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"Carta a Alexandra Más" (Conductora del Programa Radial "Querer es Poder" )

08/12/2019 18:34 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Es una carta a la psicóloga Alexandra Más, que conduce el programa radial miamense "Querer es Poder", de Radio Martí, en la cual reflexiono sobre el impacto de la doble vida en la sociedad cubana, pero no desde vidas paralelas, como hizo ella

                                                 “Carta a Alexandra Más”

                           (Una reflexión sobre el impacto de llevar una doble vida.)

Como si se hubieran puesto de acuerdo los psicólogos Manuel Calviño, de la Cuba de esta orilla de acá, y Alexandra Más, de la Cuba de esa orilla estadounidense de allá, tocaron y se refirieron en sus respectivos programas, “Vale la pena”, en Cuba, y “Querer es Poder”, de la radio miamense (Radio Martí), al mismo asunto espinoso considerado por muchos tabú en la vida cubana actual: que no hemos encontrado otra forma de tratarnos entre nosotros como no sea remedando la imagen del clavo y el martillo. La cubano-norteamericana Alexandra Más, bordeó muy de cerca este asunto al día siguiente al que lo hizo el profesor Calviño, ( 24 y 25 de Noviembre ), con su tema de la puerta oscura de la doble vida que no se abre ante las correspondientes emociones normales del hombre, un tema en el que están en pañales nuestros comunicadores, dicho sea con excepción del programa radial nocturno “Con Permiso de la Luna”, y del mismo profesor Calviño.

Decía Calviño: “A las personas martillos no les demos la oportunidad por segunda vez de que nos tomen por clavos”. ¿Pero cómo?; si la opción de la vía sana de comunicación, para ellos, está clausurada. Entonces, lo que está planteando es su voto a favor de nuestro enérgico aislamiento de ellos. ¿Cómo convertirnos en referente político, si poco nos falta para ser condecorados por las pruebas de fuerza que practicamos entre cubanos?. Antes de dar cualquier sorpresa política tenemos que acabar con esa situación.

Calviño fue impresionante en su exposición didáctica del problema, no cabe duda; pero en la psicóloga de nuestra ciudad emigrada, tal vez por dar un punto de vista verazmente femenino sobre un asunto afluente, percibimos más en este el señalamiento de la herencia vengativa de los muertos, cosa imposible casi de entender si no se vive actualmente en Cuba. Pocos lugares geográficos han sido más afectados por la pérdida total de interés en el mundo que dejan a su alrededor las personas que han muerto en tiempos relativamente cercanos, o que validan hoy esa depauperación física. ¡Cuántos de ellos si les fuera posible volver a la vida y vivieran en el entorno destructivo que permitieron, pedirían cancelar sus pasadas decisiones!. Si eso sucediera estuvieran evidenciando que su lucha en vida se debió no a motivos ideológicos, sino a diferencias de fisonomías y temperamentos. Por ello, sería de desear que Alexandra nos hablara más sobre la doble vida en su vertiente de vida antagónica, ( no paralela ) aquella en que la persona observa dos actitudes distintas ante el mismo problema humano, en dependencia de las circunstancias, o de la forma en que la situación le afecte. Que nos documentara más sobre las morales distintas que exigen esas dos actitudes antagónicas definitorias de la doble vida.

No nos hemos curado del asombro de ver cómo las contraposiciones más extremadas en el hombre pueden engañar a la Metafísica y a la Dogmática

Ese cuadro es muy común en la vida cubana de hoy, y afecta demasiado la normalidad de las relaciones familiares en Cuba, habida cuenta de que la educación parece ser conducida por una voluntad nacional de sometimiento del hombre a la mujer en todos los niveles y esferas sociales, sobre la base de una deplorable constitución del carácter, ayuno de labor educativa. Es increíble cómo se imbrican todas las fuerzas sociales en la consecución de ese plan. Por ejemplo, el auge que ha cobrado en Cuba el Protestantismo hoy, se debe, menos a la disposición religiosa de la población de afiliados a esa secta, que a una necesidad de resolver conflictos familiares por la vía de la preeminencia abusiva de la mujer en la familia.

Uno se queda pasmado como si estuviera viendo un espectáculo de funambulismo a gran altura, ante ese fenómeno que Ud menciona de que “el que tiene rasgos sociopáticos, no siente culpa, ni angustia.”, y es obvio, porque tal individuo se cierra cada vez más a la comunicación. Pero sigue siendo insólito; y no es que nos extrañe, es que no nos hemos curado del asombro de ver cómo las contraposiciones extremadas en el hombre, pueden engañar a la Metafísica y a la Dogmática en cuanto al alcance de sus derechos, enemistándonos con la libertad que pone la Revelación, pues un individuo tan resueltamente luterano como Kierkegaard, no veía razón para el rechazo desleal de la angustia por parte del hombre; la misma religión natural no concibe el daño sin arrepentimiento, ni el aprendizaje sin la certeza que anticipa la angustia, que es la expresión de la perfección de la naturaleza humana, tal como lo expone el filósofo danés: “El educado por la angustia es educado por la posibilidad, y sólo el educado por la posibilidad está educado con arreglo a su infinitud. Si el individuo engaña a la posibilidad por la cual debe ser educado, no llegará nunca a la fe”.[“El Concepto de la Angustia”, p. 154 Sören   Kierkegaard, Editorial Espasa Calpe Sexta Edición.] Y continúa Kierkegaard:

“la finitud y las relaciones finitas en que se ha señalado su puesto a un individuo, sean pequeñas o vulgares o tengan una importancia universal o histórica, solo educan finitamente, y es posible en todo momento engañarlas, en todo momento hacer de ellas algo distinto, en todo momento rebajar algo…en todo momento impedir que se aprenda absolutamente de ellas” [ Ob.Cit. p. 154 ]

Cuando el Protestantismo con un hachazo de su volición reniega de la cultura, eso quiere decir que no ha sido honrado con la posibilidad, y por tanto, para evitarla, el individuo observa un despliegue de exageraciones que tiene que hacer ritualmente en sentido contrario a la vida. Si como pensaba el finado Cintio Vitier, “en el momento de la angustia falla la mente en reconocer el material de que está hecho el hombre”, esa pasajera repugnancia de sí mismo es la que no se puede permitir el hombre cuyo amor a Dios está hecho de los mismos medios de horrorizar que tiene la angustia, cuya espantosa acometida no puede menos de evocarle algo parecido a las razones que alegaba Spinoza contestando a una acusación del señor Lambert van Verthuylsen en carta de 6 de Febrero de 1671: “que amar a Dios no significa que dicho amor debe nacer de amar otro objeto del cual quisiéramos gozar, pues si así fuese no es a Dios mismo a quien amaríamos, sino aquello que deseamos” [ “Spinoza: su vida, su época, su obra” p.220 León Dujovne. Bs. As, 1941 ], y que los que profesan el cristianismo de esta forma, son falaces porque “esperan que Dios pagará su servidumbre con un precio que, a sus ojos, vale más que el amor de Dios” [ Ob.Cit. p. 218 ]Por ello, tienen que seguir ignorando el “algo” que puede significar la nada de la angustia, que representa, según Kierkegaard “un complejo de presentimientos que se reflejan en sí mismos, acercándose más y más al individuo, aunque considerados esencialmente no significan nada en la angustia; pero bien entendido, no una nada con la que el individuo no tendría nada que ver, sino una nada que se halla en una viva relación de reciprocidad con la ignorancia de la inocencia” [ “El Concepto de la Angustia” p. 62 ], es decir, con todo lo que desconoce el individuo de su presunto saber, con el cual puede actuar impunemente ante sí mismo, de acuerdo al panfleto anti educativo de una pésima doctrina; porque ese “carácter reflejo es una predisposición que no significa nada antes de que el individuo se haga culpable; pero al hacerse este culpable por medio del salto cualitativo, constituye aquel carácter supuesto sobre el que se remonta el individuo por encima de sí mismo”. [ S. K. : Ob.Cit. p. 62 ] O sea, que el mundo se le viene, de pronto, encima por ese acto de culpabilidad al que está impostando continuamente la imagen favorable de su personalidad impiadosa, fundamentalmente. Pero si aun así el individuo se esfuerza en no dar salida a esta angustia, entonces el cuerpo se encarga de eso somatizando la angustia en que se encuentra, y por eso se enferma, haciendo pagar la culpa a los órganos predispuestos por una especial debilidad originaria, y allí mismo descarga ese exceso de energía cuya contención no comprende. Las enfermedades de la vía digestiva son las más frecuentes: úlceras estomacales o intestinales, cálculos biliares, que son reflejos del brutal estrés de la doble vida interior de la persona. Pero ese no es el caso del sociópata que no le deja producir al alma misma su cuerpo, como en el caso posible del luterano que no ha llegado a ser sociópata.

Cualquier énfasis que se haga en eso que usted dijo de que tal actitud ante la vida, digo, esa seriedad “postiza”, significa una actitud de “complacencia a sí mismo”, y no de “complacencia en la integridad”, es poco, porque en nuestro medio hasta las personas más insospechadas de luteranismo, se persignan por vía indirecta ante él. El hombre que con más valor y ciencia habló de lo más oneroso del daño de esa doble moral, o doble vida que le inflige a la sociedad el luteranismo, fue Nietzsche en su libro “Mi Hermana y yo”. La gran psicóloga cubana residente en Miami, explicaba para los posibles incrédulos en qué consiste o en qué se apoya la afirmación de esa existencia dual en la vida antagónica de una persona. “Ello significa—decía ayer la psicóloga—que interiormente tienen la vida disociada; y disociar es el acto por el cual a la persona le resulta difícil integrar las experiencias de su vida” Eso es clave. Eso explica el núcleo del anticosismo que informa el conflicto respecto a la cosa que divide en partes beligerantes a la sociedad cubana, que debe gran parte de su inestabilidad al consenso forzado que estipula que la realidad como cosa de un objeto es su importancia; importancia que crece en razón directamente proporcional a esa doctrina del ser que llamamos “indigente”, “para el cual no se salva la objetividad, sino a condición de vincularla al sujeto” [ “El Hombre: Un ser en vías de realización.”p.125 Guillermo A. Nicolás. Editorial Gredos Madrid, 1974 ], cuando la naturaleza de esa percepción para ser objetiva tiene que independizarse de nosotros para que el objeto exista por su propia cuenta. Esto nos persuade de que la invertebración de la sociedad cubana se debe a esa disociación que traspasa la armazón política de la sociedad, y que, a pesar de sí misma, se esfuerza por recuperar la Revolución de su error original, y en el cual persiste, no obstante, por no acabar de comprender esto: que no se puede todavía vertebrar nuestro país en una república honesta porque carecemos de los ideales para formarla antifarisaicamente.

Analizo el anticosismo como práctica de la doctrina religiosa luterana, y el por qué esto implica tambien una doble vida

Raúl Morín, 8 Diciembre 2019, 11:10 A.M

 


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Chaville (90 noticias)
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