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El accidente nuclear de "Lisanka"

24/10/2011 01:43 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El filme cubano "Lisanka", nos revela un accidente nuclear ocurrido en octubre de 1962. La trama lo enmascara en una ficticia e ingenua historia de amor tripartita, sin embargo detras de esa anunciada ficción, hay una historia terrible

El accidente nuclear de “Lisanka”

Por: Gacetas

La trama de la película “Lisanka”, filme cubano dirigido por Miguel Díaz Torres, se inspira en el cuento corto titulado “En el kilometro 36”, escrito por el también cubano, Francisco García Rodríguez. El guión cinematográfico elaborado por Eduardo del Llano y el escritor, no se propone en momento alguno situar en el epicentro del largometraje, el accidente nuclear, acaecido en este pequeño punto de la geografía cubana en octubre de 1962, y solo nos muestran en el filme, utilizando las conocidas características de la mofa histriónica insular, la tripartita historia de amor, de una joven campesina, en el marco de la llamada Crisis de los Misiles. Se deja bien claro desde el comienzo del filme, de que el poblado de “Veredas del Guayabal” es ficticio, como ficticios e imaginarios son todos los personajes y los acontecimientos que se suceden a lo largo de toda la trama del filme, sin embargo, detrás de la ingenuidad aparente y detrás de esta ficción pre-establecida, se esconde un peligroso accidente, y una historia real y aterradora.

Todo sucedió en las primeras horas del último día del mes de octubre del año 1962, en un pequeño punto habitado de la Carretera Central, conocido como Cayaguazal, a la salida del pueblo de Caimito del Guayabal, en la provincia de La Habana. En este fatídico día, el último de los transportadores de la caravana militar que trasladaba una de las baterías de misiles nucleares soviéticos hacia unos silos construidos en la ladera norte de la Loma del Esperón, colisionó con uno de los pequeños puentes de concreto que abundan en esta ruta, por lo que el fuerte impacto a la estructura, hizo que el joven conductor perdiera el control del vehículo, volcando el mismo sobre su lado derecho y arrojando el poderoso misil al terreno, el cual rebotó primero, para rodar después unos metros, y detenerse finalmente con sus motores impulsores al viento, dentro de una profunda zanja, a solo unos metros de la carretera y de las primeras viviendas del caserío.

Se podrán imaginar el pandemónium que se desató tras el accidente. De más esta decir que el pequeño y tranquilo pueblo habanero, amaneció ocupado y sitiado por fuerzas militares de dos tonalidades distintas. Pero eso no es todo, es solo el comienzo.

La mala suerte, asociada al nerviosismo, a la inexperiencia y al mal tiempo reinante en esos días, hizo que en el otro extremo del pueblo de Caimito del Guayabal, sobre la misma Carretera Central, a unas escasas horas del primero, en un peligroso lugar conocido como la Curva de Anafe, punto marcado con un mojón redondo que indica el kilometro 36, , se produjera otro accidente, en el cual se involucran de nuevo una pequeña caravana mixta de camiones soviéticos y cubanos. Este accidente se produce muy cerca de un célebre edificio de dos plantas, el cual había servido durante varios años como un prostíbulo barato de la región, y al que habían transformado en el albergue de las antiguas inquilinas y trabajadoras, las cuales participaban en un revolucionario plan de redención e integración social. Una de esas mujeres, una ex prostituta, ya redimida y acogida al buen vivir y por demás, miliciana y federada, es la que inspira al personaje de la Lisanka del filme.

Volvamos al primer accidente. El ejercito antes de tomar la decisión de levantar el misil accidentado del suelo, decidió evacuar de manera forzosa y ordenada a toda la población de las cercanías, se puede decir que más de la mitad del pueblo fue evacuada de inmediato y la otra, obligada a permanecer dentro de sus viviendas con las puertas y las ventanas herméticamente cerradas. Ese día, la vida en el pueblo se paralizó por completo, nada funcionó y los residentes, que solo recibieron la orden de evacuarse y movilizarse, sin muchas explicaciones, y por demás, no conocedores aún del accidente del misil nuclear, pensaron, que para todos, el día final había llegado. Fue mucha la angustia que padecieron aquellas personas durante ese largo día.

Para el final de la tarde el artefacto nuclear había sido retirado del sitio del accidente, trasladado e introducido en uno de los silos de la Loma del Esperón, en espera de ser reembarcado hacia el lugar de donde nunca debió salir. A los vecinos de Caimito del Guayabal les costó trabajo reponerse del tremendo susto, pero con el paso del tiempo, y con el regreso a sus quehaceres habituales a la gran mayoría, con el transcurrir de los años, se les olvidó lo vivido durante el día del accidente.

La zona contaminada por el derrame del combustible del misil, se mantuvo tomada por los militares durante algún tiempo y no le permitieron el acceso de civiles o a foráneos, días después de concluida la crisis, se presentaron unidades ingenieras del ejército, cavaron un gran hoyo y convirtieron el sitio en un pequeño lago. La tierra que levantaron fue trasladada hacia un destino desconocido. Más tarde el lago fue cercado, le sembraron plantas acuáticas, le introdujeron patos y gansos y le construyeron pequeñas cabañas rusticas, en el empeño de darle un aspecto turístico, agradable e inofensivo al sitio, por supuesto era solo una caricatura a la entrada del pueblo, porque el acceso continuaba siendo restringido. Esto se mantuvo durante cerca de veinte años.

Con el paso de los años el otrora pintoresco lugar fue abandonado a su suerte, para principios de los 90, ya era uno como otro cualquiera, y hoy en día, es un insignificante hoyo rodeado de malezas, el que solo se inunda cuando la lluvia le sobra al suelo sediento y del que muy pocos en el pueblo, recuerdan o conocen su origen verdadero, y menos, lo que allí sucedió allí en octubre de 1962.

El edificio del antiguo prostíbulo del kilometro 36, sigue en el mismo sitio, es como otro hoyo seco, se muestra al viajero que pasa por la Carretera Central descolorido y deteriorado, ocupado desde entonces y convertido en una ciudadela, donde se hacinan y malviven varias familias y con algarabías de chiquillos en los alrededores, chiquillos con cabellos que abarcan variados matices y con facciones que recuerdan, que algún tiempo atrás, algunos eslavos de ojos claros y cabellos rubios acamparon cerca.

Esta es la historia que no nos revela el filme “Lisanka”. Por suerte para muchos, el misil no estalló y todo se quedó en el tremendo susto que pasaron nuestros padres, de haber estallado, el mundo tal vez hoy fuera distinto, el filme “Lisanka” hubiera tenido a otra protagonista y yo, no pudiera estar contando este cuento tan terrible, porque mi familia residía, en el epicentro del “Kilometro 36”.


Sobre esta noticia

Autor:
Gacetas (2 noticias)
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299
Tipo:
Suceso
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