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Las bandas latinas, desde dentro: "Iba siempre con dos cuchillos. Con esa vida no puedes ir por la calle sin miedo"

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18/11/2019 00:19 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

"Ahora hemos encontrado la paz y la tranquilidad que buscábamos". Así resumen dos exintegrantes de bandas latinas su sentir después de lograr salir de un laberinto aparentemente que les condujo durante varios años por una camino repleto de violencia, drogas, problemas familiares y experiencias traumáticas. Eric (nombre ficticio) fue uno de los peces gordos de los Latin King durante años. Como 'rey' de un chapter (agrupaciones de entre 20 y 30 individuos también llamadas capítulos o coros) en la ciudad de Madrid, tuvo a su cargo tuvo a 32 personas dispuestas a todo por mantener la paz en su territorio. Eso le proporcionó un poder enorme, pero también enemigos muy peligrosos. "Al llevar una vida así te das cuenta de que no puedes caminar por la calle sin tener miedo. Yo iba siempre con dos cuchillos evitando algunos barrios y calles", asegura este ecuatoriano, de 32 años, después de estar siete años en uno de los grupos criminales que más alarma generó en la calles. El papel de Rommy (nombre ficticio) fue distinto. Fue la pareja de un jerifalte de los Trinitarios, también en Madrid. Con 13 años, entró en la banda, donde ejercía de espía infiltrándose en otros grupos para obtener información y se encargaba de guardar los machetes y otras armas para que la policía no las incautara en sus actuaciones. Estuvo cuatro años, un tiempo que se le hizo una eternidad y en el que se vio obligada a abortar tras quedarse embarazada. "Tuve que provocarme un aborto en casa con pastillas. Fue una situación que me dejó traumatizada porque el feto ya estaba formado", relata con pesar. "Ahí fue cuando me metí más en las drogas. Caí en una profunda depresión donde intenté quitarme la vida cinco veces porque no encontraba ningún motivo por el cual vivir", confiesa esta joven de la República Dominicana. La brutal pelea de hace casi un mes en el distrito madrileño de Puente de Vallecas puso de nuevo en alerta a la sociedad sobre el peligro latente de estos grupos criminales. "En los medios de comunicación solo sale cuando hay muertes, porque siempre hay peleas y violencia. Siempre están activos. Aunque parezca calmado en realidad no está calmado. Ellos trabajan de otra manera cambian su vestimenta y su forma de actuar para no volver a la cárcel", coinciden ambos exmiembros de bandas latinas. El punto de inflexión en la etapa de Eric como pandillero fue cuando fue condenado a cinco años de cárcel por dejar tetrapléjico en una reyerta o otro joven de una banda rival. "Nunca llegas a darte cuenta de lo que está haciendo con tu vida hasta que te ves pagando condena por cosas que nunca imaginaste hacer. Yo he pagado condena por cosas horribles que he hecho", confiesa después de pasar por prisiones de la Comunidad de Madrid y Extremadura. "Si llevas esta forma de vida tienes que ser sí o sí agresivo porque si no acabas siendo agredido. Estás perdido. Esa violencia es la que te lleva a sobrevivir", añade. "Después del aborto, las que habían sido mis amigas más cercanas no quisieron saber nada de mí. Tenía también problemas en casa y durante mi relación sentimental sufrí mucho por engaño. Entonces di cuenta de que nada de esto no merecía la pena. Me metí en muchos líos y al final no gané nada. Incluso la otra banda (DDP) me estaba buscando porque se enteraron que pasaba información a los Trinitarios. Yo vivía con miedo de que me hiciesen algo a mí o a mi familia porque sabían donde estaba mi casa", confiesa Rommy. La vida de ambos cambió cuando decidieron pedir ayuda en el Centro de Ayuda Cristiano, que en España tiene centros en Madrid, Cataluña, Comunidad Valenciana, Andalucía, Baleares, Murcia, Aragón, Canarias, Castilla La Mancha y País Vasco. "Cuando ellos se enteraron de que nosotros íbamos al centro comenzaron a apartarse. Ya no nos veían como una amenaza para ellos. Lo mismo pasó con las otras bandas. Otras personas que deciden salirse sí tienen más problemas porque creen que se han cambiado de banda", señalan. "La primera vez que fui al Centro de Ayuda Cristiano me llevo mi madre. Recuerdo que ese día pude dormir tranquilo. Llevaba mucho tiempo cargando en mi conciencia con lo que había hecho. Yo consumía un saco de marihuana para poder dormir. Me tenía que embobar y aún así me despertaba con pesadillas. Yo tenía un trauma brutal", recuerda Eric. "En mi caso, yo estaba mentalmente mal y pude superar todos los traumas que tenía y lograr tener paz. Antes intentaba fumar marihuana y salir a las discotecas para intentar salir del mundo real. El primer día que fui al centro me sentí diferente. Veia como mi mente iba cambiando y pensaba que podía tener un futuro", explica Rommy. En la actualidad estos jóvenes valoran como si fuese oro de primera ley la simple acción de poder caminar por la calles sin miedo de mirar atrás: "Hemos logrado superar todos nuestros traumas".


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