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Ada Elba Pérez (1961-1992) en las alas de la verdad

03/07/2010 09:02 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Conversación testimonial con Olga Lidia Pérez, a través de lo infinito de la Internet (Vía: Miami-Habana-Habana-Miami)

“Yo cada vez que hago algo me transporto y me meto en ese mundo, pero soy yo misma en ese estado de éxtasis y luego de crear, voy al acto de trabajar una obra. No todo lo que sale del sentimiento es una maravilla, hay cosas a las que hay que ponerles la razón, el intelecto, la técnica. Hay que buscar”. Ada Elba Pérez

Por: Ernesto R. del Valle (CUBA)

Editor Revista Literaria GUATINí

No creo en las casualidades, ni en el destino de las personas, la primera porque pienso que una cadena de acontecimientos y de hechos -que llamamos causas- lleva siempre a un resultado -que llamamos consecuencias- La segunda, sencillamente porque no existe, lo que inevitablemente sucede a las personas está regido por leyes objetivas (al igual que las sociedades), las cuales desencadenan en el presente que ayer era futuro

Hablo hoy de una mujer, una artista, en el alto concepto de la vocación de artista y poetisa -valga la redundancia- para hacer valer, en primer lugar la riqueza de los valores humanos en esta “guajirita deslumbrada” como Ada Elba Pérez se calificaba a sí misma, con esa sencillez propia de la gente de campo. De allí, de Jarahueca, un pueblito humilde de Yaguajai en el centro de la Isla mayor del Caribe, nos vino esta mujer a sembrar un arcoíris en el corazón de su pueblo.

Olga Lidia, su hermana, la guardiana de su memoria e imagen, nos habla de Ada y aunque estamos a cientos de kilómetros de distancia, sé de sus ojos humedecidos por las lágrimas, me imagino su rostro enmarcado por la nostalgia de la ausencia de su ser querido. Ella me ha enviado estas líneas desbordadas en un cauce de imaginados torrentes para darnos a conocer a esta Ada sin (H), pero que tuvo la magia de fascinar a los niños, no con una varita mágica sino con una guitarra, cantando sus canciones infantiles como Señor Arcoiris, El cangrejo Alejo, Ana la campana, Adivina quién será, Amanecer de la flor, Estela, El vendedor de asombros, El despertar, etc., En su artículo SOY UNA GUAJIRA DESLUMBRADA y que pueden buscar en el siguiente vínculo:

http://www.escambray.cu/Esp/gente/Gadaelba061113434.htm

escrito por Enrique Ojito Linares y Miguel Ángel Lizano, estos autores recogen las palabras de la cantante y compositoraTeresita Fernández “ese sitio lo ocupa la misma canción, el mismo talento y, sobre todo, la preferencia de los niños. Cuando yo hablé que Adita era mi relevo, no fue después que Liuba cantó sus canciones; sino cuando ella, con su guitarra, simple y llanamente me las cantaba, con su encanto”.

Esta entrevista alucinada, realizada por medios cibernéticos, es una entrega que nos hace Olga de una parte de la vida de su hermana Ada, aquella que tiene que ver con el amor a la vocación y a la solidaridad humana.

Dice Olguita:

Ada fue una mujer extraordinaria, una creadora excepcional. Lamentablemente, con tan solo 30 años, en plena vida y en plena creación, en un accidente de tránsito falleció, cuando un individuo completamente borracho la atropelló.

Ada era miembro de la Asociación Hermanos Saíz, en las secciones de Artes Plásticas y Literatura -ingresó en la Isla de la Juventud, cuando todavía se denominaba Brigada Hermanos Saíz-, pero no de la UNEAC.

Fue allí en la Isla de la Juventud donde Ada esculpió el busto al novelista cubano Alejo Carpentier, quizás el primero realizado en Cuba y América Latina. Continúa Olga hablando de la niñez y juventud de Ada.

Nacimos y crecimos en un pueblo de campo. La dirección de nuestra casa allí era Calle 6 No. 56, entre 5 y 7, Jarahueca, pero la casa original, que era de madera, ya no existe. Quienes allí viven ahora levantaron una vivienda de mampostería que ni en forma ni en tamaño tiene que ver con la de nuestra niñez. Tuvimos la suerte además de contar con una familia (tíos, primos y abuelos) muy numerosa y muy unida. Eso quiere decir que Ada creció en un ambiente de mucha libertad para el juego, en contacto con la naturaleza, con muchos amigos y mucho aliento para la creación y para la imaginación. Nuestros padres, Ernesto, aunque humildes y con tan solo el sexto grado, tuvieron -y tienen- una sensibilidad especial, y la inteligencia de alentar mucho nuestro desarrollo intelectual y artístico, sobre todo en Ada que desde bien pequeña cantaba, recitaba, actuaba. En casi todos los actos escolares y culturales que se organizaban en la zona, Ada aparecía con una guitarrita de juguete con la que se acompañaba.

Ah, Ernesto, podría estar hablando de Ada y de mis recuerdos sin parar, pero no quisiera abrumarte ni resultar una hermana apasionada o nostálgica, que lo soy, con orgullo lo soy, claro, y esto no es fácil de contener. supongo que siempre ha de aflorar.

Continúa diciendo:

Son incontables las anécdotas que pudiera contarte, nacidas de su "genio" artístico y también de su carácter, porque no fue una niña contemplativa, soñadora, sino tremendamente vital, muy, pero muy traviesa y alegre, valiente y fiel. Y así fue también de adolescente y adulta. Nunca le gustó perder el tiempo, y esa característica unida a su inteligencia y a una memoria descomunal, capaz de aprenderse con una sola lectura, capítulos completos de un libro que le llamara la atención, provocaban situaciones como esta: cuando comenzó en el primer grado de la escuela primaria a los cinco años (no existía todavía el pre-escolar), ya Ada sabía leer y escribir, y dominaba las "tablas" matemáticas a las mil maravillas, entonces sentía que estaba de más sentada en aquella aula, y al no poder salir, optó por comenzar a cantar a toda voz "La Guantanamera", y no había manera de hacerla desistir. La maestra, desesperada, tuvo que acudir al profesor de sexto grado que era muy amigo de la familia y él decidió llevársela para el aula y ponerle a hacer trabajos escolares de mayor nivel durante varios días, y... remedio santo, Ada hizo silencio y retornó a la disciplina de todos.

Quedo pensativo. Miro lo escrito y me traslado como en una escena en retrospectiva. Quiero llegar a la consagración de aquel ayer hecho presente, en que la niña Ada era “un diablito” haciendo maldades que la alucinaban, la hacían crecer interiormente.

Otra anécdota, cuenta Olga, ocurrió cuando tenía apenas tres años. Como cantaba desde entonces y lo hacía bien, y se sabía ya unas cuantas décimas que nuestro padre nos había enseñado, casi todo el que visitaba nuestra casa quería que la niña cantara o recitara algo, y esto a ella la sacaba de paso, no le hacía mucha gracia. Un día llegó un primo de mi papá, al que llamaban Macho, y quiso que Ada actuara para él, y como se negó, él le dijo: "¡Ah!, chica, tú no eres poeta na'!". Ada no le replicó, se fue, pero al momento volvió y le dijo lo que parece ser fue su primer poema (¡a los tres años!):

"Macho me decía a mí, /

que yo no era poeta, /

pero esto es una secreta /

desde cuando yo nací".

¡Mira que certeza tuvo siempre de su condición de poeta!

"La poesía es el cañón de la ternura. En sus rincones anidan las estrellas y los actos cotidianos. Pero el poeta debe serlo, en primer lugar, en la vida misma. Creo poeta a todo ser que reconoce el privilegio de vivir y siente, por tanto, la deuda de pagar el aire que respira. El poeta es un medio más y para mí es el modo de entrar por otras puertas al ser humano, o al menos tocar en ellas. …La poesía viola, transgrede, desnuda, y a los infractores no se les recibe con aplausos. Lo importante es que en esas alas viaje la verdad.”

De sus temas expuestos en versos, Ada nos explica en pocas palabras cómo hace para dejar en letras las vibraciones de su interior, esos “asuntos del mundo” como dice ella que le conmueven y los vierte en su poesía. Una poesía en que el ser humano está por encima de todo.

“Todos los asuntos del mundo que me puedan conmover son temas de mi poesía. Escribo sobre todo aquello que me emociona. Trato de utilizar un lenguaje claro, que entre por las puertas por donde siempre debe entrar la poesía, que son las puertas del corazón, del sentimiento. Defiendo siempre dentro de mi poesía al ser humano y sus mejores valores.”

sea esta la razón por la que esa poeta que es Ada Elba Pérez nos diga en su poema:

EPILOGO PROVISIONAL

Por si un día yo me vaya

ahora en pleno marzo

sin haberme probado ni siquiera

el dolor de hoy

de otros

quiero creer al menos

corazón

que tenías tallas virgen

para crecer con ellos.

En este “Epílogo (…) la autora conversa con su corazón -una manera de coloquio con ella misma- y quiere decirnos lo importante que es adentrarse a considerar los misterios de la intimidad, ella quiere demostrarse antes de que “yo me vaya ahora/ en pleno marzo (…)” que su corazón tenía talla suficiente para creer en el dolor ajeno.

Y dice en esos deslumbramientos en los que el ser humano se crece como tal:

“El tiempo es lo más preciado que posee el hombre, es un regalo frágil, fugaz, inapelable, que solo una vez nos ponen en las manos. Dedicar tiempo es ofrendar lo más valioso, compartir una porción de algo que se acaba. Algún día será un grave delito dejarlo huir”.

Esa preocupación de Ada por no dejar escapar el tiempo sin haber dejado nada a cambio es quizás el motivo del siguiente texto que como alerta nos deja en esta advertencia a la muerte:

Aunque según su hermana Olga, Ada no pensaba en la muerte, no era en ese sentido, como algunos quieren hacerla ver. Me dice Olga:

El tema de la muerte no era recurrente en ella, ni fue una mujer melancólica, triste, a la espera de un final “anunciado”, como algunos han querido verla ahora desde su poesía. Esa sí que no era Ada. Figúrate tú que siempre me estaba anunciando que iba a tener que cargar conmigo en la vejez(…)

El tema de la muerte no era recurrente en ella, ni fue una mujer melancólica, triste, a la espera de un final “anunciado”, como algunos han querido verla ahora desde su poesía

Es decir, que vivió con una intensidad tremenda, pero nunca pensando en una muerte cercana o probable. Eso sí que lo puedo asegurar.

En esta pequeña muestra queda constancia palpable de lo dicho por Olga…

“Muerte, no quieras andar

donde germina la vida,

donde hasta el sinsonte sabe

defender la poesía.

Y mientras el gallo cante

vencerá la maravilla”

Con Teresita Fernández (Primer plano)

Ada nos dice que la Muerte no va allí donde brota y crece

la vida, donde se protege la poesía, mientras el asombro de la vida esté en victoria. Es una cultura de la tenacidad, de la vocación de hacer, de vencer dificultades.

A Adita se le recuerda con un evento de gran popularidad. Olga nos habla de la Bienal IDENTIDAD.

Es un evento muy hermoso, de pueblo, con mucha participación y donde todos los creadores, artistas o escritores, que participan aportan gratuitamente sus obras, sus conocimientos, su arte. En Jarahueca, los participantes se hospedan mayoritariamente en las casas de los pobladores y desde su primera edición hemos tenido que limitar las solicitudes porque exceden las capacidades de transportación y de alojamiento.

Como frutos de las bienales IDENTIDAD están el surgimiento de la Colmenita de Jarahueca, una compañía de teatro infantil, que como su madre nutricia, "La Colmenita" que dirige Tin Cremata acá en La Habana, y como Ada, tiene una vocación de entrega y solidaridad raigal. También surgió un grupo de parche artístico, integrado por amas de casa del poblado, y que ya ha llegado a exponer sus obras en México, o el grupo de muñequería artesanal de Meneses, un pueblo vecino, que también ha desarrollado un valioso trabajo.

Es un evento, como ya te decía, muy hermoso porque es muy de pueblo, de entrega, que se organiza y desarrolla casi sin presupuesto, con la colaboración y el amor de muchas personas, y sobre todo, gracias al respecto y a la admiración que la obra de Ada despierta. Y se ha mantenido por esas mismas razones, y porque es la manera de seguir compartiendo con Ada, de saberla viva de algún modo. El olvido no lo arrasa todo, no escamotea la sensibilidad de los que aman la vida y a quienes defienden la belleza. Siempre perdura algo, una Biblioteca, una calle, un centro escolar, etc. Olga no nos contradice: Un antiguo y prestigioso concurso en la capital, el Plaza, tomó su nombre y así subsistió hasta hace un año, cuando dejó de convocarse.

Y por último, la Casa de la Poesía de la Oficina del Historiador de la Ciudad fue creada por Eusebio Leal como un homenaje a Ada, y por ello su biblioteca especializada lleva su nombre también.

La labor de Ada en la música infantil es tan meritoria que intérpretes como Liuba María Hevia y a Teresita Fernández, la han abordado en sus discos. Pero qué dejó dicho esta joven autora sobre la música.

“Yo llegué a la música por impulsos internos, por una necesidad imperiosa de hacer este trabajo. En realidad yo no soy músico, sino(…) un ser humano que ama la música y a veces coge una guitarra, la aporrea.”

Y en su caso, sobre la música infantil:

“Yo me cuido ante todo de no tratarlos como tontos (…) Escribo canciones que pueden ser cuentos, fábulas, porque las fronteras en el arte no existen”

SEÑOR ARCOIRIS (Canción)

Señor Arcoíris, vamos a pintar

los lindos colores de la felicidad.

Yo quiero agarrarme a la cresta del Sol

y que por el cielo me lleve veloz

para que las nubes me digan adiós

desde su balcón transparente.

Señor Arcoíris, vamos a pintar

los lindos colores de la felicidad.

Y vamos a hacer un inmenso pincel

que pinte las alas del amanecer,

que pinte un camino de luz a través

de todos los pueblos del mundo.

Señor Arcoíris, vamos a pintar

los lindos colores de la felicidad.

Yo quiero que pintes en mi corazón

tus cintas de mágico multicolor,

Señor Arcoíris, que pintes amor

en todas las cosas del mundo.

Señor Arcoíris, vamos a pintar

los lindos colores de la felicidad.

Olga nos dice:

En la última edición de Cubadisco, el día de la Gala dedicada a los niños realizada en el teatro Karl Marx el 19 de mayo de este año, 2009, se le otorgó el Premio de Honor a Liuba María Hevia y a Teresita Fernández, en el Teatro Karl Marx, la Organización de Pioneros José Martí allí se nos hizo entrega, a la familia, de un cuadro hermosísimo que dice:

"Para Ada Elba Pérez, por regalarnos historias para dulces sueños; por enseñarnos a despertar cada mañana, por presentarnos a Estela, Grillo Crin, la hormiguita glotona y otros buenos amigos para compartir aventuras; por tanto amor y alegrías, nuestro agradecimiento por siempre. Los pioneros cubanos".

De los poetas se dice que nunca mueren, que ellos siguen vivos en su obra, que permanecen en el estuario de las calles y avenidas por donde rondaron bajo el solazo rural, la bruma mañanera, la lluvia o los luceros; en mi poema, COMO UN CISNE BLANCO, escribo a la vigencia de la memoria de los poetas que han antepuesto sus sueños en vigilia para el engrandecimiento espiritual del mundo en que vivieron y en el tiempo que les toco convivir como cómplices de las estrellas.

Cuando muere un Poeta

nace una estrella.

(El ciclo se cumple).

Estamos bordados

por esa estela cósmica

que nos atrae

y cuando llega el momento,

nos eleva en

alma y espíritu

Los poetas parecen quedar vigentes en las copas de los árboles donde algún día dirigieron sus miradas, pero siempre queda la curiosidad por ellos, ese indagar sobre su presencia en este planeta.

Le doy las gracias a Olga Lidia Pérez por darme esta oportunidad de penetrar el mundo de la verdad de Ada. Le doy las gracias a su tenacidad por arrancarla del olvido y quede con nosotros, y en el recuerdo de su pueblo, para siempre.

OLGA LIDIA PEREZ (Jarahueca, Sancti Spíritus, 1959)

Poeta, narradora y traductora. Graduada en la Licenciatura en Lengua y literatura francesa en la Universidad de La Habana en 1982. Labora como periodista en Página Web de Radio Ciudad de La Habana (www.habanaenlinea.cu)

Desde 1997 participa como Coordinadora general del Comité organizador de las Bienales IDENTIDAD de homenaje a Ada Elba Pérez que se desarrollan en La Habana, Jarahueca y Nueva Gerona. Es miembro del grupo poético Aladécima.

Poemas, cuentos y artículos suyos han sido publicados en antologías, periódicos y revistas de Cuba, México, Venezuela y Argentina.

Poemas suyos para niños han sido publicados en los cuadernos En Jarahueca (Casa Maya de la Poesía, Campeche, México, 1999), Con diez pinceles (Editorial Gente Nueva, 2006) y Cuentan que fue un jardinero (Editorial Gente Nueva, 2008).


Sobre esta noticia

Autor:
Ernesto R. Del Valle (102 noticias)
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Reportaje
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