many of the journalists that participated in the scandalous campaign were really paid for the American government with that purpose.

We accuse to the big national organs of press for the silence mantel spread to prevent that the truth of the cause of the Five was ventilated before the North American public opinion. This guilty silence has prevented that the world knows that the plot on a supposed conspiracy to make espionage was mounted despicably against the Five Cubans.

We accuse the president William Clinton for the disgraceful performance in the case of the Five. Before the detention for the FBI of the Five Cubans, the president Clinton didn’t move neither a finger to honor the conversations and agreements with the Cuban government on this sensitive matter. How much cowardice and it dishonors entrail the inaction in a matter that committed the honor and credibility of the institutions of a country like United States!

And lastly, we accuse the president George W. Bush to have maintained, through the district attorneys of the trial and other government organs, a politics of vengeance against the Five, trying to discharge the individual hate directly against them, since he could not make it in direct form on their country.

The act that we carry out here, is not more than a birdcall on behalf of the truth and of the justice. A feeling only moves us, we only want that the light is made, and we implore it on behalf of the humanity that has suffered so much and that it is entitled to be happy. Our enthusiasts protests are really a scream and song of our souls.

Mr. President Obama, we hope you honor with their performance the prestige that deserves USA, because how José Martí said ‘of the justice they don’t have anything to fear the contries, but those that refuse to exercise it: ‘

Finally we wait, as millions of people that support the liberation of these five extraordinary men that you know to listen the clamor that arrives from all parts of the world, including the United States. The 5 Cuban Heroes were not spies, but antiterrorist patriots.

Mr. President, act with the enough highness to wash the honor of the North American nation. Please, don’t keep silent in this case, don’t remain immobile and insensitive as a stone. We remind to you that ‘to see in calm a crime is to make it.’

Sincerely

SIGNATURES OF THE ADHERENT ONES TO THE LETTER

Wilkie Delgado Correa

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